lunes, septiembre 03, 2007

¡Menúo bisho!


Aunque ya llegó el Dinosaurio, nuestro bisho nada tiene que ver con el de la colección.,

Viernes 5 de la tarde.
Cuando Salva llega a hacerme el relevo vespertino, acabo de colgar el teléfono. Gas Natural sigue con su empeño de climatizarme el quiosco. Apenas pasan 15 minutos y el teléfono suena de nuevo. “Empiezo a estar hasta las narices de la agresividad comercial” –pienso.
- ¡Diga!
- Quiosquero, no te vas a creer lo que me ha pasado –es Quiosquera. Su voz denota un cierto nerviosismo.
- Cuéntame –le digo mientras trato de imaginar qué nuevo hueso se ha roto esta vez.
- Estaba sentada en el sofá y ha empezado a moverse el suelo… me parecía a mí. Me asomo un poco y me estaba mirando.
- ¿Quién te miraba?
- No sé… como un gato. He sacado la cabeza para mirarle el rabo, no fuera a ser una rata, pero el rabo es distinto. No sé… como una mofeta.
- Si fuera una mofeta no estarías dudando.
- Me he levantado despacio y se ha escondido detrás del sillón. He echado a correr y se ha lanzado a perseguirme hasta el pasillo. Lo he encerrado y está en medio del pasillo mirándome. ¿Qué hago?
- Prepara la escopeta de matar bichos que, en cuanto acabe con Salva, voy para allá.
- Espera, espera, que llaman a la puerta.
- Vienen a buscar el bisho.
- ¡Anda ya!

Darle a Salva las instrucciones de fin semana me llevan más tiempo del previsto y llego a casa pasadas las 6. Quiosquera me aborda partida con una risa nerviosa.
- Ven, ven, que te cuento.
- Al grano. ¿Qué bicho era?
- Un hurón.
- ¡Vaya! Ya tienes algo en común con tu suegra. Pregúntale por el hurón de Antonio Tomás, que era cazador de conejos.
- Estaba yo sentada así y he subido los pies al sofá –los sube-. Veo algo que se mueve en el suelo y pienso “Mis pies no pueden ser” –hace el gesto de mover el pie izquierdo como para comprobar que está ahí y no el suelo-. Lo del suelo es una cosa peluda. Desaparece. Y entonces, muy despacio, saco la cabeza y veo un bicho que me está mirando… con curiosidad. “Anda que como suba al sofá… me da algo”. Bajo los pies muy despacio y brrruuu, echa a correr y se esconde detrás del sillón pero sacando la cabeza y mirándome. Aprovecho entonces para salir corriendo y sale detrás de mí, se me cuela entre los pies y se para en el pasillo como si me esperase. Le he cerrado la puerta y, a través de los cristales, he visto como me miraba. Entonces… ¿Cómo sabías que venían a buscarlo?
- Porque he imaginado que era la mascota de alguien.
- Abro la puerta y me encuentro a la vecina del cuarto acompañada de un chico con pendiente. Me dice “¿Has visto…?”. “Pasa que lo tengo en el pasillo. ¿Qué bicho es?” . “Un hurón”. “Pues vaya susto me ha dado”. Y lo gracioso es que entramos y ya no está en el pasillo. “Entra tú, entra tú” –le digo al chico-. Busca por la habitación, la otra habitación, el lavabo… El bicho no aparece. “Pssss, Pssss, fulanito…”. El fulanito no aparece. “Señora, no está”. “Pues tú no te vas de aquí hasta que aparezca. Mira debajo de la cama”. Mientras, me voy a cerrar la puerta de la calle que la había dejado abierta. Le digo a la chica “A mi es que me da un repelús…”. “A mí también”. Pone cara de asco. “¿Por qué lo tienes entonces?”. “No es mío, es de ese. Me lo ha dejado en casa y, como me daba miedo, lo he encerrado en el balcón pero se ve que se ha pasado por debajo de los separadores”. El bicho sigue sin aparecer y dicen que se van. Los acompaño hasta la puerta con más miedo que vergüenza y, al abrir, nos lo encontramos en el rellano, frente a la puerta, sentado y mirando muy fijo. Como si nos estuviera esperando. Se ve que mientras nosotros lo buscábamos en la habitación, el bicho ha salido por un balcón y entrado por el otro y como la puerta estaba abierta…
- Lo que no te pase a ti…

6 Comments:

At 3/9/07 16:33, Blogger Juan Manuel said...

Pues vaya con el "bisho"... Podríais pedírselo prestado a los vecinos y llevarlo al quiosco... Podría resultar atractivo, no? Llegado el caso, le acostumbráis a comer cartón y papel y hasta os puede resultar útil para "ganar" espacio en el quiosco, a base de "merendarse" todas las sobras de las "cartonás"... Y hasta podéis poner un cartelito: "EL QUIOSCO AMIGO DE LOS ANIMALES"...
Hacéis un video, lo mandáis a National Geographic, a una serie de la Tele.... Nada, que al final hasta sacáis una pasta... Todo ello, con permiso de Salva, claro...

Bueno, jóvenes, pues eso, que muy divertido el post... Y ahora, dentro de unos minutitos, el que suscribe se larga, que hoy ha sido el primer día con el horario completo y ha resultado bastante durillo, para qué negarlo.

 
At 4/9/07 08:52, Blogger Eurofer said...

Vaya, vaya con los vecinos... suerte has tenido que la mascota no fuera un aligator.
@:-)

 
At 4/9/07 10:52, Blogger Juan Manuel said...

Qué, quiosquera, hay noticias del bichito???

Como soy un hombre "fácil" hasta el hurón me ha dado pie para pergeñar un sonetito, también con estrambote...
Ahí os va:

EL "BISHO" DE LOS QUIOSQUEROS

Estaba la quiosquera en su casita
en el sofá, tranquila y relajada
cuando súbitamente su mirada
se encuentra con una extraña cosita.

Unos ojos la miran con fijeza
desde el suelo. ¿Qué demonios será
esa cara que mirándome está
con ese descaro y esa fiereza?

Rápidamente el bicho echó a correr
hacia el pasillo, donde se sentó
y la siguió mirando fijamente

Al final un hurón resultó ser
El bichito que tal susto le dio,
y que a mi amiga casi deja inerte

A los quiosqueros ya les he propuesto
llevarse el hurón al quiosco. Quizá
su apetito, que siempre está dispuesto
les ayude en su guerra “acartoná”

 
At 4/9/07 18:27, Blogger kioskero said...

jolin quiosquera vaya susto te han dado.
Podias pedirle prestado el "bisho" al vecino del pendiente y que se lo lleve consigo quiosquero cuando tenga que hablar con algun distribuidor,pues al ser los dos de la misma especie, seguro que le atienden de mejor manera.
P.D. los de la misma especie son el distribuidor y el "bisho", que conste.

 
At 4/9/07 19:00, Blogger quiosquera said...

Tranquilo kioskero, no necesitabas hacer la aclaración. Había entendido de qué "bishos" se trataba.
Quiosquero dice que, cuando se caasó conmigo, le tocó la lotería. Como ya habrás comprobado, la vida conmigo es una fiesta continua.

P.D. Me quedé con ganas de "estrangular" a alguien, pero no tenía claro si al bisho o al dueño. Nunca olvidaré los ojillos del susodicho mirándome desde el pasillo como si me estuviera dasafiando.

 
At 5/9/07 13:32, Blogger Elena said...

Jeje, lo que no te pasa a ti, quiosquera... A mí me pasó una parecida en Brighton, UK. Resulta que llevábamos unos dos o tres días oyendo como alguien rascaba la madera de la habitación, como detrás de la pared. ¡Qué acojone! Una noche oigo a la dueña de la casa gritando: "¡Ahhhh, ahhhh!" Abro la puerta y me dice la señora: "Pick it up, pick it up", al tiempo que señalaba una cosilla peludilla plantada delante de la puerta de mi habitación. En este caso no había que temer, porque era evidente que se trataba de un hamster extraviado... pero las nochecitas que nos hizo pasar hasta que se atrevió a salir de su escondite... No veáis que habmre traía, claro, llevaba días sin comer o comiendo lo que podía. Lo bautizaron Thomas y nunca nadie lo reclamó.Yo creo que al hurón, por ignorancia, lo habría confundido con una rata y habría salido pitando de casaaaaaaaa.

 

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