miércoles, marzo 10, 2010

Salón Náutico

Continúo con el jet lag; el jet lag y la puñetera nevada que nos cayó el lunes. Cuando llegué a las 2 de la tarde a relevar a Salva, caían los primeros copos. Casi daba risa verlos descender bamboleados por el viento y posándose sobre la acera con timidez, casi acariciándola. Siempre había oído que, mientras nieva, el frío es menos intenso; cuestión de no sé qué principio térmico. Es mentira. Al menos en el quiosco. Es imposible que nadie pueda explicar cómo en un espacio tan pequeño quepa tamaña cantidad de frío. Además, los pocos taxis que circulaban no daban abasto y, cuando fui al “cole” a recoger a la abuela, me tocó hacer reparto de yayos. Llegué a casa con los pies cantando coplas, sintonicé Canal Sur para entretener a mi madre y puse los pies encima del radiador; creo que hubiera acertado si los meto en la tostadora.

En estos días, Salva había tenido algún problemilla con una clienta, suscriptora de La Vanguardia, porque Vanguardia decía que había mandado los vales de suscripción a mi quiosco y la clienta los reclamaba. Es verdad que el último trimestre lo recibimos aquí y tuvimos problemas, por lo que le dijimos a la señora que, en adelante, le mandasen los vales a su casa. Como Salva se pone bastante nervioso cuando lo acosan, el martes llame a Suscripciones Vanguardia: 902481482.
Es bueno.
- ¡Ring, ring, ring… clic!
- Benvingut a suscripsións la Vanguardia. Si vusté desitcha que us atenguem en catalá, premeu l’u. Si usted quiere que le atendamos en castellano, pulse el 2 –las comas las he puesto yo; la señorita se las saltó todas cuando hizo la grabación-.
- Pí –apreté el 2-.
- Le informamos que para su seguridad, la conversación será grabada.
- Piií, piií, piií.
- Vanguardia. L’atend la Nuria. Digui.
Bueno, saqué en claro que el último envío había sido de los vales de enero, febrero y marzo y los habían mandado a casa de la señora. No era problema mío. O eso creía, porque no mucho después, la señora se presentó en el quiosco armando bulla y Salva hizo el correspondiente desvío de llamada.
Le conté lo que acababan de decirme.
- ¡No, no, no! A mí me han mandado los vales desde enero hasta el 15 de marzo. Me faltan a partir del día 15 y el trimestre siguiente.
- A mí no me han hablado de otro trimestre.
- No si ya he hablado con ellos y me han dicho que mandarán un duplicado pero ¿sabe qué le digo? Que no quiero volver a tener tratos ni con La Vanguardia ni con usted.
Pues vale.

A las 2, encontré a Salva jurando en arameo.
- ¿Y a ti que te pasa?
- Que he vendido una Muntan Baic y el lector no reconoce el código.
- ¡Trae pacá, coño!
Piií
Naútica (Español)
Comer y Beber
¡Olé los cohones de MC EDICIONES! Han vuelto a mandar al tonto a buscar los códigos al almacén y ha cogido otra vez las barras de Náutica.


Yo pensaba que los códigos de barras se usaban para facilitar la identificación y venta de los productos pero se ve que no. Es como si media provincia tuviese el mismo carné de identidad; era cuestión de hacer fotocopias para todos y ahorrarse el plástico. Claro que, si cada ciudadano puede reconocerse por su cara o su nombre, las revistas que distribuye SGEL sólo se distinguen por su cara; el nombre es nemotécnico.

Cuando la informática aún no era lo que es ahora, no existían las letras proporcionales. Siguiendo el sistema de las máquinas de escribir, todas las letras ocupaban el mismo espacio independientemente de su anchura real; quiero decir que una “m” tenía la misma anchura que una “i”. Igual que si utilizásemos Courier new. Y como los ordenadores los inventaron los americanos, el grado de compactación de las líneas se medía en cpi (caracteres por pulgada, o sea, inch). Lo habitual era 10cpi.
Los instrumentos de un programador eran lápiz, goma, hojas de programación, plantilla de símbolos para crear organigramas y la regla de posiciones. No existían campos de longitud variable y había el acuerdo no escrito de que la mayoría de campos alfanuméricos fuesen de 30 caracteres (salvo aquellos, claro, que nunca llegarían a esa extensión). Cuenta la leyenda urbana que un programador creo el campo “población” con una longitud de 20 caracteres y se dio el caso de emitir cartas a VILLAFRANCA DEL PENE.
Pues bien, SGEL da nombre a las publicaciones que distribuye en función del diseño de su albarán que, esta mañana lo he comprobado con la regla de posiciones que aún conservo, tiene una longitud de 16 caracteres. Localizar una publicación por su nombre depende del santo a que el quiosquero se encomiende y la capacidad de hacer milagros del susodicho. El nombre real de la revista Muntan Baic es El Mundo de la Mountain Bike. Salva no, pero yo conozco a los Mojinos Escocíos y me sé parte del estribillo que dice:
Como un día me pique,
es que me compro una Muntan bique.

En el buscador de publicaciones escribí BIKE (porque sé de la actual tendencia a utilizar la K) y apareció: MUN. MOUNT. BIKE. Claro como el agua. Y comprobé el código de barras:

8414090101615; por supuesto, el que siempre lleva impreso NAUTICA (ESPAÑOL) y que ahora también aparece en el último número de COMER Y BEBER y MUN. MOUNT. BIKE. La pequeña dificultad ya está superada, dado que las tres publicaciones van por números de serie diferentes. Pero cuando el lector no engancha bien el número de serie, en pantalla aparecen las tres. Con un poco de buena voluntad leemos: Vamos COMER Y BEBER al Salón NÁUTICO en la MUN. MOUNT. BIKE.

Que aproveche.

7 Comments:

At 10/3/10 21:49, Blogger kioskero said...

Ole, otra pa la carreta.
Cada dia se confirma más que las coincidencias no existen.
¿por que será?.
Un saludo.

 
At 11/3/10 11:36, Blogger Juan Manuel said...

Hola a tod@s. Esta mañana, en mi diaria visita a mi quiosquera particular, le he comentado lo de vuestro premio. Me ha dicho que se alegraba mucho y me ha encargado que os transmita su felicitación, Asi que uno, que es muy cumplidor, así lo hago: Felicidades por el premio, de parte de la Sra. Anna, quiosco/tienda PAPERS, c/. Sardenya entre Casp y Ausias Marc. Misión cumplida.

 
At 12/3/10 09:56, Blogger BANDOLERA said...

Hola, quiosquero y family. Me permitiréis que deje un mensaje al que no pretendo dar aquí ni la más mínima réplica: para los cuatro gatos que se niegan a que me pasee por algunos espacios relacionados directamente con el mundo de la venta de prensa, y que me increpan gratuitamente por ese motivo, llamándome entre otras cosas entrometida, como verán, pienso seguir acudiendo y disfrutando. De nada. Ahora vengo de decirlo en "Tinta en la sangre". Y si este mediodía tengo un ratito, me pasaré por el chat sevillano mientras me jalo el taper. Así que mientras sea bienvenida a estos lugares, tienen Bandolera para rato. Saludos a los tres, disculpad mi abuso.

 
At 12/3/10 23:00, Blogger quiosquera said...

Bandolera, en esta nuestra casa, todo aquel que se acerque con educación y ganas de aportar cualquier comentario o idea positivos es bien recibida y, siendo tú, te aseguro que cumples todos los requisitos.
Ah, y no hagas caso a los malintencionados. Ya leí ayer que te estaban "crucificando" por no ser quiosquera y escribir en ADI.
Un saludo,
Quiosquera

 
At 13/3/10 10:43, Blogger Juan Manuel said...

Bandolera: Después del post "oficial" de Quiosquera, poco puedo añadir, si no es que, por lo que a mí respecta, tus comentarios me parecen estupendos y que no hagas el menor caso a esa gente de que hablas. Que pases, vamos. Espero poder continuar leyendo tus posts en el blog, naturalmente.

 
At 13/3/10 20:15, Blogger BANDOLERA said...

Muchas gracias por tu hospitalidad, Quiosquera Guapa. Y a tí, Juan Manuel Periodista. Por cierto, que también es un placer leerte por ahí.Gracias a los dos y hasta pronto.

 
At 25/3/10 14:16, Blogger Alef-Thau said...

Quizá llegue tarde pero os dejo un número equivalente a esos puñeteros 902, en este caso de atención la suscriptor de la vanguardia:
934812492 .
Y aqui teneis un buscador para darles por donde se merecen a todos esos 902 que nos comen los "cuartos":
http://www.nmn900.com/ .

Saludos a todos

 

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