
Murphy

Está claro que Moisés no conoció a Murphy.

Lo peor de Murphy no es Murphy, lo peor de Murphy es la legión de mamones que lo imitaron y se encargaron de redactar todas las leyes catastróficas posibles que Murphy pasó por alto: Finagle, Sodd, Chisholm, Pudder... Aunque reconozco que éste último tiene su gracia:
- Todo lo que empieza bien, acaba mal
- Todo lo que empieza mal, acaba de puta pena
¿Y qué tiene que ver Murphy con un quiosco? A las pruebas me remito.
En un quiosco lo divertido es vender, enrrollarse con los parroquianos, tomarle el pelo a los chavales que vienen a dar el coñazo... Lo duro es abrir y cerrar el chiringuito, recibir y colocar la mercancía y preparar las devoluciones, ¡dichosas devoluciones! Y esto se hace aún mas duro sobre el 20 de cada mes que es cuando llegan las revistas mensuales, grandes, gordas y encartonadas.

Al primer tapón, zurrapas. A las 6 y 10 los diarios no habían llegado. En su lugar había dos montonazos de revistas mensuales. SGEL y SADE ya habían dejado su carga diabólica. Todo lo que empieza mal... Bien, empezaremos sacando cartones para despejar el interior del quiosco y dejar hueco para las revistas. A media operación se oye el inconfundible tostoneo de la furgoneta de Logística. Stop a la cartonada y vayamos a colocar los diarios: El Periódico al mostrador y a distribuir. Marina me entra por la retaguardia. Lo noto al oir el primer paquete de Vanguardias estrellarse contra el suelo. Cuando el repartidor acaba su faena, en la acera sólo queda un pasillo estrecho por donde pasar. "¿Me da el AS?" ¡Mierda! Como siempre AS está en medio del montón junto al resto de diarios que no vienen atados. Localizado. Ahora se trata de sacarlo con suavidad para que el montón guarde el equilibrio. ¡Murphy y su puñetero padre! AS queda liberado y sus compañeros se esparcen por el huequecillo que quedaba en la acera. No ha pasado ni un minuto cuando a mis espaldas oigo rodar el carrillo del repartidor de periódicos a domicilio "¿podría apartar un poco los periódicos?". ¡Jódete, Murphy! El chico es un caballero y me ayuda a amontonar de nuevo los periódicos. ¡Qué coño! Prácticamente me los pone él solito cerca del mostrador.

A las 12, café incluido, todo se ha consumado: cada cosa en su sitio y cada sitio con un montón de cosas. La ayudante se va. Hasta las 2 habrá un rato de tranquilidad. No contaba con Murphy. Por estribor aparece el repartidor de SGEL y por babor el ayudante. Ambos sueltan su carga en el pasillito de entrada. ELLE, macrobolso incluido, se desparrama. Sólo faltaría que ahora tuviese que salir a la calle. "¿Podría darme Mi bebé y yo? Está en el expositor lateral pero no alcanzo". Y yo tampoco, no te jode. Paso como puedo por encima de la revistas y llego sano y salvo a la calle. Estiro el brazo. Con la punta de los dedos agarro el lomo de la revista. Noto un ligero calambre en el pectoral. Un último esfuerzo y el bebé que se muerde el labio inferior está en mis manos. El pectoral me duele más que si el nene me hubiera clavado las paletas en la tetilla. "¡Ay, cuanto lo siento! Este número ya lo tengo!". Señora ¡por qué no se ha puesto las gafas antes! No problem. Ahora hay que entrar en el quiosco con permiso de Elle. Extiendo la pierna, apoyo y, me cachis en los moros, me faltan cuatro dedos. Resbalón de un palmo y acabo abierto de patas descansando las criadillas en el montón de revistas. Operación inversa. Entro de culo. Éxito.


Murphy, maldito seas. ¿Cómo has conseguido que al cerrar se me escapara el portalón y se rompiera?
Finalizo. Faltan pocos minutos para las 23 y mañana necesitaría levantarme a las 4, con el permiso del despertador y si el sueño no lo impide. Mientras tecleo analizo las sensaciones de mi cuerpo: de lumbago para abajo sólo noto las plantas de los pies aplastadas y doloridas; de lumbago para arriba, nada; y el lumbago... ¡ay el lumbago!
Todo lo que empieza mal, acaba de puta pena. Pudder dixit.
La madre que parió a los agoreros. Ego dico.
1 Comments:
Ayer leí la entrevista a tu padre en la contraportada de El Periódico y dije...por fin alguien del gremio ha tenido esta idea!!! Automáticamente, después de subir a casa tras un domingo catastrófico, ya que todo el mundo está de vacaciones, encendí el ordenador y le eché un vistazo al blog. Llevo desde ayer sin parar de reirme, y sintiéndome tan identificada que solo puedo decirte, Bravo!!! (y no la revista). Un saludo desde Madrid.
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