miércoles, enero 19, 2011

Códigos de identificación únicos I

Un verano llegué de vacaciones a casa de mis padres y encontré a mi madre preocupada: había llegado una carta, dirigida a nombre de mi padre, donde le reclamaban el pago de las cuotas de la seguridad social de no sé cuántos años atrás y amenazaban con mandar a la Guardia Civil si no hacía efectivo el importe reclamado. Por entonces mi padre llevaba unos cuantos años jubilado, de modo que las fechas de las mensualidades reclamadas eran posteriores a la fecha de su jubilación. Llamé al teléfono que figuraba en el membrete de la carta y se me puso una señora o señorita:
- Verá usted, tengo en mis manos una carta en la que reclaman a mi padre una deuda y debe ser un error.
Me pidió el nombre del interfecto.
- No señor, no se trata de un error; yo misma llevo el expediente.
- ¿Y está usted segura de que hablamos de la misma persona?
- Por supuesto.
- Digo yo que, además del nombre, tendrán ustedes el número del carné de identidad o de la tarjeta de la seguridad social.
- Por supuesto.
- ¿Y sería tan amable de darme uno estos números? El que más rabia le dé.
- Mire, el DNI es 23XXXXXX.
- Señorita, salvo los dos primeros, no ha dado usted ni uno.

Y es que en aquella zona había por lo menos un individuo que se llamaba como mi padre. Por eso los gobiernos se inventaron el número de DNI, el de la seguridad social y, parece, que hasta la huella digital. Por eso las publicaciones tienen un ISBN o ISSN que ha de ser único. Por eso el código de barras de cualquier producto debe determinar ese artículo sin posibilidad de error. Eso (sin por) no se cumple en el mundo del quiosco donde, bien la editorial, bien la distribuidora, asignan los códigos a boleo y a quien Dios se la dé, San Pedro se la bendiga.
De las 9825 publicaciones catalogadas en nuestro quiosco, hay 756 códigos de barras que se repiten, tripiten e, incluso, se cuatripiten; y estos 756 códigos afectan a 1845 publicaciones.

Como era de esperar, el 85% de estas publicaciones (1556) corresponden a colecciones de la cartoná y promociones que se repiten en otro o el mismo diario en un tiempo sensiblemente corto, de modo que dos ediciones coexisten en el quiosco con el posible lío que se puede armar con las devoluciones.

Aquí tampoco hay sorpresas: la reina del cartón, SADE (Grupo Logista) se lleva la palma. Como hemos contado en artículos anteriores, dos ediciones de una misma colección se distinguen entre sí por el adendum: la primera edición vendrá marcada con los números de serie 1, 2, 3, etc.; la segunda por 10001, 10002, 10003, etc.; la tercera por 20001, 20002, 20003, etc.; y así sucesivamente. El único cirio se arma o se puede armar con Logista puesto que, tanto en el albarán electrónico como en el albarán en papel, los números de serie son siempre 1, 2, 3, etc., independientemente del número de edición, y no corresponden al código de barras. Kiosnet lo sabe y genera un chorro de códigos, alguno de los cuales coincidirá con el código de barras.

El cacao maravillao se forma con las promociones y con las películas que se distribuyen 14 veces. Es bastante normal promocionar ENCICLOPEDIA LAROUSE, GRANDES DICCIONARIOS o PATRIMONIO DE LA HUMANIDAD con La Vanguardia y que el Señor Conde de Godó ceda los sobrantes al Señor Marqués de Luca de Tena para que los coloque con ABC, por supuesto antes de que la promoción haya finalizado en La Vanguardia. Lo más divertido son las promociones de “vajilla de” y “cubertería de”, que van saliendo plato a plato y tenedor a cuchara. Todos los platos llanos tienen el mismo código de barras y todos los tenedores también (los platos con los platos, los tenedores con los tenedores). Pero el sufrido quiosquero ha de cuadrar las cartillas o cupones según número de entrega cuando no hay manera de distinguir un plato hondo de la primera entrega de un plato hondo de la séptima o un tenedor de la tercera entrega con un tenedor de la octava.

Las películas en DVD también tienen su gracia. Pongamos, por ejemplo, Australia. La primera edición llega en su doble versión de expositor (que es un cartón así de grande) y película pelá. Ambas, como debe ser y según reza en los distintos albaranes, con el mismo código y el mismo precio 19,99. Por si acaso, Kiosnet genera las entregas 1 y 19001 para la película pelá y 1 y 13001 para la película con cartón. La película, claro está, no se vende o se vende poco; meses después, como artículo diferente (recordemos el código interno dado por la distribuidora), en el quiosco se reciben las mismas dos películas (pelá y con cartón) al precio de 11,99 y, quizás (sólo quizás) con adendum 29001 y 23001. Y unos meses más tarde, la misma historia a 8,99€.

Pueden pasar varias cosas:
a.- El quiosquero las devuelva en cuanto llegan. Si el envío es de SADE (Logista), la película llegará a origen antes de que los registros de pedidos hayan pasado al departamento de devolución y, de nuevo, se pueden presentar dos casos.
a.1.- Si la entrada se hace por código de barras, SADE no paga la película y la devuelve con una nota que dice: NF (No fondo). La enviamos la próxima semana y aquí paz y después gloria.
a.2.- Si el que repasa las devoluciones es un buen profesional, buscará la película por título o código interno y le saldrá AUSTRALIA 1ED que estará fuera de plazo o tendremos tantas unidades devueltas como recibidas; en ambos casos se quedan la película y no la pagan.
b.- El quiosquero intenta venderlas y al final las devuelve. Es difícil que se produzca rehúse por NF pero hay que tener ojo con el fuera de plazo ya que no hay manera de saber si el lector cogerá bien el adendum o no y, si en caso de cogerlo, los registros de la distribuidora tienen el código de barras impreso en el cartón o el número de entrega que aparece en el albarán.
c.- No pasa nada de lo anterior. Póngale una vela a Santa Rita (dos velas en caso de que haya vendido la película), patrona de los imposibles.

(CONTINUARÁ)

1 Comments:

At 21/1/11 01:38, Blogger kioskero said...

Como siempre, excelente post.
Muchas gracias.

 

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