jueves, mayo 22, 2008

Míster Pedo

La primera vez que oí la palabra pedo debería tener 8 ó 10 años. Hasta entonces, y también ahora, digo “peo”. Pedo me parece una locución demasiado fina para un sonido tan basto. Aunque hay gente tan finolis que habla de “pederse”.

Viene la introducción a cuento porque los esbirros del Señor Conde acaban de distribuir unos vasitos, como de yogur, que denominan Mister Pedo. Hace acompañar el artefacto de la pregunta clave: ¿quién ha sido? Aunque el nombre que figura en el albarán es SLIMY, que será el nombre de un cuesco en búlgaro, digo yo. Después del éxito del Saka Moko, Marina Press continúa educando niños al precio de 2,95€. Por 500 pelas yo me como un plato de judías en Can Superwaiter y obtengo mejor efecto. Pero para un niño entiendo que sea más divertido soltar una ristra de slimys y que le rían la gracia, que dejarse ir uno natural y encima le llamen guarro.

Slimys artificiales nos hemos tirado todos los niños. Desde los primeros meses de vida en que nos animaban a hacer pedorretas hasta que, más polluditos, nos ensalivábamos los dedos índice y pulgar, metíamos la mano en hueco bajo el sobaco y presionábamos con el brazo hasta conseguir el efecto. Y era gratis.

Ardo en deseos de conocer la próxima marranada que nos ofrecerá Marina Press.

miércoles, mayo 21, 2008

¿Dónde se mete la pasta?

Para este quiosco abril fue un buen mes. Tres mil euros por encima de la media. Hay que contar que tuvimos Sant Jordi por medio pero mis ventas en libros apenas sumaron mil euros. Lo dicho: un buen mes. Los ahorros, sin embargo, están bajo mínimos. ¿Dónde está la pasta, pues?

La culpa es de Lupita y el gobierno. A Lupita se le ocurrió nacer a primeros de abril y el gobierno concede a los trabajadores una rescisión de contrato de 13 días. Total, que medio mes de abril lo pasé solo y he retrasado el cuadre de facturas. Intento recuperar el tiempo perdido.

He tildado muchas veces a SGEL como desastre. Parece que ha ido a Lourdes porque llevo un tiempo que casi todas las facturas me cuadran y, las que no, la mayoría de veces el error es de Salva o mío. Comprobable por aquello de los históricos en el ordenador. Aunque quizá la culpa de la mejora no se deba a la Virgen sino a Santa Susana. Puede ser.

A Sadibarna y Logística vamos a echarle de comer aparte. Otro día hablaremos de sus facturas. Me centro en Marina Press.

La factura de Marina Press es impecable: caracteres negros sobre fondo blanco, primera página con resumen de albaranes y devoluciones, detalle acumulado de publicaciones y desglose de entregas y retiradas de género. Aun así “cuadrar” una de sus facturas me lleva un montón de horas.
El cuadre de albaranes es fácil. Con el proyecto de factura sobre la pantalla del ordenador sólo hay que ir punteando cantidades. Los descuadres se deben a pequeños errores en las fechas de cargo o algún IVA o descuento que hemos introducido mal. El lío viene en las devoluciones.
De todos modos facturar 46 albaranes el 26/04 y 42 el 03/05 no es moco de pavo si tenemos en cuenta, además, que hay dos entregas diarias como máximo. Pero yo no soy nadie para decir cómo Marina Press ha de organizar sus albaranes. ¿A río revuelto ganancia de pecadores?

Vayamos con las devoluciones.
Para el fin de semana, viernes, sábado y domingo, Marina Press utiliza un solo albarán, que entrega el sábado. Cuando un quiosquero hace el paquete de sobrantes del viernes ha de apuntarlo en un papelillo y, el sábado, trasladarlo al impreso definitivo. Si se equivoca, cagada. Si se le olvida, cólico. ¿Por qué no lo entrega el viernes? O mejor, ¿por qué no hay un albarán para cada día? Como el Misterio de la Santísima Trinidad: tres devoluciones y un solo albarán.
Devolución de cartillas, cupones y vales. Marina Press nos entrega un albarán de devolución para el conjunto. En factura, sin embargo, apareces tres: uno para cartillas y cupones, otro para los vales de El País y otro para el resto de vales. Si el quiosquero rellena un único albarán (con el número asignado por el proveedor, además) ¿por qué tiene luego que andar sumando? ¿Por qué los vales de El País vienen con su IVA desglosado y los otros no? El mismo Misterio pero al revés: una sola devolución para tres albaranes.
Yo Dona es una revista de venta conjunta e inseparable con Mundo de Catalunya. Se recibe junto al diario y se devuelve junto al diario. ¿Por qué aparece su devolución por separado? Esto no es un Misterio, es Dogma de Fe: o te lo crees o te condenas.

Y luego vienen los cargos/abonos por falta de devolución de la promoción correspondiente. Llevo varias semanas, más o menos consecutivas, que no devuelvo ni un solo DVD CINE PUBLICO, ni PUBLICO TE CUENTA, ni GRANDES MAESTROS DE PUBLICO. Al menos es lo que dice la factura. Soy una mina de veintitantos euros semanales en Público.

En resumidas cuentas: en las últimas facturas tengo reclamados, en espera de vencimiento o en el limbo de los justos, la suma de 733€ (a vuelapluma). ¡Joder! Cuando llegue a casa tendré que hacer los números con calma porque con éstos me va a ser imposible dormir.

Pregunta. ¿Me roba Marina Press?
Robar: Quitar o tomar para sí con violencia o con fuerza lo ajeno.

Por definición, Marina Press no me roba. Si tenemos en cuenta que para robar tiene que haber intención, tampoco me roba.
Simplemente hay desidia. A los que cuentan las devoluciones les importa un comino la situación de los quiosqueros. Aplican, supongo, la ley del mínimo esfuerzo y como consecuencia, el quiosquero se queda sin la pasta o le llega con retraso. En cualquier caso, el cabreo se mantiene álgido y la cuenta sonrojada.

viernes, mayo 16, 2008

Gracias, ELLE

A pesar de lo que se pueda traslucir de mis escritos, hubo un tiempo en que fui mucho más palurdo. Como decía mi padre, más del campo que San Isidro. Si a esto añadimos que en mi pueblo se cecea, todavía tengo dudas en si he de escribir con “s” o con “c” una determinada palabra.
Aterricé interno en un colegio de pago a los 12 años y la primera vez que me sacaron al encerado, Don Salvador Cánovas me preguntó por San Pablo.
- Zaulo era natural de Tarzo… -empecé-.
- ¡Majaero! ¿De dónde has salido tú?

Fue más grave la afirmación que hizo días después el actual alcalde de un prestigioso pueblo Mediterráneo, según la cual San Pedro murió de una “mala indigestión”. Claro, crucificado cabeza abajo, era normal que se le subiese el estómago y acabase con dificultades digestivas. Pero lo del futuro alcalde se arreglaba con estudio. Lo mío era mamado desde muy pequeño y de más complicada solución. Aun así, a base de insistir, algo me refiné aunque todavía, cuando me encuentro a gusto y en buena compañía, se me escapen las zetas.

Hoy ha llegado ELLE con un cesto de regalo. ELLE es una revista que odio, básicamente por su peso, pero con cesto añadido tiene una semana para abandonar el quiosco voluntariamente. En caso contrario, pasados diez días, será debidamente atada y empaquetada y devuelta al remitente. Así y todo le estoy agradecido por sus enseñanzas.

Acababa el repartidor de dejármelas esparcidas sobre el resto de revistas cuando ha llegado una clienta habitual, profesora de Lengua.
- ¡Uy! ¿Qué es eso que lleva la ELLE?
- Un cerete, señora.
Ha manoseado el utensilio.
- Hombre, una mierdecilla sí es pero cerete, cerete…

He quedado pensativo. Era obvio que la señora conocía la palabra pero no con el mismo significado que yo.
www.rae.es
cerete: agujero del culo (bien, en fino, ano de una persona)

En mi pueblo somos muy borricos pero eso de confundir el culo con las témporas…
Serete: sera pequeña
¡Ajá!

Gracias, ELLE.

jueves, mayo 15, 2008

El Tonto Marchena

Hace no demasiado tiempo cada pueblo tenía su tonto. El tonto de mi pueblo era Antoñico Pedro. Se contaban de él mil anécdotas, unas, supongo, reales y otras inventadas. Como la del camión.
Un camionero intentaba aparcar en La Placeta y Antoñico se ofreció a dirigirle la maniobra.
- Dale y curva; dale y curva.
- ¡Buuummm!
- ¡Párate que ya has chocado!

Años más tarde, ya en Barcelona, fui testigo de una maniobra similar. Un camionero intentaba desaparcar pero se lo impedía la circulación. El conserje de un edificio cercano le echó una mano.
- ¡Ahora! Tira, tira, tira…
- ¡Craaasssh!
- ¡Idiota! ¿Es que no has visto que sobresalía el retrovisor del de atrás? –concluyó el conserje.

Antoñico no era más tonto que los que presumimos de normales.

El tonto más célebre de los que he tenido noticia fue el Tonto Marchena. Nunca lo conocí pero debió ser muy, muy tonto porque, por gorda que fuese la tontería que yo hubiese hecho, mi madre sentenciaba: “Le pareces al tonto Marchena”.

Como casi siempre, mi madre tenía razón. Puede que haya quiosqueros tontos pero el tonto Marchena de los quiosqueros soy yo. Después de tres semanas de negociaciones con proveedores de atípicos y quiosqueros, había conseguido (con ayuda) seleccionar un proveedor y juntar un pequeño grupo que, a malas penas, cubriese los 400€ de pedido mínimo que nos exigían. Ayer preparé un pequeño resumen de precios para que el grupo los estudiase y pudiésemos hacer el pedido de lanzamiento. Con la propuesta que presentaba, los 41 cts que a mí me cuesta un paquete de Trident se quedaban en 35 y los 36 cts de un paquete de Orbit se quedaban en 32. Propuesta ventajosa.
Esta mañana me ha llamado una quiosquera amiga.
- Quiosquero, que el Orbit y el Trident a mí me salen más baratos.
- Mujer, si ayer comprobamos los precios…
- Sí pero es que a mí por cada 3 cajas de Orbit me regalan una y por cada 4 de Trident me regalan otra.
- Bueno, a mí me dan bolsas
- Y a mí también.

La conversación me ha sonado a la autopublicidad del Papus, aquella revista de humor de los años 70.
Los europeos llegaban a África a explotar a los negros.
- ¡Mira, negrito! Collares de vidrio.
- No, no. Me los dan los turistas.
- Medicinas para curar.
- Me las da el padresito blanco.
- Comida, comida.
- Me la da UNICEF.
- El Papus.
- ¡Aaaaaahhhh!
Y engañaban al negrito.

Pero yo no tengo un Papus que ofrecer a los quiosqueros, que, dicho sea de paso, se han buscado la vida por su cuenta. Y constato que he nacido en el tiempo equivocado y en el mundo equivocado. Desde que los gitanos se hicieron “gente de bien” (quiero decir, accedieron a un empleo estable y a una nómina), yo pensaba que no existía el chalaneo, excepción hecha de países del tercer mundo, pero en este oficio todavía existe y no estoy preparado para eso.

Ecce Marchenae Stultus.
PD. Me he puesto contento de golpe. ADI anuncia en su web la creación de una Central de Compras para atípicos.
¡Coño, a lo mejor soy menos inútil y tonto de lo que me creo!

miércoles, mayo 14, 2008

¡Seré inútil!

Cuando uno entra a trabajar en una empresa o inicia un oficio nuevo, llega con la ilusión de estar en condiciones de cambiar el mundo, llega con la creencia de que si las cosas van mal es porque los de antes no sabían. El tiempo nos va poniendo a cada uno en su sitio y acaba por enseñarnos que, si las cosas están como están, es porque no pueden estar de otra manera o no hay materia suficiente para que cambien.

He intentado, por activa, por pasiva y perifrástica, que las asociaciones se sentasen a fijar objetivos comunes que pudieran favorecer a sus afiliados: fracaso. He intentado desde el blog pulsar la opinión de los quiosqueros lectores buscando unificar criterios: fracaso. Mi último intento ha sido formar un grupete de quiosqueros para hacer una compra conjunta de chicles y otras chucherías.

El primer paso estaba claro: tocar a los proveedores para ver si entraban en el juego y en qué condiciones. Algunos compañeros me advirtieron de que no conseguiría nada. En efecto, los dos primeros proveedores a los que hice la propuesta me mandaron a donde pican las gallinas. Pero otros dos acudieron al trapo e hicieron sus ofertas. La que me pareció más asequible me aseguraba un rebaje en el precio de compra de unos 5 cts. por paquete de chicle. Sus condiciones: 1) Pedido conjunto 2) Entrega en un único punto de venta 3) Pedido mínimo de 400€ semanales. Hay otra oferta que mejora este precio pero con un pedido de 3000€.

Lo difícil estaba hecho. Ahora sólo faltaba el segundo paso: encontrar un grupito de quioscos cercanos que pudiera llegar a esta cantidad. ¡Si seré inútil que no he sido capaz de formarlo!

He aprendido una cosa: un mismo proveedor tiene precios diferentes para quioscos vecinos, precio que no tiene nada que ver con el consumo. He aprendido otra cosa: estamos como estamos porque somos como somos.

martes, mayo 13, 2008

Es... cossío

Promoción: Dícese, en el argot del quiosco, de todo libro, deuvedé, cedé o cualquier otro adminículo de venta conjunta e inseparable con un diario con el fin de aumentar las ventas (del diario).

Ayer, lunes, fue festivo en Barcelona. Aun así hubo reparto y recibí una remesa de putiferio. Un título me llamó la atención: Supercoños hinchados. Entendí que las protagonistas debían ser o haber sido quiosqueras dado que en esta profesión, la de vendedor de prensa, decimos que tenemos hinchadas las narices cuando, en realidad, lo que se nos hinchan son las partes llamadas nobles.

Ser tonto no es una vergüenza, a lo sumo, una desgracia. Lo que jode es que nos tomen por tontos. Y lo que jode mucho más, es que tomen por tontos a nuestros clientes.

Las promociones son un invento sin el cual los quiosqueros las íbamos a pasar más magras de lo que en realidad las estamos pasando. En algunos lugares, la promoción hace que se vendan más periódicos (Público no se vende ni regalado, pero los viernes, con película de regalo y a doble de precio, casi nos lo quitan de las manos); en otros, se venden los mismos diarios pero la promoción en sí ya supone una venta (Libro CD Ópera de La Vanguardia).

Podemos distinguir dos tipos de promociones: de cupón y de cartilla.

La promoción de cartilla tiene la siguiente mecánica: el domingo, junto al magazine, se compra la cartilla (2 o 2,20€) y de lunes a viernes salen los cuponcitos que se han de pegar en la cartilla (5€). Presentando la dicha en el quiosco, el quiosquero le entregará el adminículo al módico precio de 1 o 2€. Si el cliente es comprador habitual del diario promocionante, por un par de euros habrá obtenido su adminículo. Si el cliente sólo compra el diario por la promoción, estará haciendo el primo porque seguro que en los chinos lo encuentra más barato.

La promoción de cupón es más simple: el cliente compra el diario, el quiosquero le recorta un cacho de periódico y le vende la promoción. Teóricamente, y según reza en el cupón, habrá obtenido un descuento de cagarro. Estas promociones, en su mayoría, son un ¿timo?

Pongamos dos ejemplos.

Bichos.
En la cartoná de 2006 o en la cartonaílla de 2007, RBA lanzó su colección BICHOS. A 7,95 el bichejo, salvo los dos primeros, sensiblemente más baratos.
En febrero de 2008, La Vanguardia lanza su promoción BICHOS (supongo que para colocar los sobrantes de RBA) al precio de 7,95 más el euro del diario: 8,95 el bichejo, salvo el primero que costaba 1+1€. ¿Timo? En absoluto. ¿Tomadura de pelo? A todas luces.

Cossío.
Enciclopedia taurina de 30 tomos. Promoción de El Mundo de Catalunya. Precio: 12,90 + Diario del domingo = 14,80€. Mi cliente, el señor Al-Qantara, la hizo completa por la módica cantidad de 441€. Ahora, Planeta lanza su colección COSSÍO. Precio 12,99 el ejemplar, salvo los tres primeros volúmenes que, en conjunto, salen por 16,98. Total: 367,71. Y, si el cliente se suscribe, obtendrá un juego de cuchillos para cortar queso y un juego de maletas. ¿Cómo convenzo al señor Al-Qantara de que no ha sido víctima de un timo?

Lo dicho, no sé si los supermoños se han hinchado porque les ha picado un bicho o porque el Cossío les dio una corná.

lunes, mayo 12, 2008

¡Serán inútiles!