miércoles, noviembre 07, 2007

La sillita


Uno

Decía Cervantes que “Dios me privó de la mano izquierda para gloria de la diestra”. A mí, ¡Qué me dices! me privó de lo que quedaba de la pierna izquierda para gloria de nada porque, además de cojo, parezco manco: ya ni escribo. Quienes se están ganando la gloria son Quiosquera y Dalr que atienden sus trabajos y echan tres o cuatro manos al mantenimiento del quiosco.

Puede parecer que me lo tomo a cachondeo pero estoy futut. Lo de andar lisiado me está sentando (nunca mejor dicho) bastante mal. El aspecto físico lo llevo bien. La rodilla no me duele si mantengo la pierna inmóvil pero la inmovilidad me fastidia. He decidido dejarme crecer la barba para ahorrarme unos minutos delante del espejo como los flamencos: apoyado en una sola pata. Y lo poco que ando, como tengo que sujetar la pierna con la cadera, acaba destrozándome el lumbago (al revés te lo digo para que me entiendas). Pero, como digo, el problema físico es el menor. Lo que me tiene fastidiado y con los nervios a flor de piel es ver cómo mis sicarios se vuelven locos buscando una revista o intentando entender mis instrucciones. O se pasan media mañana entrando en el ordenador los datos de un albarán. ¡Me cachis en la mar salada! Eso lo hace Salva en un periquete. Por cierto, todavía no he desechado la idea de denunciarlo por cualquier delito mayor a ver si tengo suerte y me lo trae la Guardia Civil o la INTERPOL.

El miércoles siguiente al accidente amanece lloviendo. Dirijo la operación de montaje de revistas y periódicos y pido a Dalr que me acompañe a Villabragas para montar allí la oficina. Con la acera mojada, los bastones me resbalan dos veces. Sin “Qué me dices” ni nada. Fue tal la cara de acojonado que me vio el chico que me propuso comprar una silla de ruedas. Quiosquera, catalana al fin y al cabo, puntualiza que para 20 ó 30 días lo mejor era alquilarla. Cuando me dijeron los precios, eché números y deduje que con un mes de alquiler pagaba silla y media. Me compré una. Sencillita. Es descapotable y, plegada, me cabe en el almamóvil. No tiene dirección asistida ni ABS. El ABS pase, que la pata tiesa me sirve de parachoques, pero lo que es la dirección me lleva loco. Tal y como están las aceras del Ensanche, a la que me descuido engancho un bache y el vehículo me hace un trompo. De motor va bien en cuesta abajo pero cuando enfilo montaña, o sea p’abajo, contamino más que los coches de gasógeno. A este motor le faltan caballos.

Cuando volvíamos de la compra, Dalr me iba empujando y, a modo de paleta, empecé a remar con los bastones. Oí que me aplaudían desde un balcón. Era Paquito “Constrúyete tu robot”, o sea Número 5, que se estaba fumando un pitillo al fresco.
- Tío, no sabía que eso funcionara como un kayak.
Encima, cachondeo.

Ha dejado de llover y me sitúo junto al quiosco. Tengo que contar mil veces los detalles del accidente. Mis clientes de siempre se preocupan por mi salud, me animan. Tengo la sensación de que me aprecian y parece que la rodilla duele menos. Pero de desearme lo mejor pasan a pagarme el periódico.

Le comento a Dalr que tendrán que espabilarse solos no vaya a ser que pase un inspector de trabajo y se piense que estoy trabajando. Se enfada.
- No lo entiendo. El TSJC te declara apto para trabajar sentado y la Seguridad Social te da la baja cuando puedes seguir trabajando sentado. Y como te ha dado la baja te prohíbe que trabajes sentado.
- Dalr, tú hablas de justicia pero los tribunales hablan de leyes.

Por la tarde Quiosquera me lleva al traumatólogo. Que si los bastones, que si “ten cuidado no te vayas a caer”, nos dejamos las radiografías en el taxi. Se lo explico al médico.
- Esguince y rotura de un huesecillo sin importancia: espina nosequé de la tibia.
- En efecto. Es un hueso sin importancia si no fuera porque en él se inserta el ligamento cruzado. Si fueras deportista, de aquí al quirófano.
- O sea que tengo lesión de futbolista.
- Efectivamente.
- Una pregunta. Cuando me cure ¿podré jugar al fútbol?
- Esta me la sé. ¿Jugabas antes?
- No.
- Pues ahora tampoco.
¡Médicos!

Cuando llego a casa y me saco el calcetín tengo el pie como una butifarra. Más bien como la ubre de una vaca sin ordeñar y los dedos a modo de pezones amorcillados.

Dos

Quiosquera ha consumido su semana de vacaciones y ha de volver al trabajo. Para mantener abierto el quiosco Teddy se ha ofrecido a echarnos una mano. Teddy es hermano de Sergio, el chico afectado de leucemia. Pone mucha voluntad y, totalmente inexperto en estos quehaceres, está consiguiendo que el quiosco mantenga el nivel. Eso sí, los beneficios se los lleva telefónica porque estamos en continuo contacto alámbrico.
Dalr abre por las mañanas y Quiosquera cierra por las tardes. En medio, Teddy.

No sé si por envidia o sobreesfuerzo Quiosquera se ha fastidiado un tobillo. Debe ser grave porque no entiendo una sola palabra del diagnóstico. Le han recetado reposo. Ahora dirige el cierre por control remoto.
- De seguir así –le digo- tendremos que comprar otra silla para ti.
- ¡Ni hablar! Le pones sidecar a la tuya y me llevas, que para eso tienes un motor más potente.
¡Toma del frasco, Carrasco!

Los fines de semana sí voy al quiosco. Solo en casa me aburro. Aparco la silla donde no estorbe o me aparco al completo en Can Superwaiter y paso la mañana entretenido. Además de mantener el contacto con los clientes e informarles de la evolución de la lesión.

Hasta mi amigo Gael me echa de menos. Gael debe tener un año más o menos y cada vez que pasa por delante del quiosco pregunta por el señor de la barba
- Ba ba –dice mientras se acaricia la perilla-.
Cuando me ve aparcado se le ilumina la cara y se ríe.
- Mira, Gael, yo también tengo cochecito.
Señala mi silla alborozado y luego aporrea su cochecito.
- Pero mi cochecito no tiene cinturón de seguridad.
Y Gael tira de su cinturón mientras me echa una sonrisa pícara. ¿Estará de cachondeo?

7 Comments:

At 7/11/07 10:34, Anonymous Anónimo said...

Que alegria leerte. Soy Pilar (la mujer de Alvarhillo)y nos tenías muy preocupados.
Ánimo, que no hay mal que cien años dure, ni cuerpo que lo aguante.
Esperamos que te recuperes pronto y te enviamos abrazos.
Muchos ánimos también para el resto de la familia quiosquera.

 
At 7/11/07 10:40, Blogger Juan Manuel said...

Bueno, Quiosquero, por fin has aparecido... Muy curiosas tus aventuras de lisiado... Suerte tienes de esa pareja que está ahí cuidándote... Pero te has pasado tres pueblos traspasando la lesión a Quiosquera, no te parece? Así que ahora, con silla y todo, no sé cómo te las arreglas con la cartoná... ¿O has alquilado un parking para dejarla mientras estás en el quiosco? Bueno, ya en serio, como veo que tu buen humor no ha resultado afectado por la lesión, pues, ánimo, y a recuperarse pronto. Un abrazo.

 
At 7/11/07 18:40, Anonymous bloggesa said...

¡Qué bien saber de usted, señor Quiosquero!

Y eso de contagiar la lesión a Quiosquera parece hasta surrealista. Tómenselo con tranquilidad, y cuidado con la velocidad de la silla.

Un beso y mucho ánimo.

 
At 7/11/07 19:11, Anonymous maray said...

Unos dias sin venir por acá y mirá todo lo que pasó!! Mucho cuidado, quiosquero! Pero hay que ser "Pollyana" en estos momentos: podria ser peor! Podria ser que el quiosque fuera mejor sin ti y nadie te echase de menos...:)
Che, no rezongues tanto que logo te va a pasar y te vas reir de todo...( todos dicen siempre esto, pero no estoy segura de que resolva algo)...

 
At 7/11/07 19:43, Blogger uncnoun said...

Es agradable ver que el buen humor se mantiene a pesar de las desgracias.

Hoy he pasado por un quiosco medio vacio (en diagonal/paseo de gracia) y les he preguntado si estaban cerrando el negocio.
¡Todo lo contrario! Lo acaban de abrir (o traspasar, no se).
Por un momento me han venido a la memoria todos los posts desde el inicio de este blog.

Si fuese religioso, hubiese rezado una oración por esos pobres incautos. Si hubiesen pasado por aquí no se hubiesen embarcado en este negocio.

 
At 8/11/07 17:48, Anonymous quiosquera said...

Hola a todos.
Gracias por vuestros comentarios y también por los ánimos enviados para quiosquero y aquellos pobrecitos que tenemos que "aguantarlo" durante estos días".
Voy a ver si escribo un post. Es que luego se me olvidan las anécdotas.
Abrazos.

 
At 8/11/07 20:54, Anonymous exlibris said...

Se os echaba de menos....

 

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