viernes, agosto 14, 2009

Saldos en agosto

Hace algunos años, caminaba Dalr por las calles de París cuando, al doblar una esquina, encontraron unas cuantas barricadas en medio del asfalto y bastantes coches con las ruedas hacia arriba. Preguntaron en la cafetería a la que habían entrado a desayunar.
- Cosa de los estudiantes.
- ¿Están de huelga?
- Ya no. Esta noche han estado celebrando que les han concedido lo que pedían.
Y es que tienen güevos los gabachos. ¿Qué habría pasado si el gobierno no les hubiese hecho puñetero caso?

Estoy indignado. Llevo una semana en la que, a medida que voy desenvolviendo las publicaciones, las echo directamente a la caja de devolución. Pongo como ejemplo lo que hoy me ha llegado de SGEL.
· Albarán número 1: Ser padres, PC Today, Guía del niño, Tu bebé, The economist, Play manía, Casa al día, Autobild, TP España y Mi casa. Cincuenta y siete euros; con suerte venderé unos diez euros.
· Albarán número 2: Boote alemán (en alemán) y PC Games extend. Diez euros. A la basura.
· Albarán número 3: Forbes internacional. Tres euros. Probaremos.
· Albarán número 4: Los lunnis, AR, Cocinas y baños, Sopas de letras y Pack Anticrisis. Veintitrés euros. Me quedaré con un ejemplar de Lunnis. La publicación Cocinas y baños número 213 ya me la habían traído el 18 de junio.
· Albarán número 5: Loka especial Ronaldo, Biografía de Jesulín, Gran álbum de sopas, Gran álbum cruzadas, Todo sopas, Todo autodefinidos, Autodefinidos Express, Collezioni Donna números 134 y 135. El albarán merece un trato detallado.

Pudiera ser que la niña del escaléxtric me compre un Loka, si es que todavía anda por aquí. De los pasatiempos que me sirve SGEL sólo me quedo con Orion, Sopilandia y, a veces, Cábala; lo demás, hace años que lo devuelvo tal cual llega. No estoy en zona de aficiones toreras. Mis únicos clientes eran dos franceses (francés y francesa) que compraban 6 Toros 6 y Aplausos (respectivamente), pero hace tiempo que nos le veo el pelo, por tanto, en mi barrio nadie está interesado en las historias de Jesulín y Currupipi. He pensado en exponer Collezioni. No es que crea que vaya a venderlo, más que nada es por quedarme con algo. Y he visto el precio: 49,50 cada revista. Vamos, que me quitan una y ya he tirado por alto la semana.

Total que me van a cobrar 213,30€ y yo voy a intentar vender 56,23. Los albaranes se facturan este domingo; la devolución se facturará una semana después. Y eso multiplicado por cinco días laborables y por dos distribuidoras. Como resultado y por la experiencia de otros años, el saldo se me caerá 3.000€ durante el mes de agosto y yo me quedaré sin cobrar, es decir, dieciséis días trabajando para el diablo desde la seis y media de la mañana (menos el día que me dormí) hasta las nueve de la noche, con un descanso intermedio de dos horas.
Ya sé que las distribuidoras están en crisis; ya sé que las distribuidoras tienen que repartir todos los ejemplares que se imprimen; ya sé que a las distribuidoras les costaría dinero enterarse dónde pasa la gente sus vacaciones y llevarles el género hasta allí. Hasta sé que a las distribuidoras les importa un pimiento que las revistas se vendan o no. Y a las editoriales… Pero se ha de ser mala persona para aprovecharse de la indefensión del quiosquero y esquilmarle la cuenta. La ley los protege, los contratos que nos obligan a firmar los avalan, la falta de competencia se lo permite y la cobardía de los quiosqueros los envalentona.

Me cuesta aceptar que vivo en un país que armó el dos de mayo por el llanto de un niño, seguramente mal criado.

9 Comments:

At 14/8/09 12:39, Blogger Shelley said...

Usted llevará una semana jugando con el boomerang, pero un servidor (ahora de vacaciones) practica ese vómito inverso desde hace más de un año. El peligro es ahogarse, lo sé, porque uno confía -todavía no sé con qué presunciones, excepto el rezo- en que todo lo que devuelve será correctamente abonado, práctica por lo común no exenta de riesgo. A la espera de lo que me deparen SGEL o SADE a la vuelta de estos días de haraganear, Marina (la franca Marina, parece ahora) ya me ha servido uno de esos puzzles difíciles de armar, principalmente por la ausencia de piezas. Yo comprendo que si un cliente se da de baja como yo pues pierde ciertos privilegios, tales como un código (dicen que no me encuentran, pero en mi entidad bancaria parece que ya soy visible para ellos) o ese papel tan caro donde desglosan sus facturas -Y que no han tenido la gentileza de enviarme hasta hoy, con una retahíla de errores como nunca antes había visto. Hago un inciso en el rompecabezas, porque si alguno de los lectores de este blog responde al nombre de Alex Graells Bernal que no se alarme por la no recepción de su factura: la tengo yo pero no se la puedo pagar, porque todavía no me ha dado por montar un punto de venta en Travessera de Gràcia. Se la devolverán junto con el informe del sismógrafo de los gritos que he pegado a través del teléfono ("Es que nos hemos trasladado, señor"; "Vale, ¿y dónde habéis dejado a los inútiles, en cajas precintadas o siguen campando por tu departamento?") aunque yo la examinaría con lupa, porque si ya son capaces de confundir a un cliente y a un ex-cliente imagínese qué no habrán hecho con sus collares, anillos o deuvedés de Hello Kitty. Logística ha preferido no jugar a la gallinita ciega: cuadre perfecto y vía libre para no postergar más la devolución de la fianza. Ni todos son tan malos ni todos son tan buenos, entiéndase: hubo una época en que tuve que llamar al inspector hasta tres veces en dos semanas para mostrarle el huevo (mis albaranes) y la castaña -Sus facturas. Al final se pudo apañar una tortilla medianamente aceptable y no se volvió a incurrir en más delitos gastronómicos.
Y eso es lo que hay, señor. Y eso es lo que me voy a ahorrar a partir del día 24, si Dios quiere. Voy a omitir deliberadamente mis lúgubres pensamientos sobre el futuro que aguarda a esta profesión nuestra, porque luce un sol precioso y no es cuestión de ensombrecerlo con nubarrones privados, pero cuando me haya puesto la batería ya me dejaré caer por esta su casa con algunas líneas -O con alguna cirugía, que también se precisa. De momento es un placer leerlo a diario :)

Reciban un saludo.

 
At 14/8/09 19:30, Blogger Quiosquero said...

Shelley, lamento que el mal de muchos no consuele a este tonto, que admite el error ajeno pero se enerva cuando se persiste en el mismo simplemente porque sea más fácil no enmedalla ni menealla, y porque está en manos de alguien que demuestra pocas entrañas y puede hundirlo en la miseria sólo con enviarle una factura algo más gruesa de lo esperado.
El lunes, Quiosquera y yo aprovecharemos que Salva vuelve descansadito y nos iremos a pasar calor a la playa. Así que no espero leerlos hasta el pr´´oximo septiembre.
Saludos.

 
At 15/8/09 07:24, Blogger carlos said...

A ver, que estoy poco metido en lo que parece ser el proceloso mundo del quiosco... me parece entender que las nefastas distribuidoras le meten en una caja lo que les viene en gana, y Vd. les abona lo que le han enviado, y despues (la semana, el mes, el año despùes) le reintegran las devoluciones ????

No es mala idea, y lo voy a proponer en mi empresa. Cuando hayamos fabricado demasiados filiburcios, en lugar de colgar por los pulgares al director comercial y de flagelar al director de programación y logística, taachaaaaan! llenamos containers de filiburcios, los cargamos en camiones que enviamos a los clientes, y se los facturamos.

Ellos, alucinados por el aluvion inesperado de filiburcios, con suerte les da un pasmo, o no estan, o estan de vacaciones, y se los comen con patatitas, o, si se recuperan y los devuelven pues no problem, les devolvemos su dinero, cuando Administracion pueda, clarosta, que, entre comprobacion de devolucion, recuento, analisis de factura, casamiento historico, bajas por maternidad, por paternidad, por hermandad y por enfermedad adecuadamente escalonadas en el tiempo permite ganar facil 60 dias de pago, y nos salva el dia y el cash-flow.

Lo voy a proponer en la proxima reunion de logistica, yo creo que de esa me ascienden.

Espero que no sea a Jefe de Almacen

Pero desde luego, ahora empiezo a entender la cara hosca de mi exquiosquero, que me ha dado el placer de recalar en estas paginas.

 
At 15/8/09 14:36, Blogger kioskero said...

Hola,leo con estupor, por venir de quien viene, lo siguiente:
"Ya sé que las distribuidoras están en crisis; ya sé que las distribuidoras tienen que repartir todos los ejemplares que se imprimen; ya sé que a las distribuidoras les costaría dinero enterarse dónde pasa la gente sus vacaciones y llevarles el género hasta allí.
Hasta sé que a las distribuidoras les importa un pimiento que las revistas se vendan o no. Y a las editoriales… Pero se ha de ser mala persona para aprovecharse de la indefensión del quiosquero y esquilmarle la cuenta."
No señor,esto en parte es incierto (habitual y cotidiano , pero al fin y al cabo incierto).
El matíz DIFERENCIAl es que las Distribuidoras TIENE QUE HACER LO POSIBLE para distribuir todo lo impreso, y así será mientras no provoquemos modificaciones en los metodos actuales.
Con esto no quiero que se me entienda mal.Pero me ha sorprendido que un hombre Culto, cultivado,sensato y ,desde mi punto de vista, bastante ecuanime, empieze a esbozar sintomas de envenenamiento Kioskeril en sus pensamientos, producido por la rutina y falta de motivación comercial.
Un saludo.
P.D. Me voy a mojar y voy a contar una situación que creo se va a producir en breve con respecto a la distribución.
Me da toda la impresión que los dirtribuidores van a empezar a cobrarles a los editores por todo, es decir, por distribución, por tamaño de los cartones, por añadidos, etc, etc..
De eso nosotros no veremos, como siempre ni un duro, y los que tengan menos musclo financiero lo van a tener dificil para estar en los kioskos.
Ello tendrá como consecuencia una menor recepción de titulos por kiosko y la consecente extinción de muchos por falta de rentabilidad, (menor que la actual por una menor capacidad de venta).
Aviso a navegantes.

 
At 16/8/09 00:15, Blogger Shelley said...

Con respecto al último comentario yo sostengo una perspectiva bastante antagónica de la distribución. Obviando los matices de que muchas distribuidoras ya están participadas en su capital por los mismos editores (id est, que configuran la misma máquina dando lugar a una doble operación) o que ya hay ejemplos de concentración para amortiguar o minimizar los costes, no se puede perder de vista que la función distribuidora es la de conferir una especie de capilaridad a los productos del editor para que lleguen a cualquier punto de venta. No tanto (o no con un impacto tan acusado) en las revistas como en la prensa, si aparece un actor como la red donde los costes de distribución propenden a 0 (excepto gastos de envío o stockage) y la capilaridad está próxima al 100% la presencia de las distribuidoras tal y como las conocemos tienen sus días contados. Y es precisamente en ese marco donde no pueden -o no deben- plantear pulsos al editor: se produce una reducción en la cadena de valor añadido de tal modo que desaparecen uno o varios intermediarios (distribuidora y punto de venta, puesto que el editor va a alcanzar directamente al cliente) y entonces el producto resta costes. Si hubiera más competencia en el mercado de la distribución esto no sucedería, pero en régimen de monopolio el control y la definición de reglas o de métodos es una prerrogativa del editor. Digamos que aunque los editores entienden que todavía necesitan de un operador logístico para lanzar su producto saben que no lo necesitarán "siempre": llegará un momento en que puedan prescindir de él y de nosotros. Intuyo que mi hipótesis es más aterradora que su "aviso para navegantes", pero resulta que navegando yo puedo leer periódicos y revistas o comprar cualquier artículo por Internet. Ya que hablamos del futuro, he creído interesante hacer un ejercicio del mínimo despliegue que ese futuro comporta. Y en cuanto a la extinción de fondos editoriales no viene determinada por la presión conjetural o el plus con que una distribuidora pueda someter al editor: que se sepa, las revistas "Unica" o "Sorpresa" o "Segonama" o "Ragazza" a intervalos o muchas otras que no recuerdo ahora desaparecerion hace tiempo por pura decisión de sus editores, no por maniobras ajenas -Sólo atribuibles a su falta de demanda o a un tiraje tan ridículo que hacía inviable su permanencia.
En resumen, veo a las distribuidoras reunificadas a corto plazo y absorbidas y anuladas a medio término. Y mejor no le cuento cómo veo la figura del quiosco. Mejor no.

Post Scriptum: He repasado la entrada original y no logro hallar ese veneno del que habla usted. Sí es cierto que la rutina puede producir cansancio, pero yo no me atrevería a cuestionar la motivación de un colega de profesión por muy fatigado que me parezca :)

Reciba un saludo.

 
At 16/8/09 00:35, Blogger Shelley said...

Sólo un apéndice más a mi propio comentario, porque habrá quien sospeche (y acaso con razón) que ese panorama tan desolador no puede, no debe acontecer nunca.
Ciertas industrias como la de la música o la de la cinematografía, propusieron sus respectivos órdagos para asegurarse su presencia y recabar una parte más sustanciosa del pastel: el problema de algunos desafíos es que están perdidos de antemano en esta evolución tan rápida de las cosas que nos ha tocado vivir. Si hubieran siquiera intuido que un pequeño aparato como el mp3 iba a irrumpir de un modo tan aplastante o las redes P2P a rediseñar qué se comparte y cómo se comparte se hubieran quedado quietas. Teniendo en cuenta que ya apenas existe distribución "física" en dos mundos tan esenciales como esos, ¿es acaso la información y el ocio una excepción o el último bastión del romanticismo? Perdónenme... pero no.

Buenas noches.

 
At 16/8/09 11:11, Blogger Colorines said...

Querido Shelley:
Creo que tus pésimos augurios están más próximos de lo que nosotros desearíamos.
Hay un invento, diabólico para nosotros, que se llama Kindle o lector de libros electrónico.
Con un aparato de estos se acabaron los intermediarios y, por supuesto, el punto de venta final. El editor envía directamente su contenido al lector.
Es cuestión de tiempo y el cronómetro ya está en marcha.
En breve veremos el lanzamiento del Kindle, "e-book" creo que lo llama, de El Corte Inglés.

R.I.P.
Un saludo

 
At 16/8/09 12:19, Blogger Shelley said...

Bueno, Colorines, es que el Kindle ya existía desde hacía unos años: lo que se lanzará al mercado será su tercera versión. El tema de los netbooks es apasionante, desde luego, ya que (entre otros maravillosos avances) permiten el uso de la tinta electrónica, detalle que agradecen los ojos y -a su vez- la batería. Sin olvidar su capacidad de almacenamiento (más de mil títulos, que se dice pronto) y que, como tú bien señalas, no hay intermediarios ni costes -En todo caso, derechos de autor. Pero es que además el Kindle... ¡lee! te lee el libro con auriculares o sin ellos, con distintas velocidades, con voz varonil o de mujer, innovación brutal para invidentes, por ejemplo. Con ese aparato sólo se paga por el libro que compramos y si lo pierdes tampoco pasa nada porque Amazon ya lo tiene guardado para una nueva descarga; para el mundo docente o instituciones adyacentes (colegios, universidades, bibliotecas) constituye una auténtica revolución y obligará a revisar la política de distribución y de precios de los libros y manuales tradicionales. Competencia, pura y dura.
Igualmente repito lo que ya llevo diciendo en comentarios antiguos: mientras en este país el coste o la velocidad de algo tan elemental como Internet continúe con deficiencias de conectividad o a precios tan altos, los libros (o los periódicos y las revistas, cualquier producto editorial) todavía pueden alargar su tiempo y su masa de vida. Como cualquier hijo de la tecnología actual, a Kindle (o al pda, o a los dispositivos 3G o a lo que sea) todavía le queda un camino por recorrer -El tsunami, como casi siempre, procede de los países más avanzados como Estados Unidos o Japón, porque creo que aquí la última vez que se invirtió en I+D fue para facilitar el recuento electrónico de votos en unas elecciones. Penoso.
Y sí, es lo que hay -Y habrá. Y sí, un lector convencional (o un vendendor convencional) lo calificará de "diabólico" como también fue calificada la imprenta de instrumento de Satanás porque permitió la difusión de lo que entonces estaba reservado a unos cuantos privilegiados (nada más y nada menos que el saber y la cultura) a las clases populares. Y sí, alguien (normalmente varón de cuarenta y tantos hacia arriba) dirá que todos esos artilugios están abocados al fracaso mientras sus hijos, ya instalados en el siglo XXII, comparten y descargan apuntes en formato pdf o utilizan cualquier aplicación digital, porque son los frutos lógicos de un entorno, de unas inquietudes, de un flujo natural.
Como rezaba cierto libro de Luca de Tena... el futuro fue ayer.

Un saludo.

 
At 18/8/09 21:41, Blogger kioskero said...

Hola Shelley, siempre es un placer leer tus comentarios.
Mi referencia al envenenamiento del pensamiento es aproposito de la expresión "tienen que repartir todos los ejemplares....".
Sí es verdad que las condiciones actuales de nuestro sector son las que son; pero yo soy de la condición de intentar cambiar lo que no me satisface o considero que es susceptible de mejorar, aunque circunstancialmente tenga que adaptarme a lo establecido para poder continuar.
Estoy de acuerdo con el escenario que describes, y sí, es mucho más terrorifico que el actual o el descrito por mí.
Un saludo.

 

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