miércoles, abril 28, 2010

Qué fue de la presentación

Han pasado los días suficientes para poder analizar mi despedida desde una perspectiva más alejada de las emociones del momento. Siempre pensé que en mi jubilación me regalarían una placa o pergamino con las firmas de los compañeros y que el gerente de turno me daría unas palmaditas en la espalda a la vez que me deseaba un feliz y “merecido” descanso. Cuando me pusieron en la calle por inútil (sin tribunal médico de por medio), todos los directivos, menos el jefe de personal, adelantaron el fin de semana, y de los compañeros me tuve que despedir mediante email. En mi retirada de verdad, y tal como expuse el 31 de marzo, he podido permitirme el lujo de elegir campo y armas y he abandonado la escena rodeado de amigos.
Es cierto que he sido un poco presuntuoso (o un mucho) y me permití la desfachatez de invitar a la cúpula directiva de las asociaciones de vendedores de prensa de Barcelona y a unos cuantos políticos del área municipal y autonómica que de alguna manera me habían hecho llegar (directa o indirectamente) su preocupación por el futuro de los quioscos. Obviamente estaba seguro de que la invitación acabaría en el cesto de los papeles. Y así habrá sido, pero en mi despedida estuvieron presentes Luís Sancho y José Antonio Alonso junto a tres quiosqueras que me son tan queridas como Laura, Conchita y Cris. Y, aunque tuvimos que competir con la presentación de la edición catalana del diario Público, excusaron personalmente su asistencia Alberto Fernández Díaz, Cristina Coll i Huix y Sonia Recasens i Alsina. Menos mal que en la familia somos tres y así podremos hacer un reparto equitativo de votos.

El protagonista de la despedida no fue Quiosquero sino Dalr, que hizo una semblanza de lo que ha sido Pies para quiosquero en estos años y lo que será en adelante, a la vez que recordaba las líneas maestras que están llevando a los quioscos a su desaparición y esbozaba alguna de las medidas que están al alcance de nuestra mano para impedirlo o, al menos, frenar el proceso.

Yo me había preparado un discursito de despedida serio pero, viendo el alcance de las palabras de Dalr, quise improvisar para dar un tono festivo al acto. El resultado no es valorable porque ni yo mismo recuerdo lo que dije. Más o menos fue así:

“Cuando el lunes 2 de mayo de 2005 levantamos por primera vez la persiana de estos 8 m/2, a efectos fiscales, que el Ayuntamiento pone a nuestra disposición, sabíamos que iniciábamos una etapa muy difícil, sin tener muy claro si, físicamente, iba a ser capaz de superar. Lo que a ninguno de los tres se nos ocurrió pensar fue que estos cinco años nos proporcionarían muchas satisfacciones y que nos iban a dejar a un paso de alcanzar la gloria, si no en la gloria misma.

Yo venía de pasar 30 años peleándome con los ordenadores. No con estos trastos que ahora vemos en todas las mesas de trabajo e, incluso, en nuestras casas; máquinas que hacen verdaderas virguerías pero que se nos cuelgan siempre, justo en el momento más inoportuno. Aquellos grandes cacharros con los que yo me peleaba no hacían maravillas pero lo que hacían, lo hacían bien. Y estaban dotados de un sistema operativo a prueba de Windows, quiero decir, que si un día quedaban catatónicos, no bastaba con apagar y encender; había que arreglar el programa que provocaba el fallo.

Los informáticos hemos presumido de trabajar en equipo; es mentira. No hay trabajo más individual que el de programar un ordenador. Es el intento de adaptación de la lógica humana, complicada e imperfecta, con la lógica de la máquina, sencilla e infalible; es el intento de superar cada día los límites de nuestra propia incapacidad. Y si a ello le añadimos mi timidez natural y una escasa confianza en las propias posibilidades, no es de extrañar que me invadiera el pánico cada vez que pensaba que, en adelante, tendría que enfrentarme con el público.

Tuve la suerte de caer en un barrio con un nivel cultural más que aceptable, y con unas gentes de educación esmerada y trato exquisito que tuvieron conmigo la paciencia y delicadeza que necesitaba para ir ganando confianza. Volví a creer en el género humano. Digo mal. Sigo pensando que, en manada, el hombre es un ser perverso hasta para consigo mismo pero que, individualmente, hay grandes personas. Muchas y buenas. Y yo aterricé en medio de ellas, de modo que las carencias físicas quedaban compensadas moral y emocionalmente.

Por si fuera poco, Diego abrió un blog para contar las anécdotas del quiosco. Yo no había oído hablar nunca de semejante herramienta pero, cuando lo probé, me pasó lo que a Fernando. Fernando era el único maricón (entonces no conocíamos la palabra gay) a 10 km a la redonda de mi pueblo. En una ocasión coincidimos viajando en un taxi pirata camino de Barcelona y 1000 km dan para mucho. Durante el camino, el conductor preguntó:
- A ver, Fernando, si eres maricón ¿cómo es que estás casado?
- Cosa de mi madre que se empeño en que yo fuera como los demás. Me buscó una novia y me casó.
- Pero si te gustan los tíos, ¿cómo es que tienes cinco hijos?
- Pues ná, Miguel. Probando, probando, le fui tomando el gustillo
Eso me pasó a mí: probando, probando, le tomé el gustillo y me aficioné a escribir un par de veces a la semana. Por ahí fuera se me considera uno de los padres de Pies para quiosquero y no es verdad; soy su hijo, ya que yo me incorporé al blog nueve meses después de su creación. En estos cinco años Pies para quiosquero se ha abierto un hueco no sólo entre los vendedores, sino entre los internautas en general. Pedro Collado, presidente de la Asociación de Vendedores de Prensa de Barcelona, me ha recordado varias veces una frase que escribí en un momento en que el blog estaba en candelero: “Siempre he presumido de ser un hombre de ciencias y al final va a resultar que voy a alcanzar la gloria con las letras”. Así ha sido.
Hemos tenido nuestros 10 renglones de gloria en la prensa escrita, cinco minutos en la radio, quince o veinte minutos en televisión y toda una noche en Móstoles, donde fuimos galardonados por la Asociación de Vendedores de la Comunidad de Madrid con el Premio AVECOMA a la empresa destacada en la ayuda al quiosquero. Creo que no se podía pedir mucho más de nosotros. Y les ruego que perdonen la inmodestia, pero si no lo digo reviento: En adelante este barrio tendrá un quiosquero más alto, más guapo, más simpático, más amable, más culto… hasta puede que más honrado, pero, desengáñense, no volverán a tener otro tan popular y follonero como éste que hoy se va”.


Finalicé leyendo el artículo del 31 de marzo y, es la segunda vez que me pasa (debe ser motivado por la edad), tuve mis 5 segundos de emoción: se me rompió un poco la voz al repetir:
esta despedida no es un adiós. Es un hasta luego; un hasta siempre.
En el día de hoy dejo de ser quiosquero.
Mañana… Mañana empieza otra historia
.


Así será. En adelante, para mis historias sicodélicas me encontraréis en Decúbiro Supino. Seguiré colaborando en la nueva etapa de Pies para quiosquero dando siempre la visión personal y sesgada que me ha proporcionado mi experiencia y, por último, he aceptado la invitación de ADI-Today para asomarme a sus páginas mediante una columna cuya periodicidad y características están por definir.

domingo, abril 18, 2010

¡Pirómano!

No tengo nada contra las manifestaciones ciudadanas. Me gusta ver a los nazarenos desfilar en las procesiones de Sevilla; es emocionante ver cómo los mozos corren delante de los toros en Pamplona; hasta disfruto al contemplar a los madrileños pelados de frío en la Puerta del Sol mientras esperan que suenen las 12 campanadas. Pero me sienta como un puntapié en las espinillas cada vez que bloquean Barcelona para celebrar la cursa de no sé qué. Y es que siempre me toca: Gran Vía p’alante y calle Ausias Marc p’atrás. Y mi casa en medio.

Hoy tocaba la Cursa de los Bomberos. Al menos eso es lo que me pareció leer el jueves al pasar por la Estación de Francia: Cursa de Bomberos; prohibido aparcar desde las 20 horas del viernes hasta las 15 horas del domingo (más o menos). ¡Qué ya es darle tiempo a la carrera, digo yo! Pero como pasaban por la Estación de Francia, creí que esta vez me libraba.

He acompañado a Quiosquera a abrir el quiosco a las siete de la mañana. Ni la gente ni las distribuidoras tienen piedad. ¿Cómo se puede sacar a un jubilado de la cama antes de que salga el sol? Claro que, como mi señora se niega a ponerse el burka, es un peligro dejarla sola por la calle. Y Dalr había estado de congreso y teníamos que dejarlo descansar. Cuando han apagado las farolas y se ha hecho de día (en mi barrio ese es el orden en que suceden las cosas), me he ido a tomarme un café con leche y leer el Marca; más que nada porque si me ven a mí con el diario en la mano, a lo mejor los de aquí se animan a comprarlo. A las 9 y cuarto ha llegado Quiosquera escopeteada.
- Dice Dalr que te vayas a casa que están cortando las calles para no sé qué carrera.

En la Gran Vía me han mandado camino de Mataró; era cuestión de tomar Paseo de San Juan o Avenida de la Marina (¡vaya, hombre!). Paseo de San Juan estaba cortado. En Marina se podía circular mano p’arriba pero yo quería ir mano p’abajo, o sea, hasta Glorias no he podido doblar hacia donde quería. Con Ausias Marc impracticable no era posible llegar a mi casa en coche. Y dejando atrás mi casa he vuelto a perder la posición del GPS hasta llegar a un punto que me ha sonado al juego del parchís: mirase donde mirase tenía la barrera cerrada. Después de circular por dos calles en sentido prohibido (con el permiso de los agentes municipales, por supuesto) he logrado dejar el coche en el garaje. Y he ido a abrir la puerta… con las prisas me he dejado el bolso en el quiosco y las llaves dentro del bolso. He llamado a Dalr y le he dado instrucciones para que pudiese llegar a casa con la moto; no me ha hecho caso y le ha preguntado a un agente. Cagada. Me ha dado tiempo de ver toda la carrera; en realidad, varias carreras: la de los que corrían, la de los que intentaban correr, la de los que iban a hacer bulto, la de los que habían sacado los hijos a pasear…
Y mi madre en casa, esperando que el niño viniera a ponerle el desayuno.

A las 11 y 19 ha aparecido Dalr. Andando. Ha tenido que dejar la moto por encima de Gran Vía. Lo gracioso es que ya habían pasado hasta los que iban en silla de ruedas; no me fijado si sucedía otro tanto con los que llevaban muletas. Cuando he subido, mi madre estaba para que le diera algo; le he dado un vaso de leche y unas galletas. Para mí que estaba redactando un nuevo testamento para desheredarme por mal hijo.

Esto me sucede dos o tres veces al año. Dicen que han participado 18.014 corredores; vamos, 114 corredores y 17.900 capullos que han conseguido que tarde casi dos horas en hacer en coche un trayecto que me lleva 15 minutos si lo hago a pie. En las próximas elecciones botaré a Hereu.
Como la cursa era de bomberos, esta noche seré “el chico que soñaba con una caja de cerillas y…”. El bidón de gasolina lo dejaré para otro día, pero mañana… Después de dejar a mi madre en el cole y pasar por el médico para que me extienda un par de recetas, me voy derecho al estanco y compro una caja de mixtos. Uno a uno los encenderé todos; para que vean que hablo en serio.

sábado, abril 17, 2010

Conjunto Zajira

Video de la III Edición de Premios AVECOMA




La cabra tira al monte; los jubilados, al quiosco.
Ayer me pasé a saludar a Salva y me tenía faena preparada.
- ¡Hombre, jefe! Ya que está usted aquí podría reclamar que me ha faltado un colgajo de la Zajira esa.
- Va a ser que no porque si juego a la lotería no me toca, pero si paso dentro seguro que me ve un inspector de trabajo.

Luego, desde casa, me conecté al ordenador del quiosco para comprobar si la reclamación estaba hecha. Me sorprendió que nos mandasen 88 unidades, cuando los clientes deberían estar hasta el gorro de tanta pulsera, collar y pendientes repartidos en los últimos meses (Cuores a 75 cts., incluidos). Me picó la curiosidad y consulté el histórico. Esto tiene más peligro que un niño con un bolígrafo Bic en la mano y un sofá impecable a su alcance. En efecto, de la primera entrega, o sea, la del lanzamiento, la que lleva las guitas de cuero (cola de ratón parece que se llaman) donde se engarzan los colgajos y la bolsa para guardarlos, habíamos recibido 40 de las que devolvimos 16. La segunda entrega vino antes de que Marina BCN recibiera la devolución por lo que no sabían cuáles eran nuestras necesidades, pero recibimos 88 adminículos: 40 para ensartarlos en una de las colas, 40 para colgárselos en el ombligo con un alambre y 8 de propina por si alguna osada osaba enganchárselos en la nariz con un imperdible. La tercera y cuarta entregas empataban a 87; ya se suponía que una de las coleccionistas se iba a rajar y no utilizaría más imperdibles. En la quinta entrega Marina BCN ha echado el resto y eso que ya debía haber recibido las sobras: 131 unidades del Conjunto Zajira; tres por cada cliente. Con el ombligo y la nariz previamente decoradas, la entrega número cinco debería adornar las tetas (ambas) de las adictas. No me ha quedado claro si los imperdibles vendrán con la última entrega o si habrá que acudir a una mercería.

Tamaño desatino se ha de deber a una y sólo a una de las siguientes dos razones: o los programadores de distribución de Marina BCN tienen menos cerebro que el ratón de la cola o los programadores de distribución de Marina BCN son muy listos. Me quedo con la segunda opción por varias razones:
a.- Después de tantos años promocionando artículos sin utilidad, hasta el más idiota recuerda que los adeptos entran en progresión decreciente a medida que aumenta el número de entregas.
b.- Incluso el tonto que asó la manteca sabe que, si no hay cola de ratón, los colgajos no se pueden colgar y, por tanto, son inútiles (más aún).
c.- El Señor Conde y Grande de España puede ser cualquier cosa menos tonto y, si se diera el primer supuesto, ya habría mandado a los programadores de distribución a que hicieran cola para apuntarse al paro.

Por tanto, los citados programadores son muy listos. Encargan a los chinos un barco de adminículos y los van repartiendo por los quioscos; por cada uno que se venda o pierda por el camino ya han pagado un kilo de material y los sobrantes pueden repartirlos tantas veces como quieran. Es una operación financiera que no la mejoran ni los banqueros suizos: préstamos a interés cero. Y ellos eligen la cantidad y el plazo y no necesitan avales.
Los gastos de financiación corren a cuenta de los quiosqueros, que, éstos sí, necesitan avales.

martes, abril 13, 2010

Presentación últimas temporadas

Con motivo de su reciente jubilación, Quiosquero quiere agradecer a sus amigos, lectores y clientes en general el cariño y apoyo que ha recibido de todos ellos estos últimos cinco años; para ello, el jueves 22 de abril de 2010, a las 19,30 horas, celebraremos un pequeño acto de despedida (laboral) en el Bar Restaurante Sabinus (Bruc, 70).

En este mismo acto presentaremos las 2 últimas temporadas de Pies para quiosquero y el debut en solitario de Quiosquero con Decúbito Supino.

Será un placer y un honor contar con la presencia de las personas que día a día han ido haciéndose un hueco en nuestros corazones.

Antonio Linares (Quiosquero)
Gloria Romera (Quiosquera)
Diego Linares (Dalr)

viernes, abril 09, 2010

Logística usa métodos que La Razón no comprende

Tiene razón el Ministerio de Trabajo e Inmigración al declararme inútil total porque hay que ser inútil para no dase cuenta de lo obvio. Me refiero al cambio de precio de La Razón en sus ediciones de fin de semana.
Es claro que, con motivo de la jubilación y tal, me he relajado estas últimas semanas y he cuadrado las facturas a estilo quiosquero, es decir, coinciden las unidades y, más o menos, los importes, luego la factura es correcta.

Las facturas del último fin de semana ya son responsabilidad de dalr y, en la intimidad, le he echado una mano (en el cuadre de facturas, se entiende) y, como uno nació idiota, he puesto el interés que suelo poner a las cosas que económicamente no me competen. Quiero decir que las he cuadrado a fondo. Ha habido suerte. En SGEL me ha tocado el tío que numera los albaranes consecutivamente: 1, 2, 3…; uno de los dos tíos que no fallan. He encontrado una diferencia: no se me abonaban 2 ejemplares de DON BALÓN EXTRA que, como las revistas cambian de distribuidora como Fantomas de careta, ahora lo distribuye SADE, y Salva lo ha mandado al proveedor equivocado. Marina BCN no ha presentado problemas. Una falta de género que, seguramente, vendrá abonada la semana próxima. Y YO DONA que, desde que han detectado que la marco de cerca, me cuadra siempre. SADE no ha currado en Semana Santa (es pecado) y todavía no he recibido la factura; quiero decir que, si han traído hoy, dalr no me la hecho llegar. La gracia estaba en Logística.

Hemos empezado por un descuadre de sesenta y tantos euros. Unas pilas devueltas que no me pagan porque todavía no las han cobrado, y la devolución del sábado. Después de cuatro años, Salva no ha entendido aún que las devoluciones del viernes y el sábado se las llevan el lunes y, por tanto, no pueden venir incluidas en la factura del domingo; es una faenilla que tramito cada fin de semana, pero estaba yo pendiente de los nazarenos y del Sábado de Gloria y lo pasé por alto. Lo de las Pilas Panacell es de juzgado de guardia. Cada poco, Logística nos envía un paquete de pilas AA y otro paquete de pilas AAA que, tal vez, sean más baratas que las que yo le compro al marchante de turno pero que devuelvo en cuanto llegan porque no las he pedido. Antes utilizaba el mismo código para todos los envíos hasta que averigüé que se me solapaban y alguna se quedaba sin cobrar. Desde hace algunos meses a cada envío le asigno un número de entrega (voy por el 12) y así no hay posibilidad de confusión.
Solventados estos problemas me quedaba un descuadre de unos 2 euros. Si la factura se pagase con dinero de Quiosquero, hubiese dicho que por ese importe no pierdo 15 minutos de mi tiempo; pero ahora los euros son de dalr… La factura de Logística es de Óscar (el de Jólivuh); viene en formato quiosquero, o sea, para puntear cantidad de ejemplares recibidos y devueltos. Pues, coño (perdón), tras el punteo no había ni un solo fallo: debía de ser, por tanto, un problema de IVA. Como los albaranes de Logística también son de Óscar, hasta que llega la factura no sabes qué IVA (o VENÍA) le corresponde a cada producto. Lo normal es que los descuadres se deban a un IVA del 16% asignado a un producto con IVA 4% que es el que el programa asigna por omisión. Mire usted por donde, la base imponible correspondiente a IVA 16 iba clavada. Me dediqué a puntear por producto. Eso significa que debo sumar a mano los importes diarios de cada artículo y compararlos con el total que me da Logística. El primer fallo lo encontré pronto; mi programa sabe (casi) ordenar los artículos por alfabético y DIEZ MINUTOS estaba de los primeros. Mi ordenador daba a cada ejemplar el valor de 1€, mientras que el precio en factura era de 1,30. Repaso de albaranes.
· Albarán del 14/03/2010.
DIEZ MINUTOS, precio 1€, descuento 31%.


· Albarán del 21/03/2010.
DIEZ MINUTOS, precio 1,30€, descuento 31%.


Como puede observarse en las copias, Logística no valora los albaranes ni señala por lugar alguno el cambio de precio de Diez Minutos. Por no señalar, ni siquiera aparece en el albarán el IVA que corresponde a cada producto. Probablemente, en medio de la semana Logística enviaría un comunicado avisando del cambio de precio pero mucho me extraña que Salva lo archivase en la papelera cuando me guarda hasta la propaganda que le dejan los cerrajeros de urgencias.

Tal desvío de precio no es preocupante dado el escaso aprecio de mis clientes por la publicación; menos aún ahora que los demócrata-cristianos se han pasado a La Gaceta (de los negocios).
Tras el pertinente arreglo (albarán de entrega y albarán de devolución), el descuadre había menguado pero quedaba un euro flotante. Éste me dio más trabajo. Hube de tragarme (sumar) todos los diarios que empiezan por “el” hasta llegar a La Razón que ¡oh, casualidad!, el día anterior al de autos, el 20 de marzo, cambió su precio y pasó a valer 1,5€. Y la misma circunstancia: nada en el albarán que llamase la atención sobre el cambio, y probable archivo de la notificación en la papelera.
Claro que no es de extrañar que se produzca tal desprecio por el cliente en una empresa que ni siquiera cree conveniente numerar sus albaranes aun cuando puedan librarse varios en un mismo día.

Volveremos con el tema.

martes, abril 06, 2010

Epílogo...

(Extracto del epílogo del libro "Pies para quiosquero: quinta temporada", que se presentará el próximo día de Sant Jordi)

Han pasado cinco años desde que nos hicimos cargo de un quiosco en el Eixample de Barcelona y casi el mismo tiempo que venimos narrando nuestra experiencia en Pies para quiosquero. Un lustro vendiendo prensa y explicando lo que eso implica a cuantos han querido leernos.

Nuestra idea al concebir el blog fue principalmente la de desahogarnos un poco cuando, al llegar a casa baldados, repasábamos las incidencias del día. Pronto nos dimos cuenta de que aquellas anécdotas que explicábamos mosqueados a familiares y amigos les provocaban un efecto distinto al nuestro. Donde nosotros nos indignábamos, ellos se asombraban. Donde nosotros nos enfadábamos, ellos se desternillaban. Enseguida nos dimos cuenta de que su punto de vista era el acertado. A la que logramos tomar una cierta distancia y observar nuestras aventuras con la mirada de alguien ajeno a la labor del vendedor de prensa nos sorprendió descubrir lo interesante que puede resultar el trabajo a pie de calle, el contacto directo y constante con gentes tan distintas y, lo más impactante, lo estrambótica e inenarrable que puede ser la relación entre un comerciante y sus proveedores cuando los segundos tienen el poder de hacer lo que les dé la gana con los primeros.

De este modo, el blog asumió muy pronto una doble función. Por una parte la de ayudarnos a ser espectadores de nuestra propia vida y por tanto a reírnos de nosotros mismos. Por otra, la de entretener y divertir a familiares y amigos, evitándonos de paso el tostón de repetir nuestras cuitas una y otra vez.

A partir de ese momento fue la red la que hizo todo el trabajo. Poco a poco fueron pasando por nuestro blog nuevos e inesperados visitantes que con mayor o menor asiduidad regresaban para descubrir el asombroso mundo de los quiosqueros.

[...]

Si alguno de los millones de lectores que se acercan diariamente a un quiosco supiera lo que se cuece alrededor de un negocio tan pequeño se llevaría las manos a la cabeza. Los quiosqueros formamos un grupo totalmente desorganizado en el que facciones enfrentadas se atacan mutuamente mientras nuestros competidores se parten de risa.

Mientras los quiosqueros no ofrezcan una postura unida, aunque sea alrededor de unos mínimos, ante las distribuidoras, éstas continuarán haciendo con nosotros lo que quieran. Cobrarán portes. Aumentarán las fianzas. Cortarán el servicio a quien les hable mal. Fijarán los márgenes de beneficio. Decidirán qué debemos vender, cuánto debemos recibir y cómo lo debemos exponer. Serán, en definitiva, los dueños de nuestro negocio.

Mientras los quiosqueros no nos pongamos de acuerdo sobre de qué modo queremos hacer nuestro trabajo, los editores seguirán haciendo las revistas del tamaño que les dé la gana, pondrán precios irrisorios a enormes cartones y nos dirán dónde debemos colocarlos y por cuánto tiempo. Nos utilizarán para vender los primeros números de las colecciones y luego nos robarán los lectores con descuentos y regalitos que noso-tros no podemos ofrecer. Decidirán que una revista que pesa medio quilo y ocupa dos palmos de mostrador debe venderse a medio euro y se encargarán de que nos lleguen cientos de ellas para deslomarnos por unos pocos céntimos. Nos obligarán a recortar cupones y nos cobrarán por los que perdamos el precio que les dé la gana. Serán, en definitiva, los dueños de nuestro negocio.

Mientras los quiosqueros no le exijamos a nuestras asociaciones que pongan los intereses del asociado por encima de los de la asociación, las empresas de publicidad pagarán lo que quieran a quien quieran, establecerán en los contratos cláusulas abusivas, explotarán la única parte de nuestro negocio que puede dar buenos beneficios y nos dejarán que malvivamos con unas publicaciones que cada día se venden peor. Serán, en definitiva, los dueños de nuestro negocio.

Mientras los quiosqueros no seamos capaces de escoger a alguien que nos represente de manera clara y profesional frente a las administraciones públicas, éstas seguirán sin vernos como empresarios, nos negarán la posibilidad de abrir nuevas líneas de negocio, decidirán cómo debe ser nuestro centro de trabajo y lo rellenarán de cachivaches que respondan a sus intereses y no a los nuestros, al tiempo que se quedan con la gestión de lo que nos proporciona más beneficios. Serán, en definitiva, los dueños de nuestro negocio.

Mientras los quiosqueros no nos organicemos para centralizar las compras de atípicos, los proveedores de chicles, caramelos, cartas y juguetitos varios nos abarrotarán los mostradores con cajas enormes y colgarán por todo el quiosco expositores cuya finalidad no es tanto vender como promocionar sus productos de manera gratuita. Nos cobrarán los productos más caros que el precio de venta en las grandes superficies. Se permitirán el lujo de jugar con la ansiedad de nuestros clientes cortando repentinamente el suministro de los productos que mejor se venden para generar expectativas sobre sus próximos lanzamientos cuyo resultado en ventas desconocemos. Se desharán de sus stocks invendibles inundando nuestros quioscos de productos perecederos y luego se desentenderán del asunto esperando que nosotros nos los comamos o aceptemos que nos los cambien por otro producto invendible pero sin fecha de caducidad. Serán, en definitiva, los dueños de nuestro negocio.

Mientras, en fin, los quiosqueros no tomemos consciencia de que somos pequeños empresarios y no asalariados de vaya usted a saber quién. Mientras no dejemos a un lado nuestras viejas rencillas y nos sentemos a una mesa con la mente abierta para fijar unos objetivos mínimos sobre los que presentar un frente unido. Mientras permitamos que todo el que tiene un interés particular en el sector nos mangonee a su antojo y buscando su propio beneficio, a cambio de promesas vacías y las migajas de su negocio. Mientras nos comportemos como politicuchos de tres al cuarto y nos dediquemos a insultarnos y a gritarnos “y tú más” en vez de buscar soluciones a nuestros problemas. Mientras nos limitemos a despreciar o insultar a cualquiera que intente proponer cualquier cosa sin apenas escucharlo y, por supuesto, sin lanzar una propuesta alternativa. Mientras pasemos el día quejándonos y mirándonos el ombligo sin luchar por nuestros intereses. Mientras pongamos nuestras diferencias por delante de lo que nos une. No seremos, en definitiva, los dueños de nuestro negocio.

La situación de los quioscos es más precaria que nunca y ha llegado el momento de cambiar de rumbo o desaparecer. El mundo está cada vez más preparado para vivir sin quioscos y nadie va a venir a ofrecernos soluciones milagrosas. Nadie llorará por nosotros. O decidimos qué queremos ser de mayores o nos dedicamos a otra cosa.

Quiosquero deja el quiosco y por tanto el blog ya no tiene sentido tal y como fue concebido. Ya no habrá más anécdotas que contar, ni más conversaciones con clientes que transcribir. Se han acabado las disputas con las distribuidoras y las charlas con Superwaiter. Pero ni Quiosquero ni el blog están muertos. En adelante, ahora sí, el blog será casi exclusivamente lo que muchos quiosqueros demandaban: el primer medio de comunicación digital especializado en el mundo del quiosco.

Una vez nos hayamos adaptado a la nueva situación empezaremos a introducir cambios en el blog. Sin prisas. Nuevas secciones, nuevos contenidos. Herramientas al servicio de los quiosqueros que quieran utilizarlas para conseguir avances beneficiosos para todos. Si los quiosqueros entienden que esta labor les beneficia y deciden participar de forma constructiva y educada nos pondremos a su servicio. Si no lo hacen, nos pon-dremos al nuestro y nos centraremos en aquellas cosas que más nos interesen. Y si la cosa no funciona entenderemos que los quioscos están destinados a desaparecer, nos quitaremos del medio y dejaremos de perder el tiempo en una causa perdida.

No quiero despedirme sin antes dejar una cosa bien clara. Pese a que en alguna ocasión nos lo han propuesto (y no se me ocurre proposición más indecente) no tenemos ninguna intención de montar una asociación. Visto lo visto, con las que hay sobra. Pies para quiosquero es un medio de comunicación, y como tal apoyará a cualquier asociación que emprenda iniciativas que, a nuestro juicio, beneficien a los quiosqueros y criticará aquellas que en nuestra opinión los perjudique. Siempre desde nuestro subjetivo punto de vista y asumiendo siempre que cometeremos errores.

Muchas gracias a quienes nos habéis acompañado a lo largo de estos cinco años. Esperamos que en esta nueva etapa encontréis también algo digno de vuestro interés. Y, por supuesto, con quiosco o sin él, con o sin blog, siempre que os apetezca intercambiar unas líneas por correo electrónico o, mejor aún, recordar viejas anécdotas alrededor de unas cervezas y una tapita de jamón, ya sabéis donde encontrarnos.

Hasta siempre.

lunes, abril 05, 2010

Empieza una nueva etapa

Antes de entrar en materia, mandar un fuerte abrazo a todos los que nos seguís desde hace años y muy especialmente a los que os habéis interesado por el futuro de Quiosquero y del blog.

Como ya contó él mismo, Quiosquero ha pasado a mejor vida laboral y por tanto vamos a procurar entre todos que esté lo más alejado posible del quiosco. El blog es otra cosa.

En adelante y hasta nuevo aviso Quiosquero y yo vamos a intercambiar papeles. Yo estaré más centrado en el día a día del quiosco y él dedicará más tiempo a las labores de administración del blog. En cuanto a escribir... supongo que seguirá siendo él quien escriba. En los últimos años he estado más pendiente de que la cosa no se desmadrara demasiado y de buscar información que de crear contenidos. Ahora voy a estar aún más ocupado y va a ser difícil que encuentre tiempo para escribir, pero supongo que a Quiosquero no le importará seguir dándole a la tecla. Lo que sí va a cambiar es el enfoque y la frecuencia de actualización del espacio.

Dado que no vamos a estar tanto tiempo en el quiosco, no tiene sentido que sigamos basando el blog en las anécdotas del día a día. Pero hay un montón de temas que nos afectan a todos y sobre los que pensamos seguir trabajando. De este modo, el blog que en los últimos años ha vivido a caballo entre la página personal/familiar y el medio de comunicación, será cada vez más medio y menos familiar.

Cada año, coincidiendo con la festividad de Sant Jordi, sacabámos un libro con los artículos de una temporada del blog. Dado que éste será nuestro último Sant Jordi con Quiosquero al frente del quiosco hemos decidido tirar la casa por la ventana y sacar no uno sino dos libros. Las dos temporadas finales del blog. El último de ellos acaba con el artículo de despedida de Quiosquero y con un epílogo de 25 páginas en el que resumo los cinco años de experiencia en el quiosco y avanzo hacia dónde dirigiremos nuestros pasos en un futuro próximo. Mañana publicaré un extracto de dicho epílogo en el que queda bastante claro lo que tenemos en mente. A partir de ahí iremos introduciendo cambios paulatinamente. Al ritmo que mejor le vaya a Quiosquero que, en definitiva, es quien lleva el blog ahora.