lunes, septiembre 27, 2010

Quiosqueros del mundo


Por circunstancias que no vienen a cuento, y que ni yo mismo sabría explicar, me he pasado una parte importante de mi vida liderando pequeños grupos sin tener la sabiduría, la templanza ni el valor que el liderazgo requiere. Fui un niño movido pero no revoltoso y las madres de mis amigos sabían (¡pobres!) que, mientras sus hijos estuviesen con Quiosquerico, no harían gamberradas de las que se tuviesen que arrepentir. Fui un joven prudente (acojonado) y los adultos confiaban en mi carácter serio y responsable para dormir tranquilos mientras el grupillo de mozuelos buscaba “novia” por los pueblos vecinos; hasta suponían que cuidaríamos de sus hijas de las acometidas deshonestas a que las someterían los ligones sinvergüenzas. Fui un alumno estudioso y nada follonero, a quien el resto del internado respetaba y quería porque estaba dispuesto a dejar mis deberes por hacer con tal de explicarle la solución matemática de un problema a cualquier compañero con dificultades. Y fui un empleado y jefe (cuando se terció) con autoridad moral sobre los compañeros, en base a que, donde no llegaban ellos, Quiosquero lo hacía posible sacrificando el sueño de una noche o el descanso de un fin de semana.
He subrayado autoridad moral porque ésa fue la única cualidad que pude exhibir para sustentar el liderazgo. Porque, cuando se escapaba una torta, era mi cara quien la recibía ya que, por aquellos entonces, el líder encabezaba siempre la manada. Por el contrario, si alguna vez había que repartir un caramelo, cada cual se llevaba su parte alícuota. Reconozco que, en alguna ocasión en que las cosas se pusieron serias, mis muchachos sacaron pecho y defendieron tanto mi honor como mi integridad. Sin embargo, al echar cuentas sobre los tiempos pasados, sólo puedo presumir de un par de docenas de amigos, de los que, por los menos, docena y media son amigos de la infancia y primera juventud: Juanico el de Lola, Paquito el de Amalia, Juanillo el de la Maritina, Paquito el Rosa, Refalillo, El Letri, Constantino, Elnán Cortés, los hermanos Justo, Garbancito… A algunos de ellos hace más de 30 años que no los he visto, pero es igual; sentiré una alegría inmensa cuando los encuentre.
Y no hay más. Ni compañeros de colegio, ni compañeros de universidad, ni compañeros de trabajo… Quedan recuerdos pero no hay personas que los fundamenten. En 55 años, dos docenas de amigos y la familia… Poco bagaje para tan largo recorrido.

Quiosquero y Enrique

Y, hete aquí, que paso 5 años, 59 meses para ser exacto, al frente de un quiosco y me llueve la gente que me aprecia y a quienes aprecio. Los clientes son el ejemplo más directo; casi me da corte pasar a saludar porque soporto bastante mal las muestras de afecto, sean falsas o sinceras, y acabo al borde de la emoción. Se podría decir que es natural, dado que son personas con las que he tratado cada día.
Lo realmente sorprende son los quiosqueros, personas a las que en su mayoría no he visto en mi vida y que sólo conozco por los comentarios que me han dejado en el blog. Ellos me conocen algo mejor porque me han leído en profundidad; igual que yo conozco a los que escriben en blog propio. Pero no deja de maravillarme que me presente en cualquier ciudad española, visite un quiosco y diga quién soy, para entablar una relación que, a cualquiera que nos observe, le parecerá que viene de bastante tiempo atrás. Y si tengo localizado al colega y aviso con un mínimo de tiempo, busca el hueco necesario y echamos un rato que en nada se diferencia con el que echaría con Juanico el de Lola o Juanillo el de la Maritina. Nos entendemos a la perfección porque nos aquejan problemas similares y, ya sea en Barcelona, Santander o La Coruña, quienes nos putean son los mismos aunque pudieran responder a distintas siglas (la mayoría de las veces, ni eso).
Es lo que he sacado de estos 5 años: amigos. Amigos por los que no me importa hacer 300 ó 400 km. para estar una o dos horas con ellos y vivir momentos dulces mientras comentamos circunstancias amargas. ¡El sacrificio ha valido la pena!

Marta


Miguel y Quiosquero


Miguel y Quiosquero


Quiosquera, Quiosquero y Lurdes


Quiosquera, Marta, Quiosquero y Lurdes


Marta, Miguel, Lurdes y Quiosquero


Marta, Miguel, Quiosquera, Quiosquero y Lurdes

8 Comments:

At 28/9/10 10:16, Blogger Juan Manuel said...

Me ha gustado mucho tu post, Quiosquero. Ese recuerdo de tus años "mozos", y esa fantástica relación con los que durante unos años han sido tus "colegas". Te felicito muy sinceramente, porque también yo comparto recuerdos y vivencias similares. Hace unos días me invitaron unos ex-compañeros de Viajes Iberia, -primera empresa en la que trabajé en Barcelona cuando llegué a estas tierras y en la que estuve algunos años (del 71 al 86)- a la despedida de una compañera que se jubilaba y fue muy emotivo el re-encuentro con tantas personas con las que había compartido momentos buenos, malos... y de los otros, claro. Y para colmo, le habían preparado un powerpoint con fotos y en unas cuantas aparecía yo, claro, incluyendo algunas de la "despedida" que me organizaron cuando me marché de allí. Naturalmente he pedido una copia, faltaría más. Bueno, pues eso, que "para variar" has vuelto a dar en el clavo, sí señor. Te felicito muy cordialmente.

 
At 28/9/10 14:26, Blogger BANDOLERA said...

¡Pero si era Lourdes!!!!!! Jajajajajaj!! qué bien!! Te leo luego, un beso.

 
At 28/9/10 15:07, Blogger LETRI said...

Quiosquero,no tengo palabras para definir este momento.Solo se me Ocurre una.Cada vez ERES MAS GRANDE en todo, tu corazón y sentimientos ,no tienen limite de comparación, no sigo porque la emoción me esta invadiendo y se me empañan las gafas..Un Abrazo del LETRI
(Ya sin alicates)

 
At 28/9/10 18:57, Blogger kioskero said...

No coment.
Gracias.

 
At 29/9/10 18:57, Blogger BANDOLERA said...

Quiosquero, preciosa entrada... Yo creo que sóis vosotros quienes generáis en buena medida esa confianza inicial y el placer de vuestra compañía y vuestra charla. Un abrazo, hasta ya mismo.

 
At 29/9/10 18:58, Blogger BANDOLERA said...

Se me olvidaba!!! Muy guap@s tod@s.

 
At 29/9/10 22:57, Blogger Colorines said...

Bonito, Antonio, muy bonito. Directo al corazón de nuestros sentimientos.
En la adversidad compartida se forjan buenas amistades (amistades virtuales, también)y es por ello que puedes presumir de viajar de un lado a otro sin que te falte un lugar donde recibir el saludo de gente que te aprecia. Te lo mereces.
Un saludio

 
At 4/10/10 12:05, Blogger Norma said...

Para sant Jordi del año que viene propongo un recopilatorio de viajes quiosqueriles bajo el nombre "Un quiosco en la mochila" ;)

 

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