
Las tetas de la hija de pija

No es que en el quiosco vayamos a vender escalpelos, máquinas de liposucción o implantes de silicona (aunque todo llegará... recordadle al quiosquero que explique lo último que nos han ofrecido). Saco este tema porque el anuncio me ha recordado a una escena quiosqueril con otra de nuestras clientas. Es el caso de la hija de pija y de su pija madre.
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El caso es que el otro día madre pija y pija hija se me plantan ante el mostrador. La señora ojea las revistas del corazón y descubre la última novedad: Cuore. La nueva publicación está arrasando gracias a un reportaje en el que nos muestran, cual anuncio de crecepelo, el antes y después de un sinfín de famosas que han pasado por el quirófano para agrandar, estirar o recortar aquello que las hacía parecer humanas.

- ¿Aún estás con eso?, -pregunta la madre ligeramente contrariada. Y luego lanza un minisuspirín, tan coqueto que parece ensayado, mientras me mira con ojos de decir "estas chiquillas..."- ¿y cómo piensas pagarlo?
- Bueno, como me casaré con un millonario...
Inmediatamente me hago una composición de lugar. Miro a la niña de arriba a abajo sin ningún disimulo y le pregunto con toda la mala leche qué demonios se quiere arreglar.
- Hombre -suelta agradeciendo el piropo con una sonrisa pero haciendo ver que no lo ha pillado-, algo más de pecho no me iría mal.
En ese momento callo esperando que la madre le diga que es tonta del culo, que está estupenda como está, que debería buscar alguna otra cualidad en su futuro marido y que las tetas ya le crecerán cuando acaben de salirle los dientes, pero en vez de eso me sonríe de nuevo con los mismos ojos de "estas chiquillas" pero con una evidente satisfacción. A la madre pija se le cae la baba ante la idea de que su niña pija se ponga un buen par de tetas con las que pescar a un millonario, y no lo disimula. Supongo que lo que más le preocupa es la pasta que le va a costar y por eso retrasa lo inevitable. Y para reforzar su posición, habida cuenta que no puede ofrecerle unos argumenos en los que no cree, me invita con la misma sonrisa satisfecha a que le diga algo a la niña.

Todo ello, claro está, sin utlizar las palabras queso, tetas, muñeca hinchable, yo, cinco, años, menos, ella, cinco, años, más, quitar, tontería y cabeza. Pero en definitiva el mensaje quedó muy claro. La niña hizo ver que no había pillado nada pero me soltó una sonrisa encantadora. Le había dicho exáctamente lo que esperaba oir (salvo que hubiera dicho que yo era millonario y le pagaba las tetas) y estaba contentísima. La madre no se coscó de nada pero entendió que la estaba ayudando porque me dio las gracias. Y tras pagar las revistas se marcharon las dos tan contentas.
Mientras las veía marcharse me preguntaba si era delito lo que le había dicho. La niña pija tiene quince años, pese a que físicamente aparenta 20 y mentalmente diez. No pude evitar pensar en la lapidaria frase que suelta Santiago Segura en su papel de diputado pederasta en Airbag: la culpa es de las madres que las visten como putas. En este caso, peor aún, que las educan como tales. (Aclaro que utilizo el término "puta" en sentido figurado y que ni por asomo pretendo ofender a las trabajadoras del sexo por quienes siento un profundo respeto).
5 Comments:
dicen que jugar a los caballos es un riesgo. Pero a mi me espanta esas chicas que arriesgan toda su vida en una cara, una teta, una cirurgia plastica. Que perciben la vida como una vidriera. Las vidrieras son tan fragiles...
Tal vez falta alguna foto de la chica en cuestión para ilustrar el post ;).
Bromas a parte, me gusta leeros.
Muchas gracias por vuestros comentarios, Maray y K. La verdad es es totalmente cierto que hay demasiada gente obsesionada con ciertos estereotipos hasta el punto de poner en riesgo su vida. Lo que me ha llamado más la atención en este caso es el hecho de que sea precisamente una aspirante a modelo (de las que cumplen el estereotipo) la que tenga estas ideas en la cabeza. Y más aún que lo haga con la complicidad de su madre. Yo tengo una fantástica panza cervecera de la que me siento muy orgulloso. Y en mi casa me dicen que no ataque con tanta saña la tableta de chocolate, pero no que me haga una liposucción ;-)
K. Si quieres ver la foto, pásate por el quiosco que a lo mejor tenemos alguna revista en la que sale :-P
Hay que ver, hay que ver, si una niña de quince años ya quiere cambiar su cuerpo la vida es una puta mierda.
No sé Juan... A lo mejor lo que es una mierda es el modo en que enseñamos a nuestros hijos (yo no tengo, pero tengo alumnos que para el caso sirve) a enfrentarse a este mundo. Vivimos en una sociedad en la que prima el atajo y como bien dice nuestro refranero, no hay atajo sin trabajo (el atajo sin trabajo se llama camino). Buscamos la vía más rápida para conseguirlo todo y entendemos que un cuerpo como el de las revistas nos abrirá todas las puertas. Lo que nadie piensa es que el cuerpo efectivamente abre algunas puertas pero una cabeza vacía cierra las mejores.
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