miércoles, septiembre 16, 2009

Cocó

Empiezo a creer que hay crisis económica de verdad. Estaba seguro que mis problemas de cuenta de resultados eran coyunturales, promovidos, tal vez, por la incapacidad de mis ejecutivos. Ayer mismo pude comprobar que la crisis se ha generalizado. A dalr se le ocurrió hacerme una visita y salí zumbando a Superwaiter a tomarme un café TGV (o sea, cagando leches). El bar estaba a tope: Amedo, el Catedrático, Ramón Macià… Hasta el Súper estaba sentado entre sus parroquianos. Delante de cada uno se extendía el vacío; casi me dio vergüenza pedir un café.
El Súper se levantó arrastrando los pies, como si le diese igual todo. Al pasar junto a mí susurró:
- No lo digas a nadie pero es el peor día que recuerdo. Hoy no saco ni para pagar la luz.

El resto de la gente siguió con su conversación. De política, por supuesto. En medio del corrillo estaba la única mujer de la tertulia. Cocó es una francesita que, de un tiempo a esta parte, frecuenta Superwaiter e intenta entrar en las tertulias locas del centro. Solitaria y taciturna, recuerda al retrato del existencialista que nos pintaban los estudiantes cultos de los años sesenta y tantos.
- A mí me gusta más Beglusconi que Sapatego; es más simpático.
- Son todos unos chorizos –es Amedo-. Se ponen a parir unos a otros y luego sólo falta que se besen.
- Aquí haguía falta Sagcosí.
- Eso –interviene el Súper desde detrás la barra-. Por lo menos presumiríamos de tener una “presidenta” de postín.
- A ver, Súper, piensa –me gusta pasar desapercibido pero soy incapaz de desperdiciar la oportunidad de alcanzar algo de notoriedad-. A ti y a mí ¿qué nos calienta que esté cañón? Nosotros necesitamos un modelo robusto del que sea imposible enamorarse.
- ¿Te refieres a…?
- Exacto. Fraulein Merquel.
- ¿Cómo te llamas tú? –pregunta Cocó-.
- Antuán.
- ¿Toni?
- Antuán, coño, Antuán. Me llamo Antuán aquí y en la Xina.
- ¿Y te gusta Angela Megquel?
- No me gusta Angela Merquel. Me gusta el material alemán: duro y resistente. ¿Te acuerdas, Súper, de aquel tío que se tiró media vida de Ministro de Asuntos Exteriores de Alemania? ¿Gensher o algo así? El tío tenía cuatro diputados del Partido Liberal y, una vez apoyando a los socialdemócratas y otra vez apoyando a los democratacristianos, siempre salía de ministro.
- En Alemania sólo hay dos partidos que cuenten –el Catedrático-.
- Sí, pero eso desde que el Partido Liberal se cambió de chaqueta en una moción de censura que puso a Helmut Schmidt (esto lo he copiado) en la calle y a Helmut Kohl en el poder.
- Pero Genscher siguió siendo ministro.
- Por los favores prestados a ambos partidos; en las siguientes elecciones, sin embargo, la hostia del Partido Liberal fue morrocotuda y acabó por desaparecer.
- No me gustan los alemanes; son demasiado gueguegos.
- Pero hacen las cosas bien –el Súper-. El producto alemán dura más que ninguno.
- No es que dure más que ninguno, es que dura para siempre. Que se lo pregunten a los judíos que pasaron por el crematorio: que yo sepa no ha resucitado ninguno.

Se me había acabado el tiempo del café y salí de estampida. Detrás de mí, los parlamentarios gritaban a coro. No sé si pedían la oreja del toro o la del torero.

1 Comments:

At 17/9/09 19:43, Blogger dalr said...

Se agradece la incorporación de Cocó al elenco de parroquianos del Super y la clase de historia, pero la parida final sobraba.

 

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