miércoles, octubre 04, 2006

No quieres caldo...

...pues no compres Ser Padres.

Si hay una cosa que nos joroba más que los coleccionables en grandes cartones, son las revistas en grandes cartones. Normalmente una revista tiene un formato más o menos estandar, casi siempre el mismo. Lo cambian ocasionalmente para llamar la atención o cuando salen números especiales. En esos casos, la ubicación habitual no nos sirve. Así que la revista es inmediatamente castigada y escondida donde ni estorba ni se ve. El resultado final es una bajada considerable de las ventas de la citada revista.

Nosotros no somos especialistas en marketing, pero sabemos sumar (casi siempre).

· Revista formato habitual: traen 20 ejemplares, devolvemos 7. Total: 13 vendidas
· Revista formato ampliado: traen 40 ejemplares, devolvemos 20 nada más recibirla y 17 en distintas entregas hasta que traen las nuevas. Total: 3 vendidas

En un ejercicio terrible de imaginación he llegado a la conclusión que en estos casos venden más cara la publicidad y luego se autocompran media tirada para engañar a OJD, porque si no los números no me cuadran. El caso es que siguen haciéndolo.

Ok. Alguien me podría decir que con su revista hacen lo que quieren. El problema es que a nosotros nos toca trajinar todo ese sobrante o almacenarlo gratuitamente. Como digo siempre, si estos señores nos pagaran lo que traen a tanto el quilo de papel o a tanto el palmo cuadrado, estaríamos todos forrados independientemente de lo que vendiéramos.

Dicho esto vamos al lío. Lo de menos es que nos cambien el formato. Lo peor viene cuando además te traen la revista encartonada, cual colección de la cartoná, y encima con regalito. Algún día hablaremos de lo que toca las narices ver que te traen un bolso en distintos colores. Y te pasas el día enseñando modelos a jovencitas/os y no tan jovencitos/as que dudan entre el turquesa o el crema (¿qué mierda de colores son esos?). Hoy no toca. Tampoco hablaremos hoy de la birria de materiales con las que plastifican esos cartones de modo que a los cinco minutos el bolso o el bote de desodorante (que también hemos tenido) acaban rodando por el suelo (y pobre de ti que luego devuelvas la revista sin regalito...) No, no. No hablaremos de eso todavía. Hoy toca hablar de cuando te traen algo que se sale de lo normal.

Hace unos meses nos encontramos con que Cosas de casa nos regalaba un bote de suavizante. El problema fue nuestro el día que uno se rompió y nos dejó todas las revistas con un maravilloso olor floral y un tacto suavecito, suavecito cual culo de niño chico. Pero lo de este mes con Ser Padres es la leche. Bueno. La leche, no. Pero casi.

Con el número de este mes de Ser Padres, perfectamente encartonados, te regalan un número de El bebé, que digo yo que tiene su lógica. Como no les parece suficiente, añaden un bonito libro de Miffi, en el que este fantástico animalito nos enseña a contar del uno al 10. Otra genial idea pese a que el cuentecito de marras es de esos de cartón gordo de los que pesan un quintal. Si en vez de ser hasta diez contaran hasta 25 necesitaríamos una grúa para moverlo.

Pero claro. Nuestros amigos no se podían quedar ahí. Nooooooo. No se les ocurre otra cosa que añadir un pequeño tetrabrick con CALDO de POLLO casero. Vamos a ver. ¿Se puede saber quién es el lumbreras que ha tenido la genial idea de regalar caldo de pollo con una revista? Alguno me dirá que es publicidad de los del caldo. Pues los del caldo son también unos cretinos, porque no creo que beneficie mucho a su imagen ver sus tetrabriks aplastados contra el celofán que envuelve un cartón chorreando un líquido amarillento. Además, esos cartones, en el caso de que optemos por no castigarlos a la primera, se pasan el día al sol. Supongo que los editores de Ser Padres no han hecho el módulo de manipulación de alimentos (¿será legal por tanto que regalen caldo casero?), pero no hace falta ser un lince saber que un producto que se pasa un mes al sol, por muy tetrabrik que lleve, corre el riesgo de resultar indegesto. Quiera Dios que no tengamos en estos momentos toda una generación de padres acojonados porque sus bebés se van por las patas abajo mientras aprenden a contar con Miffi.

9 Comments:

At 4/10/06 19:26, Anonymous Jules Uijttewaal said...

¿Qué me dices del cruasán que llegó a regalar La Razón con el diario?. No he visto cosa igual.

Saludos

 
At 4/10/06 23:06, Blogger alvarhillo said...

Joder, aún me estoy partiendo el pecho con lo del caldo. Como diría manolito el de mafalda "pero que bruutoss", a esta gente es que se les va la pinza.
Te cuento una anecdota para que veas hasta donde llega la estulticie de la peña, en la diputación provincial donde trabajo habían hecho unos mapas de la provincia que iban en un estuche de plastico junto con un libro de datos sobre la provincia(población, industrias,etc...) que venían con un saluda y foto del presidente de la misma. Como al tiempo cambió el presidente, no se podían dar de forma oficial así que como les quedaban aproximadamente unos 50.000 en el almacen(pagados por el contribuyente)se los dieron al periodico local que los regaló con el ejemplar del domingo. ahí es ná.
Un saludo.

 
At 5/10/06 00:08, Blogger Matías Bruñulf said...

Gracias a vosotros.

Por cierto, ya veo que el amigo Jules también se prodiga por estos pagos.

Abrazos,

Matías Bruñulf

 
At 5/10/06 09:59, Blogger quiosquera said...

Dalr: Muy bueno, sí señor!!!

Alvarillo: ¿Tú también eres de los tropecientos mil funcionarios de la Admón. Autonómica? Pues, me alegra saberlo, compañero. Por lo que veo, en todas partes se cuecen habas...
Un saludo

 
At 5/10/06 11:14, Blogger dalr said...

Jules, lo del cruasán lo encontré genial. A mi es que lo de los "packs" me encanta y no hay mejor combinación que periódico, café y cruasán (les faltó el termo de cafetito con leche en la edición dominical). Claro está que puedo tomármelo a risa porque aquí no hicieron esa promoción. Si el repartidor me llega a dejar la caja de pastas me lo cargo. (Otro día contaré una anécdota con una caja de donuts).

alvarhillo, lo que cuentas demuestra que los periódicos son capaces de cualquier cosa con tal de "dar algo". El resultado es que los quioscos se colapsan, las papeleres de los alrededores están a reventar y las personas tienen que salirse de sus pisos de 30 metros porque no les cabe tanto número uno de colección/promoción inútil.

MB, veo que tienes más mundo corrido que el quiosquero. Ya nos contarás qué tal los quioscos por aquellas tierras.

 
At 5/10/06 14:53, Blogger alvarhillo said...

Quiosquera, me alegra saber que somos colegas. Pues sí, soy oficial carpintero en la exma. dipu. Un saludo compañera, para ti y los tuyos.

 
At 5/10/06 18:12, Blogger quiosquera said...

Hola de nuevo, Alvarhillo.
Aunque de "ramos" diferentes (tú de la madera y yo del libro), veo que navegamos en el mismo barco.
Mi vida laboral transcurre entre paquetes de libros y revistas, cartas, llamadas telefónicas y programas informáticos que no acaban nunca de dar problemas. Mis compañeros más cercanos son: mi PC, la impresora, mis 3 armarios (casi siempre repletos de libros) y mis carpetas de archivo y pendientes. Entre ésas y más cosas, se resumen las 7,30 horas diarias, amén de las tardes de los martes, que paso en el "penque".
Por cierto, no me has dicho a qué Excma. Diputación te refieres (es decir: que no sé de qué C.A. eres).
Un saludo.

 
At 5/10/06 19:57, Blogger alvarhillo said...

Quiosquera, soy de la C.A.donde estaba de presidente un individuo bronceado que ahora se pasa el día en el congreso diciendo "alomojó" y de la capital de provincia más al sur de ella.
Un gran saludo.

 
At 6/10/06 08:57, Blogger quiosquera said...

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