sábado, enero 16, 2010

Viernes 15

Ayer fue un día especial, nada del otro viernes desde luego, pero me hizo recordar vivencias ya perdidas en el tiempo. Es probable que visto aquí, sobre el papel (o la pantalla), sea un día más, sin embargo, para alguien que pasa muchas horas de su vida buscando 15 cts en un albarán o en una factura, para mí, fue una fiesta por todo lo alto.

La mañana fue normal sólo que con resultados. Tenía pendientes un montón de gestiones y a las ocho y media ya estaba delante del ordenador redactando las necesarias cartas de reclamación de varias facturas atrasadas, renovando la licencia del anti-virus que expira dentro de 4 días, y reservando hora para que reparen el cigüeñal (no sé que demonios será eso) del almamóvil que hace varios meses me viene avisando. Hasta pude averiguar por qué todavía, y después de entregar varios partes de baja, la mutua no me ha pagado un solo euro. La jornada fue productiva aunque me quedó pendiente una gestión. Quería plastificar la tarjeta, que ya no es tarjeta sino folio, de permisividad de aparcamiento. Recordaba una copistería muy cercana a la oficina INEM donde hace años había tramitado el carnet de paro y me he encontrado el nido sin pájaros. Sigue habiendo una copistería pero ya no plastifican; ahora sirven copas.

A mediodía, Quiosquera me ha invitado a comer. Algo sencillito, un menú cerca de su lugar de trabajo que me ha sabido a Gloria dado que hacía tiempo que no practicábamos tan saludable deporte. Hasta hemos tenido tema de conversación sin apenas recurrir a los manidos asuntos de trabajo. Y después nos hemos ido al cine. Hacía... ¡pfffuuu! Ni me acuerdo. Me ha sorprendido cómo han cambiado las cosas.
La primera sorpresa ha sido al entrar. Como las salas son ahora pequeñas, huelen a quiosco; bueno, igual, igual, no. El olor a meados a las siete de la mañana es saludable si se compara con el pestucio del patio de butacas de un cinecillo. Se ve que dejan entrar a los espectadores sin mostrar al acomodador el cuello de la camisa ni levantar los alerones; y, cuando la gente se va, tampoco echan desodorante. Por lo de la capa de ozono será.
La segunda sorpresa, la pantalla. Ahora es como una televisión de treinta y tantas pulgadas emitiendo en cinemascope, es decir, con una tira negra arriba y otra abajo. Claro es que estábamos en familia; sólo faltaba la mesa camilla y el brasero.
Y la película, en versión original subtitulada: hemos visto Ágora en inglés. Y no lo digo en cachondeo. En los labios de los actores se leía zenquiu cuando decían zenquiu. A mí que no me gusta el cine español por su dicción (soy de la opinión de que las películas rodadas en español deberían ser dobladas por los mismos profesionales que doblan las películas en extranjero), he disfrutado la historia, la interpretación y la declamación.

Pero no ha sido un buen día por el hecho de hacer algo diferente; ha sido un buen día por hacer algo que Quiosquera y yo hacíamos con asiduidad. Ya avanzada la película, me he dado cuenta que ambos estábamos muy pendientes de lo que sucedía en la pantalla y apenas de la persona que teníamos al lado; hace años hubiéramos estado cogidos de la mano. La verdad es que me ha costado, como si me diera vergüenza, como si fuera de las primeras veces que salíamos juntos. Al final me he decidido, he pasado mis dedos entre los suyos y hemos visto el resto de la película agarrados. Como antes. Como siempre.

Anoche me acosté contento.

6 Comments:

At 16/1/10 20:56, Blogger kioskero said...

Deveriamos todos recuperar esas viejas y gratas tradiciones, que los disgustos y sin sabores, ya vendran otros a traerlos.
Es agradable pensar que esa sensación esperimentada por tí, seguro que fue compartida por tu partenaire.
Un saludo.

 
At 16/1/10 21:56, Blogger kioskero said...

orkshie
Perdón "deberíamos".

 
At 17/1/10 13:00, Blogger Juan Manuel said...

Vaya, vaya, vaya con tu post, Quiosquero... He encontrado en él un montón de cosas: nostalgia, añoranza, recuerdos, memorias... Si me permites, todo ello con un punto de ternura, Sí ¿por qué no?
Es una de las películas que tengo "anotadas", así que ya te contaré... Un abrazo para toda la familia desde Madrid.

 
At 17/1/10 22:33, Blogger BANDOLERA said...

Quiosquero y quiosquera, a practicar cada día eso de cogerse de la mano. Es una orden indiscutible. Por otro lado, no me cabe duda de que lo hacéis mientras estáis dormidos. Quería daros las gracias de nuevo de verdad por vuestra más que agradable compañía, ha sido un honor, y comentaros que apenas he podido leer vuestros libros hoy.... ¡Me los han cogido en casa a tres bandas y se los han empezado a tragar después de comer!! Creo que esta noche tendré alguno disponible... Un abrazo fuerte a los tres, hasta muy pronto.

 
At 18/1/10 20:33, Blogger quiosquera said...

¡Qué va, Bandolera! el placer fue nuestro. También tú nos hiciste pasar un buen rato a estos tres "pobres quiosqueros" que se pasan TODOS los días de fiesta entre periódicos, revistas, chicles y polvo.
Va para ti el mejor de mis abrazos.

Quiosquera

P.D. Je, je así que te dejaron sin libros la tarde del domingo ¿eh? Dales caña para que los lean de prisa y, si no, que se los compren ;)

 
At 19/1/10 20:50, Blogger Josep said...

si señor ole vuestros "guews" y a gozarlo y disfrutarlo.

 

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