viernes, octubre 13, 2006

Día de la raza

Ayer, 12 de octubre, celebramos la Gran Fiesta Patria.
Bien, no exactamente. En este quiosco trabajamos la Gran Fiesta Patria. Salva y yo nos turnamos las fiestas. Es un decir, porque casi siempre abre él. Ayer estaba pactado que era su día pero, a eso de las 9, vine a dar una vueltecilla: echar un vistazo, ver si habían traído todos los diarios, que el chico echara una meada a gusto… Y de paso hacer unos cuantos paquetes para devolución. Total que, entre un poco de aquí, un poco de allá, salimos a las 14,30. Pero dejamos el quiosco como un quiosco: ya nos podemos mover un poco en el interior.

La cartoná está aflojando y empaquetamos los cartones de números atrasados que estorban más que una mota en un ojo. Como la mayoría de vecinos andaba de puente, no sacamos para pipas pero el día fue productivo en cuanto a limpieza. Y, hasta un poco, en cultura.

A eso de las 11,30, Salva fue a echar su correspondiente meadita. Los festivos por aquí cierran hasta los bares. Sólo abre uno. Justo el que menos frecuentamos. Salva es educado y, antes de visitar a Wenceslao C., pide su correspondiente café o cortado. Vino ligeramente cabreado.
- Todos los días me cobran 1,25 y hoy me cobraron 0,95.
- Como es fiesta te habrán hecho una rebaja.
- ¡Y una mieeerda! Hoy había otro tío. Le he dicho: “Parece que me devuelve de más”. Y me dice: “No, está bien. Son 0,95”. “Pues todos los días me cobran 1,25”. “Será porque viene usted después de las 12. Hasta las 12 vale más barato”.

A las 12,30 fui yo. Cortado y meada: 0,95.
Se lo comenté a Salva.
- ¡Hijoputa!
- Debe ser que te ven morenito y te cobran la tasa de color.
- Claro. Y encima el otro tío… Llego apurado, pido un café y sigo hasta el lavabo. Y lo oigo que dice: “Estos sólo vienen al bar a mear”. Y yo ya le había pedido el café.

Hablamos un poco de racismo y del trato que reciben los emigrantes. Le pregunté:
- ¿Allá se celebra también esta fiesta?
- Claro.
- ¿Y cómo la llamáis?
- El Día de la Raza.

Lógico. Colón llevó blancos a América, buscaba indios y chinos, encontró amerindios, abrió el camino a los esclavos negros y, desde allí, otros exploradores tropezaron con los malayos. De un solo viaje juntó las cinco razas.

Recordé que, siendo yo pequeño, aquí también celebrábamos el Día de la Raza antes de que se denominase Día de la Hispanidad. Como no me fío demasiado de mis recuerdos, por la tarde recurrí al amigo Google y me enteré de un montón de cosas que no sabía. Resumo.

Parece ser que, durante el siglo XIX y principios del XX, el 12 de octubre era conocido como Fiesta de la Hispanidad aunque iba cayendo en desuso. Fue en 1913 cuando el ex alcalde de Madrid, Faustino Rodríguez San Pedro, propuso celebrar la Fiesta de la Raza partiendo de una idea que José María González “Columbia” había publicado unos meses antes. Pero no fue hasta el 12 de octubre de 1915 cuando se celebró por primera vez. Incluso en Argentina se institucionalizó como fiesta nacional.

En 1931, Ramiro de Maeztu , recogiendo la idea del sacerdote español Zacarías de Vizcarra, propuso que se cambiase la denominación “Raza” por “Hispanidad”. No fue, sin embargo, hasta 1958 que la nueva denominación de “Fiesta de la Hispanidad” se considerase oficia según decreto de Presidencia del Gobierno de 9 de enero.
Por último, en 1987 se establece el 12 de octubre como “Día de la Fiesta Nacional de España”.

En América sigue siendo el “Día de la Raza” por más que uno de mis amigos peruanos asegurara que, soto voce, los hispanoamericanos la definan como “El día de la visita de los españoles” ya que América la descubrieron antes los americanos.

Por cierto, esta mañana he oído que Doña Leonor ya sabe decir “agua”.

2 Comments:

At 13/10/06 18:15, Blogger dalr said...

Estos borbones... Lo primero que enseñan a la niña es a jugar a los barquitos!

Es curioso cómo han evolucionado las connotaciones del término "raza". La verdad es que hemos llegado a un punto en que, en según qué bocas, la palabreja da algo de grima. Y de hecho está desapareciendo de los vocabularios de los políticamente correctos, pese a que de ella le venga al galgo. ¿Qué le vendrá?

Con tanta leche se me ha olvidado decir que los amiguetes del bar de marras me caen como una patada en el culo desde que llegaron. Denigran el buen nombre de la tapa poniéndole precios escandalosos a lo que en esencia debería ser gratis. Ponen a la quiosquera en situaciones desagradables intentando acaparar cromos y, para colmo de males, le dificultan a Salva su legítimo derecho a una meada digna. ¡Cabrones!

 
At 13/10/06 19:52, Blogger alvarhillo said...

La verdad es que para mi solo hay una raza, es decir la de estos monos grandes con capacidad de complicarse la existencia que somos los humanos.
Tienes razón dalr, hay dueños o camatas de bar que les pides un café para ir al aseo y parece que te esten perdonando la vida. Yo los llamo camatas yuyu.

 

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