
Sexo de espaldas
Los quioscos son también soportes publicitarios. Cuando menos te lo esperas llegan unos señores desmontan la parte de atrás del quiosco y te colocan un anuncio. De este modo se paga la construcción del quiosco hace tropecientos años. Los anuncios pueden ser de varios tipos. En ocasiones chicos guapísimos que te ofrecen una copa. En otras mujeres despampanantes mostrando un frasco de perfume. Ocasionalmente, carteles de las películas de estreno. Sin embargo lo más habitual es que se trate de revistas que nos muestran el último regalito, el especial de verano o un cambio de imagen de la publicación. Lo que está claro es que cuando hay anuncio, suele haber más venta.

Parece ser que esta publicación tiene más de 80 años. Nosotros no la habíamos tenido nunca. Pero, será por el anuncio, el caso es a principios de semana nos dejaron unos cuantos ejemplares y claro, nos pusieron en un brete. Y es que cuando te traen una revista nueva lo más importante es decidir dónde la metes. Si pertenece a un género conocido simplemente hay que hacerle hueco (algo más fácil de decir que de hacer) o ponerla encima de las otras y que los clientes con rayos X en los ojos busquen lo que necesitan. ¿Pero qué pasa cuando la revista no puede colocarse en un género determinado? ¿Tenemos sección de revistas religiosas? Dios santo, no. ¿Y ahora qué hacemos?

El asunto es que 21 RS se ha agotado en un par de días. Y es que hay público para todas las publicaciones y mucho más si éstas se anuncian bien. Y además hay que tener en cuenta que la palabra sexo en una portada ayuda a la venta. Y si se habla de sexo de espaldas no sólo se vende sino que da mucho que hablar. En breve conoceremos a algún que otro personaje, como el Panaero, que en temas de moral está muy puesto.
Vía alg@
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