miércoles, diciembre 06, 2006

VENDIENDO BAJO LA LLUVIA

¡Cuánta falta nos hacía la lluvia! pero puestos a hacerse esperar, tendría que haber dejado pasar el puente de la "Consti". Vaya, digo yo! pero nada, esta mañana el agua caía sin compasión mientras quiosquero y yo, tratando de mojarnos lo menos posible, montábamos el chiringuito. Una vez ha estado el toldo echado, los periódicos contados y colocados y las revista en su espacio habitual, el agua seguía cayendo con la misma fuerza que antes.
Quiosquero que, a pesar de gustarle la gente bastante más que a mí, tiene menos paciencia con ella, siempre acaba intentando convencerme de que hay muchos a quines les encanta tocar las narices por el simple hecho de tocarlas. Vaya: así sin más. Yo trato de disuadirle en su empeño de ver mala fe en donde posiblemente no haya más que despiste pero no hay manera; en cuanto puede, me suelta aquello de "¿Ves? ahora también dirás que es porque la gente va a lo suyo y no se fija..." Esta mañana, sin ir más lejos, me ha echado una filípica porque he ayudado amablemente a millonetis a poner el periódico en una bolsa de plástico para que no se le mojara mientras él, con su enorme paraguas, empapaba sin piedad el resto. No ha habido forma de convencer a quiosquero de que el sujeto en cuestión posiblemente no se estaba dando cuenta de lo que hacía.
No habría pasado una hora del incidente cuando, estando quiosquero tomando un café con dalr (que acababa de abandonar el lecho y de llegar mojado cual patito, con cara de sueño y sin desayunar), se ha acercado un amable viejecito a tomar un periódico con su temblorosa mano mientras chorreaba a saco los montones de diarios con un paraguas que sostenía con la otra. Al ver el desastre, he salido cual loca y ,con una gran sonrisa, le he dicho: "tranquilo, no se preocupe que ya se lo doy yo". El hombre se ha incorporado y, sin dejar de mojar, me ha dicho: va a tener que poner Vd. un plástico encima de los periódicos porque SE LE están mojando. Yo no sabía si echarme a reir o fulminarlo. Por fin, siguiendo con la sonrisa, y echando una pícara mirada a su paraguas, le he dicho "bueno, el toldo tapa con creces la prensa. A lo que deberíamos poner un plástico tendría que ser a los paraguas de los parroquianos. Están ya todos los periódicos que se pueden escurrir". Se ha quedado perplejo, ha mirado hacia arriba y se ha apresurado a cerrar el paraguas sin más comentarios.

4 Comments:

At 10/12/06 04:05, Anonymous Anónimo said...

Ni con un guante de seda le hubiese atizado más finamente.

 
At 10/12/06 23:18, Blogger alvarhillo said...

Yo hace años vendía libros y objetos de segunda mano en los mercadillos de viejo y los paraguas eran una maldición bíblica y más en un puesto tapado precariamente por un plástico así que te entiendo quiosquera. guerra a muerte a los paraguas y a los que los portan.
Un saludo.

 
At 11/12/06 15:01, Blogger Lila said...

Así me gusta, Quiosquera, que con distinción pogas la razón en su lugar. Nunca me había dado cuenta que los paraguas llegaran a ser tan molestos para los comerciantes... a partir de ahora me fijaré.
un abrazo
ERF

 
At 13/12/06 20:20, Blogger quiosquera said...

ERF:
Ejem, ejem. A ver si ahora me voy yo a enterar de que hasta haber leído mi artículo no te habías dado cuenta tú tampoco de lo que puede llegar a mojar un paraguas abierto, en posición oblícua, mientras se "mete la nariz" entre los periódicos y revistas de un quiosco? ¿A dónde fueron a parar mis enseñanzas de antaño? Es que estos jóvenes... no piensan.
Un petonet.

 

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