miércoles, agosto 05, 2009

¿El halago debilita?

Tenida cuenta que en agosto todo el mundo anda de vacaciones y que quienes se quedaron fue por falta de liquidez, imaginé que iba a pasar 15 días mano sobre mano pasando calor dentro del chiringuito sin apenas clientes que llevarme a la boca. Y se me ocurrió pensar que era el momento idóneo para intentar devolver al quiosco parte del brillo perdido por la acumulación de polvo. Fallé estrepitosamente en mis previsiones. Es imposible obtener brillo donde el polvo ha formado una costra tan endurecida que más parecen ser las paredes metálicas las que se pegaron a la capa de mugre que viceversa. Después de pasar unas horas rascando (con ayuda) tengo molida la columna desde la primera vértebra cervical hasta el cóccix, con ramificaciones dolorosas que me llegan hasta las rodillas. Hemos conseguido limpiar algunos lugares aprovechando que el polvo se debilitaba por el ataque de risa que le provocaba nuestro esfuerzo.

También he errado al pensar que no tendría clientes.
En este blog vivimos de las anécdotas que nos proporcionan nuestros clientes y de las putadas que nos gastan nuestros proveedores. Tanto es así que, a veces, hasta nos sabe mal que nos traten bien; y cuando nos dan por saco, aguantamos el cabreo y nos consolamos pensando en el post que les vamos a endiñar.
En este mes de agosto, las distribuidoras de diarios han cometido el mismo error que yo y han mandado la prensa a los pueblos de la costa. No así las que nos sirven las revistas quienes, para mantener la facturación, me están trayendo lo que me corresponde a mí y lo que deberían haber llevado a los quioscos vecinos cerrados por vacaciones. El caso es que hoy era el tercer día que vislumbraba el final de los diarios antes de que diesen las 10 de la mañana. Sobre todo El Periódico que, tanto en catalán como en castellano, estaba llegando al final de la pila. He llamado al teléfono de “Cambios de servicio”. A la primera. A la primera me ha salido el contestador automático; en este caso, el preguntador automático, ya que preguntaba por el idioma en el que prefería que me atendiesen. He seleccionado castellano por dos razones: porque lo entiendo mejor y porque quien tal solicitud hacía era una chica. Después de esto es cuando el teléfono suena y suena y no lo coge nadie porque la persona que tenía que estar al otro lado de la línea ha salido a fumarse un pitillo o le tocaba rezo en la mezquita de Benimea. Pues no. Me han cogido el aparato (telefónico) a la primera y era una chica. A partir del viernes recibiré una dosis adicional de diarios que, seguramente, harán que aguante el tipo con holgura. Claro que, ya puestos, he tentado la suerte.
- ¿No me podríais mandar hoy 10 ejemplares de cada?
- ¡Uy! El servicio de reposición es hasta las 10 –echo un ojo al reloj: son las 10 y unos minutos, ¡mierda!- pero voy a hacer lo posible porque se los lleven.

A las 10 y 20 ha aparecido un señor con los periódicos solicitados. Todavía me quedaba un ejemplar de la edición en castellano y otro (reservado) de la edición en catalán. Hasta el momento no he tenido que dar explicaciones de por qué estoy sin diarios.
Gracias, Laura. A veces las distribuidoras, las personas que están al otro lado del teléfono, también funcionan.

2 Comments:

At 5/8/09 17:54, Blogger dalr said...

Pues viva por Laura. Leyéndote, la imagino con una cara angelical, rubia y preciosos ojos azules. Apúntala en la lista de VIP's para la presentación del próximo libro que me encantará darle un fuerte abrazo :D

 
At 5/8/09 18:54, Blogger Norma said...

Menuda imaginación tienes, dalr, aunque de hecho, yo me la estoy imaginando igual!! Y con un gusto excelente :)

 

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