lunes, diciembre 28, 2009

Yellow Submarine

Había dado por finalizado el año en Pies para quiosquero pero ni el Señor Conde de la Marina Press ni el Académico me dejan.
En mi niñez, además de Roberto Alcázar y Pedrín y El Guerrero del Antifaz, llegué a leer lo que llamábamos “cuentos de hadas” (consecuencias de tener una hermana mayor) y allí aprendí que los príncipes recibían el mismo tratamiento que el pan, es decir, sus súbditos los llamaban “alteza”. Y a los reyes se les trataba de majestad. Pero ninguna de las protagonistas de aquellos tebeos se enamoró nunca de un conde, barón, marqués o duque y, en consecuencia, no sé cómo debo dirigirme a un Grande de España. He repasado mi lista de tratamientos y no he dado con la palabra adecuada. Pensé que podía dirigirme al Señor Conde como Ilustrísima pero es este un término que se aplica normalmente a obispos y otras autoridades eclesiásticas. Analicé el tratamiento de Excelencia y me suena más a virrey, gobernador o alcalde de ciudad importante. Después de darle muchas vueltas creo que el término adecuado es el de Eminencia. Ya sé. Me he documentado y “eminencia” es el tratamiento dado a cardenales y al Gran Maestre de la Orden de Malta pero a ver quién me discute que no se ha de ser una Eminencia para llevar a un grupo zoológico (los quiosqueros) al borde de la extinción y hacerlo dentro de la más estricta legalidad.

El diario del Académico (y que distribuye Su Eminencia) “regalaba” las Tazas de los Beatles. El 22 de noviembre tocaba Yellow Submarine; vendimos 9. El lunes siguiente pasó el Poeta a verme y me comunicó que la taza que le había dado no era Yellow Submarine sino una en blanco con el nombre de The Beatles y que ya tenía. A lo largo del día varios clientes me dijeron lo mismo. Pregunté en los quioscos vecinos y todo el mundo había recibido la taza anunciada: por un lado ponía The Beatles y, por el otro, mostraba un pegote amarillo que semejaba un submarino. Mandé el correspondiente fax para que me arreglasen el entuerto. Dos días después, Salva me indicaba que había recibido una llamada de parte de Marina BCN diciéndole que el fax lo habíamos mandado al departamento equivocado. Salva no se acordaba a dónde debíamos enviarlo. Puesto que en el primer fax sólo decíamos Para: MARINA BCN DISTRIBUCIONS, en el segundo fuimos más concretos:
Para: MARINA BCN DISTRIBUCIONS
Att: A quien corresponda
Fecha: 01 de diciembre de 2009
Las TAZAS BEATLES de la semana pasada venían marcadas en la caja como YELLOW SUBMARINE, sin embargo, los clientes me las están devolviendo porque la taza que contiene es blanca. Por el momento me han devuelto 3 por lo que solicito que me manden 9 TAZAS YELLOW SUBMARINE para satisfacer a estos clientes y en previsión de las que me irán devolviendo.

El día 24 de diciembre pasé por el quiosco para felicitarle las Pascuas a Salva.
- Ha llegado la caja de papel que usted había pedido
- ¿Qué caja?
Me la enseñó. Una caja con 5 paquetes de 500 hojas DinA4 cada uno. Yo no he pedido papel porque una vez que lo hice me cobraron el papel y todavía estoy esperando la caja. Aunque, quizá, al estar celebrando unas fiestas que nos incitan a ser buenos, Su Eminencia haya pensado en restituirme el paquete perdido y nunca hallado.
Ayer Dalr estaba fuera de Barcelona y Quiosquera tuvo que lidiar sola. Yo andaba estacionado en el almamóvil por si era necesario mi concurso. Fue necesario al final ya que Quiosquera nunca ha hecho una devolución. A quiosco cerrado le indiqué cómo debía apuntar los diarios sobrantes y cómo se registraba la devolución en el ordenador.
Cuando dejó el paquete en el suelo tuvo que apartar una caja que estorbaba. Era la caja de los folios. Le pedí que cogiese el albarán para registrarlo. Quiosquera me lo dio.
- ¡La madre que parió a Marina!
Se me escapó sin querer. El albarán era claro: TAZAS BEATLES-EL PAIS 22-11-09 6-YELLOW SUBMARIN 9 PVP 3,20
Su Eminencia me cobra el euro de la taza más 2,20€ del País del domingo. Su Eminencia la caga y me manda las tazas que no son; Quiosquero protesta; Su Eminencia rectifica el error y, como premio, me vuelve a cobrar el diario cuyo importe se repartirá, creo yo, con el Académico.

En primero de bachiller estudié Historia Sagrada. Una de las historias versaba sobre Lot, sobrino de Abraham, y las ciudades de Sodoma y Gomorra que despertaron la ira de Dios y las borró del mapa. Más tarde asocié la palabra sodomizar con “dar por saco”. Pero tengo entendido que se sodomiza con instrumento “ad hoc”, instrumento que tiene la virtud de ser suave y que si uno se acostumbra puede llegar a ser placentero. Por tanto, y dado que la operación me hace daño en la cartera y en la reputación, Su Eminencia no me sodomiza; Su Eminencia me gomorrea. No se conforma con darme; no se limita a enchufarme un torpedo, ni siquiera un misil agua-aire. Su Eminencia me traspasa con un submarino entero (amarillo, eso sí). Ni que mi culo fuera puerto de mar.

Me voy a Marina.

3 Comments:

At 28/12/09 20:26, Blogger quiosquera said...

Ay, Quiosquero. Pero qué ordinario eres escribiendo. Si no fuera porque hace ya más de 41 años que te conozco, tendría un mal concepto de ti; por favor ¡esa boca! que estoy segura de que nos leen niños!!!!
Eso sí, todo esto, dicho desde mi más profundo cariño.

Quiosquera

 
At 29/12/09 15:42, Blogger jaume said...

Que vergüenza! No hay nadie que trabaje bien en las distribuidoras?
Ya nos contarás como termina el tema...

 
At 4/1/10 15:01, Blogger Jose said...

No me extraña que no aprendan si no les da tiempo una vez estando en Marina entro una chica pidiendo trabajo y la mandaron a una Empresa de Trabajo Temporal.

 

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