miércoles, junio 14, 2006

Puntos de información en la Ciudad Condal

Bien es verdad que, cuando quieras adquirir la cosa más inverosímil inventada por el hombre -y no sepas por dónde empezar a buscar- debes dirigirte al primer quiosco que veas porque allí tienes muchas posibilidades de hallarla. Pero... de eso a que los quiosqueros seamos el "Punto de Información" del transeunte... hay un trecho.

En nuetra zona, sin ir más lejos, la gente pregunta lo más raro que os padáis imaginar (y también todo aquello que no imagináis)

Los extranjeros, por ejemplo, suelen preguntar por hoteles que, al pronunciar su nombre a su modo, y bajo la influencia del acento impuesto por su orígen, son del todo imposibles de entender. Tal vez piensen, los muy cretinos, que en las "oposiciones a quiosquero" te hacen recitar la Guía de Hoteles del Ministerio para ver si estás lo suficientemente preparado para atender, como se merecen, a los guiris que nos visitan.

La primera vez que me encontré en ese trance, "piqué". Era domingo. No teníamos mucha gente a aquella hora y me metí en Internet para ver si encontraba algún hotel con un nombre parecido a lo que había sido capaz de entender. Pues bien, al ver que yo tardaba en darle la información, me dejó con tres palmos de narices y le preguntó a un transeunte que pasaba en aquel momento. Ya supondréis que el pobre vejete se encogió de hombros y movió la cabeza con gesto negativo. A partir de aquel dia, cuando me preguntan por algún hotel, me hago "la sueca".

Tal como iba diciendo, un quiosco en Barcelona, es un “punto de información ciudadana”. Y... ¿queréis saber qué es lo que más pregunta la gente? Pues... tal como os decía, muchos extranjeros suelen preguntan por dónde cae su hotel (los muy despistados, echan a andar y luego se preguntan a dónde co..(piiibbb) han ido a parar).
También preguntan por la Sagrada Familia, Las Ramblas, Paseo de Gracia o torero (Plaza Monumental).

Pero... a todo esto no vayáis a pensar que los paisanos se quedan cortos en eso de preguntar:si están en la acera de los impares preguntan por los pares y si están en la de los pares, preguntan por los impares. Ya se sabe: sólo por aquello de jod...

Aún no han aprendido que en Barcelona nada es lo que parece y que, por lo tanto, los números de una y otra acera no siempre se corresponden. Llegado el caso, deben de pensar que alguien se los ha llevado y vienen a preguntar al quiosquero/a por si sabe dónde están. Éste, con su habitual sonrisa, le explica que por circusntancias “x”, no siempre coinciden los unos con los otros, bla, bla, bla y los manda para allá a donde quieren ir (en lugar de mandarlos donde a veces los mandaría) porque justo se acercan a preguntar cuando estás repasando una factura, contando monedas o haciendo algo que requiere toda tu atención. Y es que los “preguntones”, vengan de donde vengan, no suelen tener el don de la oportunidad.

Otras preguntas frecuentes son: dónde hay una panadería, un supermercado, la Telefónica, una academia de idiomas, una casa que venden camisetas, una casa que venden colchones y un montón de cosas más. No es por hacerme pesada con el tema pero, después de lo expuesto, y ya que esto es el “pan de cada día,” quisiera hacer una llamada al Ayuntamiento de Barcelona. Sería bueno que éste se replantease el premiar la función ciudadana del quiosquero con alguna gratificación (o exención de impuestos, que tampoco vendría mal) porque, si tuvieran que responder ellos a todas esas demandas de información, habría que dotar a la ciudad de unos cuantos agentes más. Aunque, claro, los agentes están entretenidos poniendo multas a los vehículos estacionados indebidamente en los chaflanes (aún a pesar de que no estorben) y, “eso”, da mucho trabajo.

Y ya para terminar, no quisiera cerrar esta crónica sin antes haceros partícipes de la “Pregunta Estrella”. Ésa que tal vez sólo te hagan una vez en la vida y, por ello, vale la pena recordar ¡Ahí va!

Hace sólo unos días, se presentó una señora y, sin más, nos dijo: - ¿Han visto ustedes a mi marido? Es que lo estoy buscando”

Era un sábado tempranito en que yo estaba ayudando a quiosquero. Nos quedamos helados! Entre tantas y tantas respuestas dadas a lo largo de nuestra vida de quiosqueros, ésta era la primera vez que no sabíamos qué responder; así pues, le dijimos que “no” y la señora, después de darnos las gracias, siguió calle abajo.

¡Hasta dónde tiene que llegar el despiste como para no saber qué ha hecho una con el marido! es que no acordarse de donde lo dejó... tiene tela...

Deseamos de todo corazón que lo haya encontrado y nada, pues... ya sabéis, si en algún momento necesitáis asesoramiento, a preguntar ¡que para eso están los quioscos!