
El día después
Hoy es lunes. Es el día después del domingo y, si bien este domingo me tocó trabajar, el lunes marca el inicio de una semana de trabajo. El lunes es malo. Bueno, y el martes, y el miércoles… El lunes recogen la prensa sobrante de todo el fin de semana y la mayoría de las devoluciones de revistas. Hoy era un día un tanto especial porque Salva y yo hemos pegado una limpieza en profundidad entre sábado y domingo y teníamos unos cuantos paquetes por devolver: 18 de revistas y 8 de prensa. Paquetes tamaño Salva, o sea que si yo intento levantarlos me descoyunto.

Mi becario ha llegado a las 6, duchadito. Yo, a las 6 y 5, duchadito; a las 6 y cuarto ya nos había abandonado el desodorante. Hemos quedado que en adelante utilizaremos Eau d’Eté, ódete se pronuncia. Claro que los que se van a oder son los clientes que se acerquen.
Pero eso sólo ha sido el inicio. No se ha presentado el Ejecutivo. Le teníamos apartado ganado fresco. Empezar un día, y encima un lunes, sin un putiferio que llevarse al cajón es un mal presagio. Y los malos presagios se han cumplido.
Sobre las 8 ha llegado Don Vito a verificar su 6/49. Cincuenta y cuatro euros de premio, casi la cuarta parte de los fondos de inicio de jornada.


Estaba dándole vueltas al tema cuando ha doblado la esquina La Gallega. No he dejado pasar la ocasión de animarme un poco y la he abordado:
- Empieza a hacer calorcillo ¿eh?
Se ha acercado pero no ha puesto el pie en el estribo. Mala señal: tiene prisa.
- ¡Ay, hijo! En la sombra no se está mal pero lo que es caminando por la calle…

- Pues conduzca usted.
- ¡Ni hablar! Yo no conduzco llevando al cafre ese. Se pasaría todo el camino dándome instrucciones y peleando. Si voy a menos de 110 me dice que si es que vamos paseando y si voy a 120 que si lo quiero matar. Es un machista y ya no tiene edad de cambiar.
- Amordácelo.
- No.


- ¿Me cobra?
Cuando levanto la cabeza la veo alejarse.
- Hasta la vista, jefe.
Está claro que hoy no tenía ganas de hablar.
4 Comments:
Tengo curiosidad por saber si las mujeres se atreven a comprar porno...
Hasta ahora, en un año que llevo al frente del quiosco, sólo me han comprado porno o erótico dos mujeres:
- Una chica joven que compró Playboy que quería hacer un montaje fotográfico para una amiga que se casaba y que después me enseñó el resutado
- Botijín que me compró Sex Barcelona para consumo propio
Tienes un blog muy interesante me he leido bastantes post y me has descubierto un mundo.
Gracias, monstruo. Como decía el chistoso Paco García, aquí contamos historias verídicas. A veces un poco disfrazadas para que los clientes no nos quemen el chiringuito, pero no iventamos.
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