
La colección más estúpida

Soy consciente de que el apelativo en cuestión podría resultar ofensivo para alguien que, por ejemplo, haya iniciado alguna de estas colecciones. Líbreme Dios de considerar estúpido a quien compra colecciones estúpidas. Los quiosqueros podemos considerar nauseabundo parte del género que vendemos pero sentimos gran respeto y estima por quien nos libra de él y jamás juzgamos a alguien por sus gustos. Con el tiempo he aprendido que, cuando hablamos de productos culturales, ninguno es una mierda. Si te lo parece, simplemente no eres público objetivo. (A modo de ejemplo: Bustamante no es una mierda de cantante. Si sus canciones me producen náuseas se debe simplemente a que, infeliz de mi, no soy su público objetivo).
Los quiosqueros, en definitiva, somos conscientes de la infinidad de motivos por los cuales alguien puede verse arrastrado a comprar un producto. Es mucho más estúpido el que, por ejemplo, se disculpa avergonzado por comprar un diario deportivo que el que arramba con todos y los disfruta sin importarle qué pensaremos de él. Mucho más el que esconde el Hola y el Interviu entre El País y Expansión que el que comenta las portadas con los parroquianos partido de risa.

La colección más estúpida del año puede ser, en definitiva, una pasajera fuente de alegrías para un cliente desesperado al tiempo que un ínfimo porcentaje del sustento de su quiosquero.

En los próximos días presentaré algunas de las colecciones que más me han llamado la atención este año. Algunas me parecen estúpidas porque no sirven para nada. Otras porque condenan al comprador a un interminable trabajo de chinos cuyo resultado no podrá disfrutar hasta dentro de un par de años. La mayoría porque no puedo imaginar dónde leches encontrarán sitio para colocarlas.
A la espera de vuestras propuestas y comentarios os adelanto algunas pistas. Un curso de ajedrez para aprendices de mago, un sinfín de botes vacíos o, novedad de próxima aparición, una colección de bichos. Sí, sí. De bichos. Cómo mola ser público subjetivo.
10 Comments:
Por ahora voto por el reloj de cuco, pero cuando llegó,creo que, la sociedad en una segunda vuelta con cartones, y han traido el escorpión he flipado, ¿los habran criado para la colección?, ¿los ha cazado un chino en China?
Je, je... Veo que has optado por dos de mis escogidos. Vi lo de los bichos en la web de RBA y esta tarde al llegar al quiosco me he encontrado con el escorpión en su cajita transparente. Ya estoy pensando en el post, aunque se me acumula el trabajo. Gracias por tu votación y ojalá nos veamos a menudo por aquí.
¿Yo también podré votar?
Pos claro
jajaja! Madre mía. El reloj de cuco es el armatoste más espantoso de la historia de la Humanidad. que actúe el ministerio de Sanidad!
A la hora del desayuno, yo también he visto el "bicho" en el quisco de nuestras amigas Eva y Laura.
¡¡ Qué miedo!! De todas formas tengo que documentarme más antes de emitir mi voto. Creo que es algo MUY SERIO esto de escoger el armatoste más inútil que se vende en los quioscos durante la época de lanzamiento promocional.
Dalr:
¿Es cierto lo que me han filtrado sobre la visita de la TV?
Jooopeee... ¡Qué nivelazo!
Congratulations!!!
Aberron, veo que también te ha llamado la atención uno de mis favoritos. Está en capilla para tener su post particular.
Quiosquera, las noticias vuelan. Efectivamente, mañana recibiremos la visita de una periodista interesada en la cartoná. Por desgracia la televisión es un medio poco propicio para desgranar todo lo que el asunto da de sí (para eso está el blog...), pero haré todo lo posible por condensar en minuto y medio los entresijos de este fenómeno social. Informaré puntualmente, por supuesto.
Soy una espontánea que ha llegado a este blog por casualidad. Todavía sonrío mientras asiento con la cabeza. Qué cierto es y con cuánto humor se expresa. Enhorabuena
Muchas gracias Morgan. Espero que nos sigamos viendo por aquí.
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