domingo, octubre 18, 2020

12 de octubre

Con el mes de octubre vuelve la polémica de Colón, la Hispanidad y la opresión de los amerindios. En diversas ocasiones he expresado mi humilde opinión; digo humilde porque no sé la suficiente historia como para ponerme a discutir un tema en el que ni los expertos se ponen de acuerdo. Sí puedo, sin embargo, contrastar las diversas opiniones que he leído y formular mi propio parecer. Ya lo hice en alguna ocasión en Pies para quiosquero (Día de la raza) y Decúbito Supino (¡Viva Zapata!), donde cuento alguna anécdota al respecto.

Hoy voy con Colón, don Cristóbal. Mucho se ha discutido sobre si el Almirante fue o no fue el primero en llegar a las Indias Occidentales. Unos afirman que primero llegaron los vikingos, concretamente Erik el Rojo y/o su hijo Leif Eriksson, a través de Islandia y Groenlandia; incluso parece que establecieron colonias en la costa este de Canadá. Los chinos afirman haber llegado a América en 1421 (algún autor dice que llegaron unos 1300 a.C., concretamente a Albuquerque, Nuevo Méjico), y los turcos andan diciendo que se adelantaron a Colón en 300 años. En estos días he leído que los auténticos descubridores fueron unas tribus nómadas de Siberia, que cruzaron el estrecho de Bering y se establecieron en Alaska. Mi amigo Ricardo Mansilla, peruano, al 12 de octubre lo llama el Día de la visita de los españoles, porque descubrir, lo que es descubrir, ya lo habían descubierto ellos. Mi amigo Ricardo es mestizo.

Me adelanto en el tiempo. Si como los científicos afirman, Adán y Eva habían aparecido en África Oriental, lo más probable es que sus descendientes hubiesen cruzado los desiertos de Arabia y Mongolia y los hielos de Siberia, entrando en América por Alaska; aunque también podría ser que, dado que otra teoría dice que América del Sur encajaba en África Occidental, los primeros hombres no tendrían que haber cruzado ningún estrecho, sino que habrían pasado a pie al “nuevo” continente. Da lo mismo que vikingos, chinos o turcos llegaran en distintas oleadas. Lo que sí se sabe es que en 1492 ni Europa ni Asia ni África tenían puñetera idea de que los indios hubieran descubierto las Indias. Y si alguno había llegado ya, se había callado cual puta. Así lo atestigua el mapa de Toscanelli.

(Reconstrucción hipotética del mapa de Toscanelli 1898)

DESCUBRIR:
del lat. tardío discooperire.
Part. irreg. descubierto.
1. tr. Manifestar, hacer patente.
2. tr. Destapar lo que está tapado o cubierto.
3. tr. Hallar lo que estaba ignorado o escondido, principalmente tierras o mares desconocidos.

Si nos atenemos al significado de la palabra descubrir, América estaba ignorada y escondida para todo el mundo menos para los americanos, que, además, ignoraban que vivían en América. Colón la descubrió y Américo Vespucio la manifestó a los europeos... o no. El documento donde aparece el nombre de América por primera vez es un mapa creado por el alemán Martin Waldseemüller, y data de 1507; eligió el nombre de América, porque creía que Colón no llegó a pisar el continente. En 1516, cuando ya era público que Colón sí desembarcó en la América continental,m publicó otro mapa donde desaparece la palabra América y llama Terra ignota al nuevo continente y Terra de Cuba a lo que hoy es Estados Unidos, pero...     el nombre de América ya se había extendido por Europa. Ambos mapas se conservan en la Biblioteca del Congreso de los Estados Unidos.

(Mapa de Martin Waldseemüller, 1507)

(Mapa de Martin Waldseemüller, 1516)

Nada que celebrar
Expresión actual de moda. Entendemos que los indígenas puros se lo crean; es posible que su vida actual fuese mejor si los europeos no hubiesen llegado a América en los siglos XV y XVI, pero los mestizos sencillamente no serían. Tampoco los criollos.

Lo que entendemos poco es que los europeos, en especial los españoles, se apliquen el cuento. De no haber llegado Colón (o cualquier navegante posterior) a América…
  · ¿Qué se cultivaría en los invernaderos de El Ejido y Roquetas?
  · ¿Qué envasarían los murcianos en lugar de pimiento morrón?
  · ¿A qué se hubiera destinado el Plan Badajoz?
  · ¿De qué estaría hecho el pisto madrileño?
  · ¿Existiría el pa amb tomàquet catalán?
  · Y, sobre todo, ¿qué haría yo sin chocolate?

Incluyo la lista de países que no tienen nada que celebrar el 12 de octubre y cómo denominan ellos esta efeméride (Wikipedia)

Argentina: Día de la Raza (1916). Día del Respeto a la Diversidad Cultural (2010).
Bahamas: Festivo. Discovery Day.
Belice: Festivo. Pan-American Day.
BoliviaDía de la Descolonización, después de haberse llamado Día de la Liberación, de la Identidad y de la Interculturalidad.
Chile: Festivo. Aniversario del Descubrimiento de América o Día de la Raza (1992). Día del Encuentro de Dos Mundos (2010).
Colombia: Festivo. Día de la Raza y la Hispanidad.
Costa Rica: No festivo. Día del Descubrimiento y la Raza (1968). Día de Encuentro de las Culturas (2010).
Cuba: No se celebra.
República Dominicana: Día de la Identidad y Diversidad Cultural. También Día del Encuentro entre dos Culturas .
Ecuador: Día de la Interculturalidad y la Plurinacionalidad (2011).
España: Festivo. Día de la Raza (1918-1935), Día de la Hispanidad (1935-1940), Día de la Raza (1940-1958), Fiesta de la Hispanidad (1958-1987), Fiesta Nacional de España (1987).
Estados Unidos de América: Columbus Day o Día de la Raza según el estado. Se está cambiando por el Día de los Pueblos Indígenas.
Guatemala: Día de la Hispanidad.
Honduras: Festivo. Día de la Raza.
México: Día de la Raza Iberoamericana (1928).
Nicaragua: Sucesivamente: Día de la Raza, Día de la Hispanidad y Día de la Resistencia Indígena, Negra y Popular.
Panamá: No festivo. Día de la Hispanidad, Día de la Raza o Día del Descubrimiento de América.
Paraguay: No es festivo. Día de la Raza. En trámite el cambio a Día de la diversidad cultural americana.
Perú: No festivo. Día de los Pueblos Originarios y del Diálogo Intercultural (2009).
Puerto Rico: Festivo. Día de la Raza.
El Salvador: Día de la Raza.
Uruguay: Día de las Américas (1915), Día de la Diversidad Cultural.
Venezuela: Día de la Raza (1921). Día de la Resistencia Indígena (2002).

miércoles, octubre 14, 2020

Valeria Valverde

Del perfil de facebook

No soy asiduo a Facebook; entro sólo de vez en cuando a ver qué han escrito mis amigos o a avisarles de que yo he escrito algo en el blog. Hace cosa de tres años empezó a aparecerme el nombre de Paco Valverde entre las sugerencias de amistad, le di una vuelta a mis amigos de antes y de ahora y encontré Pacos y Valverdes, pero ningún Paco Valverde. Hasta que un día vi una fotografía suya y lo recordé:
- ¡Contra, si es Papusito! Pero se llama Francisco José.
Le pedí amistad y desde entonces solemos felicitarnos los santos y cumpleaños… cuando nos acordamos.


En febrero de 2018 se me agarró un dolor muy fuerte en la parte derecha de la barriga y pasé 2 meses y medio de médico en médico y de prueba en prueba sin que ninguno diera con la tecla. Hubo un médico que me aconsejó cortarme un cacho de tripa y quizá así se me pasaría.
- ¿Usted me asegura que es ése mi problema y ésa la solución?
- ¡No, no! Yo aseguro que ése podría ser el problema y ésa podría ser una solución
Total, que dejé mis tripas como estaban y seguí apretando los dientes por el día y caminando pasillo arriba pasillo abajo durante la noche que, al parecer, es el horario preferido por el dolor para dar por saco. Un buen día, ya entrado el mes de abril, dejó de dolerme y hasta ahora; no debería de ser de mucha gravedad.


Entre medias me llegó un mensaje en el que mi amigo Paco Valverde me anunciaba que su hija Valeria había publicado un libro.


Antonio, este libro lo escribió mi hija. Si te interesa lo puedes conseguir a través de Amazon
Por supuesto que me interesaba. Lo que pasa es que, preocupado por la salud, no hice la petición en el momento y el mensaje fue a parar al archivo de cosas pendientes, casi en el olvido; digo casi porque de vez en cuando me acordaba y me prometía a mí mismo encontrar un rato para pedirlo. Lo encontré el pasado mes de septiembre, lo pedí y lo leí.


No voy a entrar en el argumento de la novela puesto que cada lector tiene sus gustos. Este libro está en la línea de la literatura juvenil actual, tipo Crepúsculo o así. Me fijo más en el lenguaje empleado y el desarrollo de las escenas. Valeria usa una prosa aseada y ágil, que se lee fácil. Quizá se precipita un poco al plantear las tramas y resolverlas; en este aspecto está mejor hilvanada la segunda mitad del libro que la primera. Personalmente me aburren un poco los relatos en los que el autor se recrea en la literatura y se suceden páginas y páginas de descripciones de ambientes o personajes sin que suceda nada que haga avanzar la historia. En el Infierno de Victoria Massey cada capítulo, cada página cuenta su trozo de historia y la acerca al desenlace.

Es su primera novela. Le queda mucho camino por recorrer, pero muestra maneras y escribe bien. Imaginación no le falta.


Valeria Valverde es conocida en las redes como Valeria Saeki y publica en la plataforma Wattpad donde pueden encontrarse otros títulos de los que ella es autora. En estos dos años que yo he tardado en decidirme a adquirir y leer "El Infierno de Victoria Massey", ella ha publicado otros títulos como:

  • Hasta que el infierno nos destruya
  • Ángeles despiadados
  • Un peligro para sí mismo
  • Shaddy
  • El caso de Eileen Causey
que habremos de leer para comprobar cómo evoluciona y alegrarnos por ello.

Mi sorpresa ha sido que, buscando la lista de libros publicados, he encontrado una nota de la autora:
- Mi hermana mayor escribe tambien en wattpad
En efecto, Rebeca Valverde ha publicado un libro de poesías, "La octava luna", en el que deja entrever una enorme sensibilidad y un exquisito dominio de las palabras. También lo leeremos.


Claro que… no soy imparcial. Valeria y Rebeca son hijas de Papusito (dicho con el mayor cariño), nieta de Papús y bisnieta de Puspús, los tres paisanos míos y, además, los dos últimos forman parte importante de una época de mi vida. Es probable que ni su abuelo ni su bisabuelo tuvieran una vida ejemplar, pero eso es algo que las debe hacer que se sientan orgullosas de ellas mismas y de sus padres.

Hablaremos de ellos.

domingo, agosto 23, 2020

Póntela, pónsela

A pesar de que lleva varios días circulando por los medios y redes sociales, hasta esta mañana no he visto a D. Fernando Simón pidiendo a los “influencers” que echen una mano (ver vídeo) para convencer a la gente de que el bicho anda suelto y que las mascarillas son un medio necesario, aunque no suficiente (cómo me acuerdo de D. Antonio Rico, mi profesor de Matemáticas de 5º curso), para detenerlo. Campañas en contra circulan varias. 
He recordado la campaña de TVE para intentar parar otro de los males que nos machacó a finales del siglo pasado y que se llevó por delante a un buen montón de jóvenes y no tan jóvenes: el SIDA. Primero pareció ser un bicho que sólo atacaba a drogadictos y homosexuales, hasta que empezaron a darse casos entre gentes que habían recibido una transfusión, se habían hecho un análisis de sangre o, simplemente, habían pasado por el practicante. O habían echado un casquete con la persona inadecuada. 
Dado que las vías más comunes de transmisión de aquel bicho eran la sanguínea y la sexual, todas las profesiones relacionadas sufrieron un cambio enorme en su funcionamiento; sanitarios, putas, putos y hasta deportistas tuvieron que adaptarse a la “nueva normalidad”. La campaña publicitaria a la que hacía referencia antes se gestó en el Ministerio de Asuntos Sociales (creo), toda vez que Javier Solana (dicen) no se atrevía a patrocinar, o elevar a rango médico, un producto tan denostado como el condón. Aun así, “PÓNTELO, PÓNSELO” salió al aire y tuvo éxito (ver video). 
Yo no soy, ni pretendo ser, “influencer”, pero se me ocurre que alguien inteligente y con dotes de publicista podría lanzar algo así como: 



¡Suerte en la vuelta al cole, colegas!

lunes, julio 20, 2020

La Bodega


Están diciendo que hoy va a ser el día de más calor del verano; ojalá estén en lo cierto, porque, desde que me levanté esta mañana, tengo el niqui pegado a la espalda, y de los alerones me sube un tufillo que para sí lo quisiera Anna Gabriel.
Me vienen a la memoria los veranos en los que, de pequeño, mi madre me compraba un bañador en la Bodega, me lo ponía, y ése era el uniforme para todo el verano, aparte de la camisa de Tarzán, por supuesto. Imagino que algún lector se extrañará de que me comprasen un bañador en una bodega, y es que la Bodega no era una bodega al uso. La Bodega la montó Paquito el de la Bodega o Paquito el Chico, como también se lo llamaba para distinguirlo de Paco Navas (Paquito el Grande), que trabajaba de empleado y era ostensiblemente más alto. No sé si empezó vendiendo vinos o qué; hasta donde alcanzan mis recuerdos, en la Bodega se vendía vino, coñá, aguardiente y otras cosas de emborrachar. Y se vendía bacalao seco, arencas, aceite, harina, hilo, agujas, perfumes, regalos de reyes… Vamos, todas esas cosas que uno espera encontrar en un Store de un poblado del Oeste. Con el progreso entró en el negocio de los aparatos eléctricos y también vendió frigoríficos, lavadoras y demás artilugios modernos, que no entran en el propósito de este artículo.
Como no podía ser de otra manera (esta frase, en boca de políticos, me encanta, porque si no podía ser de otra manera ¿dónde está el mérito o para qué lo mencionas?), Paquito tenía sobre el mostrador caramelos; de aquellos que parecían un gajo de naranja o limón, aunque también había de otras clases, entre los que destacaban los almendrones. Me parece recordar que el precio de la unidad era una gorda. Aun así, la mayoría de niños nos limitábamos a mirarlos dentro de su expositor, ya que, salvo en alguna ocasión en que los abuelos venían a visitarnos y tiraban la casa por la ventana gastándose un par de perras gordas, eran fruto prohibido.
No sé que año sería el que nos trajo un mes de agosto infernal, quiero decir que no creo que en el infierno pueda hacer mucho más calor, lo que sí sé es que a las chicharras se les partían hasta las cuerdas de sus violines de tanto cantar. Pero no hay mal que por bien no venga, y a Paquito el Chico se le derritieron los caramelos que tenía almacenados. Entonces no había subvenciones por catástrofes y cada cual resolvía sus dificultades como Dios le diera a entender. Y de perdidos, al río. Paquito quiso recuperar parte de lo perdido y los puso en liquidación, esto es, empezó a venderlos como vendía Garrote el pescado: a duro plato lleno. Bueno, lo del duro es un decir, porque mi madre vino con el delantal recogido por delante, lleno de caramelos derretidos y no creo que fuera tan rumbosa para gastarse más de 2 pesetas en galocherías. La dificultad para comerse los caramelos era quitarles el papel, no obstante, no supuso mayor obstáculo para que mi hermana y yo nos comiéramos en dos o tres días más caramelos de los que habíamos disfrutado en los años que teníamos. No sólo eso, es que rebañábamos los cachos que se habían pegado en el papel hasta dejarlo transparente; por si acaso no se daba nunca más semejante situación.
No se dio.

Todavía recuerdo las frases de mi madre:
- No comáis más caramelos que luego se os pican los dientes.
- Venga, ya está, guardad los que quedan que os van a salir lombrices.
Lo de las lombrices creo que se cumplió; al menos yo me acuerdo de no parar de rascarme el culo. Los dientes picados fue otro cantar: a mis 70 años sólo se me ha picado uno. Debió ser que nos los comíamos tan deprisa que no tenían tiempo ni de atacar el esmalte.

¡Ozú qué caloh!

domingo, mayo 17, 2020

Comunistas


Julio
Hace unos cuantos años ya, le preguntaron a Julio Anguita cómo reaccionaría él, que era ateo confeso, si resultara que la existencia de Dios fuera cierta. La respuesta fue sencilla:-Si Dios existe ya lo encontraré cuando me muera y entonces charlaremos (más o menos).
Ayer, Julio salió de dudas. Y tanto si encontró a Dios como si no, descanse en paz un político de los que honran su profesión: se podría estar o no de acuerdo con su verbo, pero no en la forma de transmitirlo, sin insultos ni estridencias. Y quede para la historia la frase que pronunció en el momento más amargo de su vida:
- Malditas las guerras y los canallas que las hacen.

Alberto
En los últimos días, el Ministro de Consumo está recibiendo agrias críticas por algunas de sus declaraciones.
- Hemos comprobado que al no haber eventos deportivos han bajado las apuestas deportivas.
- El turismo es un sector estacional, precario y de bajo valor añadido.

No me gusta hablar ni de política ni de políticos; es como si un forofo del Barça y otro del Real Madrid discutieran sobre el penalty del domingo: para uno, el penalty será claro, y para el otro, un piscinazo o mano involuntaria. Nunca llegarán a un acuerdo; a las manos, tal vez sí.
Alberto Garzón es Máster en Economía Internacional y Desarrollo por la Universidad Complutense de Madrid (Complutense, no Juan Carlos), por lo que hemos de suponer que lo que es saber, de economía sabe.

En la primera frase que se le critica podríamos decir que sobra “hemos comprobado”, ya que no hacía falta la comprobación, pero el resto del silogismo es exquisitamente correcto: 
Premisa mayor: Las apuestas deportivas se hacen sobre eventos deportivos 
Premisa menor: Se han suspendido los eventos deportivos.
Consecuente...: Luego, no puede haber apuestas, es decir, han bajado a cero.

En los últimos años hemos estado 570 días sin gobierno (con gobierno en funciones), concretamente entre 21-12-2015 y 31-10-2016 (M. Rajoy) y entre 29-04-2019 y 8-01-2020 (P. Sánchez), es decir, hemos estado más tiempo desgobernados que gobernados... y ha seguido disminuyendo el paro, mejorando la economía y aumentando la deuda (también). ¿Qué es lo que el gobierno no ha dejado de hacer en ningún momento? Recaudar impuestos. Y eso lo ha hecho, lo hacen todos los gobiernos, muy bien.
A eso se refería Garzón.
Que el turismo es estacional no lo duda ni Hamlet.
Que el trabajo es precario… Hombre durante la temporada turística, tal vez no, pero cuando no hay ni turistas ni viajes del imserso…

Entonces, la discusión ha de estar en el “bajo valor añadido”. Vean y juzguen. El IVA (Impuesto sobre el Valor Añadido) en España está establecido en el 21%. Hay productos que sólo sufren un recargo del 10%, y entre estos están la mayoría de servicios que prestan hoteles, restaurantes y empresas turísticas. O sea, para el estado, el turismo tiene un “bajo impuesto sobre el valor añadido”.

¡Y la que hemos liado por la omisión de una palabra, cuya presencia estaba implícita en la verborrea de cualquier mandamás político!

domingo, marzo 15, 2020

Guía del usuario

Hace unos cuantos años, cincuenta o sesenta, había pocos aparatos que se manejaran con botones o fueran enchufables a la corriente eléctrica y, si uno tenía la suerte de comprar una radio o una maquinilla de afeitar, pongo por caso, el dependiente explicaba para qué servía cada botón y cuándo era necesario apretarlo. A medida que los aparatos se fueron sofisticando, el uso de los botones se complicó y cada compra incluía un prospecto como el que iba en las cajas de medicamentos. Este prospecto se denominó “Manual de instrucciones” o “Guía del usuario” y explicaba cómo funcionaba el cacharro, ahorrando al dependiente dar explicaciones. Pero vinieron los transistores japoneses y todo se complicó: no había muchos nipones que supieran español y las traducciones quedaban bastante confusas. Se pasó entonces a las instrucciones visuales, es decir, a explicar el funcionamiento mediante dibujitos; el problema surgía cuando un modelo cambiaba el diseño y en la caja metían el mismo manual de siempre donde el dibujo ya no coincidía con la nueva versión.
Todo en la vida tiene solución y los fabricantes se inventaron el “funcionamiento intuitivo”. Usted compra un aparato del que no tiene puñetera idea de cómo funciona e, intuitivamente, lo maneja como si lo hubiera inventado usted mismo. Algo de razón tenían. Dice el refrán que “cortando cojones se aprende a capar”, y así era. A base de ir haciendo combinaciones uno conseguía que el trasto funcionara… o lo rompía. La cuestión es que las cajas empezaron a llegar sin instrucciones o con una hojita que te indicaba cómo poner las pilas y, en el mejor de los casos, incluía una dirección web desde la que se podía acceder a un manual de instrucciones más detallado.

Por culpa del coronavirus estoy confinado en casa y me ha dado por poner en orden fotos y películas de viajes. Me ha hecho mucha ilusión tropezar con una foto que hice el año pasado en los lavabos del Hotel Marina Bay Sands de Singapur. Se trata de las instrucciones para uso del cagódromo, y no tiene desperdicio. 


En una traducción libre las instrucciones podrían quedar, más o menos, de la siguiente forma:
-  Always use at position: Úselo siempre tal que así.
Use Toilet Paper ONLY To Tap Dry: Utilice papel higiénico SÓLO para secarse sus partes húmedas.
- Feminine wash: Tire del mando hacia la izquierda para lavarse el chiche.
- Rear wash: Tire del mando hacia la derecha para lavarse el "ciezo" (según grafía de mi pueblo).

lunes, noviembre 25, 2019

Mi Pequeño Saltamontes



Avisó. De hecho, había mandado algún mensaje previo anunciando su intención de ser prematuro. El 26 de agosto (¿o fue el 25?) presentó su tarjeta de visita: mamá Isa empezó con contracciones; en los Camilos la desviaron a San Juan de Dios, probablemente el mejor hospital infantil de Cataluña y parte del extranjero, donde la ubicaron en urgencias. Atacaron por dos flancos: en primer lugar, había que parar la dilatación; en segundo, acelerar la formación de pulmones y cerebro del que quería presentarse al mundo a destiempo. Ambos objetivos parecían “casi” conseguidos y los doctores decidieron el alta de la paciente, siempre que se comprometiera a guardar absoluto reposo hasta la llegada del parto de verdad. Era el 5 de septiembre. Ante la posibilidad de irse a casa y las contracciones lo pillaran lejos del hospital, Ángel se acojonó y se dirigió al túnel de vestuarios. Momentos tensos en los que la vida de la mamá y el niño estuvieron en peligro; cesárea de urgencias y el recién nacido fue a parar a la incubadora. Corría la semana 29 de gestación.
No lo vi hasta bien entrada la tarde y, como hubiera dicho mi padre, parecía una central de teléfonos con cables saliéndole por todos lados.  Ya me había dicho dalr que estaba completo, que incluso tenía en la oreja la marca de los varones de la familia; no lo pude apreciar, me lo impedía la mascarilla del oxígeno. Lo que me llamó la atención fue un objeto pequeñito abandonado en una esquina de la incubadora: era un chupete especial (en tamaño) para los prematuros que a mí me pareció que debía pertenecer a uno de esos muñecos que toman biberón y hacen pipí y caca. También me fijé en un pulpito de lana que le tocaba el cuerpo, que, según nos dijeron, se lo ponen para que no echen en falta el roce del cordón umbilical. Dalr me mostró los bracitos y las piernas del crío, largos, delgados y con arrugas; me dio la sensación de que eran morcillas a medio llenar.

Han transcurrido 3 meses desde que se presentaron las contracciones y todos coincidimos en que parece que han pasado años. El niño se iba haciendo, si bien los médicos opinaban que demasiado lento; tenían razón. Primero apareció una infección en el vientre, que respondía mal al tratamiento y no acababa de irse; se esperó un tiempo prudencial y se optó por la intervención. La tripita se le había pegado a no sé qué otro órgano y se estaba perforando; hubieron de cortarle parte del íleon.
Los cables seguían formando parte de su cuerpo; la mayoría eran para controlar sus constantes vitales, otros estaban allí por si fallaba alguna de sus funciones básicas y otros, simplemente, trabajaban por él. Nos enteramos de que hasta la semana 34 (más o menos) el niño no adquiere el reflejo de chupar, por lo que la alimentación se le daba mediante una sonda nasogástrica; también supimos que no iba todo lo bien que se esperaba: no absorbía todo el alimento necesario, posiblemente por mor del cachito de intestino que le faltaba. Se le han ido probando distintas combinaciones entre leche materna, leche artificial y alimentación parenteral, no siempre con resultado positivo.
Poco a poco los cables van desapareciendo, los brazos y las piernas aparecen rellenos y ya podemos verle la cara sin artilugios que la oculten. Como tuvo agujas pinchadas en la cabeza, se la tuvieron que afeitar; le llamo “mi monje tibetano”, my Little Dalai Lama o “pequeño Kung-Fu”.

Cumplido el tiempo de gestación inicialmente previsto, había alcanzado las dimensiones y el peso para un bebé que nace un poco pequeño. Ahora sí parece un niño de verdad, aunque todavía le quedan dificultades que superar; esperamos que la más complicada sea la operación que le han de hacer para conectarle nuevamente el intestino, y que pronto lo tendremos en casa.


Hemos aprendido mucho en este tiempo; hemos aprendido a tener paciencia cuando el cuerpo nos pedía que nos desesperásemos un poco. Y hemos aprendido a no quejarnos: por mal que a uno le vayan las cosas, siempre hay alguien a quien le van mucho peor y que pagarían por estar en tu pellejo.  De cualquier forma, cuando se trata de niños (en San Juan de Dios se dan todos los casos), se le retuercen a uno las tripas al verlos sufrir.

Ángel no había visto nunca luz natural, sólo la luz de las bombillas. El día 21 era el día que, según los primeros cálculos, hubiera nacido y, como premio, las pediatras permitieron que papá y mamá lo sacaran a pasear. Bien abrigadito le dieron un paseo por los salones del hospital y salieron al patio para que contemplase Barcelona a sus pies... y las últimas luces del día, al fondo.


Otra de las cosas que hemos aprendido es que existe el día del niño prematuro: es el 17 de noviembre. En San Juan de Dios lo celebran cada año y, como el 17 cayó en domingo, trasladaron la celebración al día 22: prematuros, ex prematuros, familiares, pediatras y enfermeras; gente de la casa, vamos. Una pediatra nos habló de cómo ha evolucionado el tratamiento de los bebés prematuros; dos jóvenes ex prematuras nos contaron sus experiencias; por último, un papá que aún tenía su hija en la incubadora leyó una simpática carta que había escrito a su hija.

Después, otros padres y otros prematuros nos ofrecieron unas cuantas actuaciones musicales, para terminar con una pequeña juerga en la que participamos todos, incluidos los prematuros, que también tienen derecho a pasarlo bien.


P.D. Mientras esto escribía, los pediatras nos han comunicado que no acaban de encontrar la combinación adecuada para que el niño progrese al ritmo que requiere su edad natal y que ha entrado en una ligera recesión. En consecuencia, los cirujanos han tomado la determinación de adelantar la intervención quirúrgica y empalmar el intestino. Es la prueba del algodón: si el intestino responde, habremos superado el problema más gordo; si no.... seguiremos al pie del cañón.
En cualquier momento pueden decirnos que Ángel ha entrado en el quirófano. A quienes creéis en Dios, en cualquier Dios, os pedimos una oración; a quienes no tenéis creencias religiosas os pedimos la fuerza de vuestro apoyo. Gracias.


¡Animo, Pequeño Saltamontes, tú puedes!