viernes, octubre 14, 2022

Bienestar animal

 

Estábamos en el aeropuerto de La Habana esperando el vuelo que nos debía llevar a España. Durante nuestra estancia en Cuba habíamos coincidido unas cuantas veces con un matrimonio alicantino (empresarios) y congeniamos con ellos más o menos. Intentábamos matar el tiempo charlando, como siempre (nunca entendí por qué) las mujeres por un lado y los hombres por otro. A nosotros nos tocó hablar de la situación económica y de, si para salir de la crisis, era mejor apoyarse en la empresa pública o en la privada. Fue entonces cuando mi interlocutor soltó la filosofada del día:
- Mira, Quiosquero, el mundo lo mueven dos verbos: comer y follar y cada uno de nosotros quiere comer mejor que nadie y follar más que los demás. Eso sólo se consigue con la iniciativa privada.
La verdad es que a mí no se me hubiera ocurrido nunca semejante sentencia, pero pensándolo bien, mi amigo no iba desencaminado. Hasta la Biblia lo dice.
Andaban Adán y Eva dando tumbos por el paraíso, aburridos porque no tenían nada que hacer: ahora me como un melocotoncito, ahora bebo agua cristalina de un manantial, ahora le pongo nombre a un nuevo bichejo que he visto, ahora me como una manzanita… Y la liaron. Dios se enfadó un montón (por lo de la manzanita) y les mandó a un ángel con espada de fuego que los echó del paraíso. Y sentenció: “creced (comed) y multiplicaos (follad)”. Y ahí empezó la evolución del mundo.
(Transcripción libre del Génesis)

Uno de los primeros signos de progreso fue la invención del pastoreo (Abel creo que se llamaba el inventor), y como había poca gente (todavía) para cuidar el ganado, los lobos y otros animales carniceros diezmaban su rebaño. Así que echó perro. Con esto quedaron los animales adscritos al trabajo… hasta ahora.

Los políticos actuales (ni los de antes) no tienen puñetera idea de cómo resolver problemas cruciales que tenemos los humanos y se ponen a legislar para los animales; a veces con buen tino. Pero quieren rizar tanto el rizo que se les va la pinza. No se conforman con proclamar (por ley) que el gatito o el perrito forman parte de la familia, sino que ordenan bajo pena de multa la vida sexual de nuestras mascotas.
Empezaron las chicas de Almas veganas liquidando los gallos del corral acusados del delito de violación a las pollitas, y sigue el gobierno multando, dicen, con hasta 50.000€ (si son reincidentes) a los propietarios de una perrita o gatita que en sus correrías haya quedado preñada. Es, algo así, como si al papá de una chica que llega a casa embarazada lo metieran en la cárcel, un suponer.

Cuando Dios dijo lo de creced y multiplicaos, dotó a los animales, incluido el hombre, del instinto del hambre y la procreación, y añadió al acto una gran dosis de placer por si les fallaba el instinto.
La ley de Bienestar animal condena a sus protegidos (los animales) a renunciar a su vida sexual o, si son difíciles de controlar, a pasar por el sexador.
No sé si los ministros o ministras del ramo o de la rama han visto alguna vez a una gata en celo. En muchos animales la hembra es sexualmente pasiva y es el macho el que tiene que hacer estupideces para que la hembra le dé el visto bueno, pero en algunos felinos es la hembra la que ACOSA al macho que, dicho sea de paso, tampoco es que necesite demasiada parafernalia para cumplir con el mandato de Dios. La gata empieza arrastrando la panza por el suelo, restregando el chisme por la pared, sigue haciendo cabriolas en el aire y da unos maullidos como si la estuvieran matando (mi amigo José el de Justo decía que maullaban como si le estuvieran metiendo una raspa de pescado). Adela, la mujer de Juanico el de Jacoba, se llevaba unas cuantas piedras a la habitación y, cuando los gatos empezaban la jarana, salía al balcón y los apedreaba:
- Degraciaò, izù a foyâ a otro zitio.
Y se iban, pero al rato volvían.

¿Cree alguien, ministros aparte, que impedir que un gato eche un kiki es bienestar animal? Y si los capamos, ¿no es eso eugenesia, que ya fue aplicada en USA con los discapacitados físicos y psíquicos, y con los bandoleros?
Me lo expliquen.


jueves, septiembre 01, 2022

ENDOLLA

Cuando el diablo se aburre, con el rabo mata moscas.
D. Antonio Rico, mi profesor de Matemáticas de 5º, combatía el aburrimiento de otra manera. Contaba que un amigo suyo le había regalado un bolígrafo con una linternilla incorporada:
- Yo voy al cine todos los sábados -decía-. Si me gusta la película, la veo; si no, saco mi bolígrafo y me pongo a resolver problemas.
Servidor va más por esa vertiente. Como no tengo bolígrafo con linternilla, enciendo el portátil (en mi casa, se supone) y me pongo a repasar las cuentas. Así es como los nervios se me ponen de punta cuando veo que ENDESA me cobra 34€ por gastar 0 (cero) kWh, Aguas de Barcelona me cobra otro tanto por no abrir el grifo de la ducha, o el banco de turno me carga 6€ (es el mínimo) por hacer una transferencia desde mi casa, con mi ordenador, con mis dedos y con mi tiempo.
Averiguo también que mis dotes matemáticas (aritméticas) flaquean y cuando me pongo a operar con números, acabo haciéndome con la lía un picho. Cosas de mi amigo el alemán, creo.
Me explico:
 
Antecedentes de hecho:
1.- Entre los recibos que aparecen en mi extracto de cuentas, observo que hay dos de una tal ENDOLLA BARCELONA. A saber: uno del 25-01-2022 por un importe de 1,50€, y otro del 20-02-2022 por un importe de 3€. Junto al apunte del día 25-01, hay otro cargo de 9,40€ de aparcamiento.
2.- En las grandes ciudades se ha establecido la ZBE (Zona de Bajas Emisiones), que impide que determinados vehículos circulen libremente por la ciudad y que, a medida que pase el tiempo, se irá extendiendo a otros vehículos según su distintivo medioambiental o su año de matriculación.
3.- Los gobiernos nos están “obligando” a comprar coches eléctricos o híbridos enchufables, a los que corresponde la etiqueta 0, esto es, que “NO” contaminan, amén del pastorro (dicen) que nos vamos a ahorrar en combustible ya que “gastan menos que un mechero”. Necesitamos, por tanto, enchufar nuestros coches para cargar la batería.
 4.- Hay dos modos de carga: carga lenta o doméstica y carga rápida, cada una de ellas utiliza un cable especial y distinto. Si tenemos garaje propio, podemos instalar nuestro centro de carga. Sin embargo, en algún momento necesitaremos cargar nuestro coche lejos de casa.
 
Ahí es donde voy.
 
Datos no controvertidos:
Dado que en ruta existen pocas electrolineras (propongo que le den el Premio Cervantes al que inventó el palabro), el Ayuntamiento de Barcelona ha ideado el plan SMOU, el cual incluye la función ENDOLLA, que traducido sería algo así como ENCHUFA, ENCHÚFALO o ENCHÚFATE (a mí me gusta llamarla “Chúpale que va encendío”, pero eso es una traducción muy libre). Con ENDOLLA se puede cargar la batería utilizando en cable doméstico o el cable de carga rápida; sólo que los postes de carga rápida están en la calle y los enchufes domésticos en aparcamientos cerrados.
Para acceder a este servicio hay que instalar en el móvil la aplicación SMOU y dar desde ahí las instrucciones pertinentes. ENDOLLA tiene las siguientes tarifas:

Estas tarifas se aplican a las cargas esporádicas, es decir, cuando el propietario no tiene enchufe propio o, teniéndolo, se le agota la batería lejos de casa. Hay otras tarifas que constan de un fijo y un tanto por kWh, que salen algo más baratas (no es el caso que estudiamos).
 
Datos no controvertidos:
Aquí viene lo que yo no entiendo o no quiero entender. Analicemos dos recargas diferentes (aviso que los cálculos están realizados en base a una carga esporádica y que utilizo las constantes que aparecen en la ficha técnica de “mi” vehículo).
 
1.- Carga doméstica: usando el cable de carga lenta.
Aparcamos el coche en el garaje de la Estación del Norte, lo enchufamos al poste con el cable de carga doméstica (que es el que proporciona el vendedor) y nos vamos a dar una vuelta. Cuando recogemos el coche me encuentro con el siguiente tique:

Calculamos:
Precio del kWh = 1,50 / 3,01 = 0,50€ > 0,35 que es lo que dice la tarifa; el importe del recibo hubiera sido 1,05€, pero aplican el mínimo de 1,50€.
Pero…
La estancia en el parquin me ha costado 9,40€, luego
Precio del kWh = (1,50 + 9,40) / 3,01 = 10,9 / 3,01 = 3,62(manda güevos)
 
2.- Carga rápida: para acceder a los postes de carga hay que comprar un cable tipo 2 (370€) ya que un coche con un precio de salida (sin descuentos) de 52.000€, no lo incorpora de serie (manda güevos).
Para las cargas esporádicas, la normativa ENDOLLA establece un tiempo máximo de 30 minutos de carga, con un importe mínimo de 3€.
Mi tique de carga después de estar 30 minutos “endollado”:

Calculamos:
Precio del kWh = 3,00 / 3,679 = 0,82€ > 0,49 que es lo que dice la tarifa; el importe del recibo hubiera sido 1,80€, pero aplican el mínimo de 3,00€, mínimo al que la máquina no me permite llegar en el máximo de tiempo (manda güevos).
 
Conclusiones
1.- Carga doméstica:
Energía: cargar 3,01 kWh ha costado 1,50€ en vez de 1,05€ según tarifa. El ayuntamiento, ENDOLLA o quien sea se ha embolsado 0,45€, es decir, el 30% del importe abonado.
Mi coste: según el manual, la batería de mi coche admite una carga de 13,8 kWh, lo que le permite recorrer entre 42 y 60 km. Pongamos 50. La energía consumida será de 275 Wh por kilómetro y, en consecuencia, con la carga de 3.01 kWh podría recorrer:
 3,01 / 0,275 = 10,95 km
Para recorrer 100 km necesitaríamos 27,50 kWh, que a 3,62€ el kWh, arrojaría un coste de 99,55€ (manda güevos).
 
2.- Carga rápida:
Energía: cargar 3,679 kWh ha costado 3.00€ en vez de 1,80€ que costaría según tarifa. El ayuntamiento, ENDOLLA o quien sea se ha embolsado 1,20€, es decir, el 40% del importe total (manda güevos).
Mi coste: con un consumo de 275 Wh por kilómetro y una carga de 3,679 kWh, podría recorrer:
 3,679 / 0,275 = 13,38 km
Para recorrer 100 km necesitaríamos 27,50 kWh, que a 0,82€ el kWh, arrojaría un coste de 22.55€.
Según la experiencia, mi coche gasta 7 litros en 100 km, lo que al precio de 1,839€ que hoy marca la gasolina 95 en la estación de servicio más cercana (sin restarle los 20 cm), arrojaría un importe de 12,87€.
Ahorro del coche eléctrico en 100km: 12,87 – 22,55 = -9,68€, es decir, conducir 100 km con el motor eléctrico me sale 1.500 pts más caro que hacerlo con el motor de gasolina (manda güevos).
 
Reflexión
No me cabe en la cabeza que nuestros mandatarios me puedan estar engañando en los costes de combustible y, mucho menos, que me aumenten estos costes para, a base de subterfugios, quedarse con una parte. Es por esto por lo que estoy seguro de haberme equivocado en mis cálculos. Por favor, ¿alguien puede echarme un cable?
Bueno, tal como están las cosas, mejor una mano que un cable.

domingo, noviembre 07, 2021

¿Cómo se le dice a un niño que su dolencia es para siempre?


El 7 de octubre, Pequeño Saltamontes cumplió 25 meses y 2 días; esa era exactamente la edad que yo tenía el 11 de mayo de 1952, la mañana que mi madre me fue a despertar y se dio cuenta de que tenía una fiebre alta y no me sostenía en pie.

Ángel Alejandro empezó a padecer antes de esa edad: cuando cumplió 3 meses ya había pasado por dos operaciones serias. En la primera, le abrieron la barriga, le cortaron 22 cm de íleon y le insertaron una bolsa; en la segunda, le abrieron la barriga, le quitaron la bolsa, le empalmaron la tripa y, ya puestos, le extirparon el apéndice.
Tuvo suerte.
Mamá dio señales de parto prematuro tres meses antes de cumplirse los días, pero dos semanas antes de dar a luz; semanas que los médicos aprovecharon para acelerar la formación de los pulmones y el cerebro del bebé. En San Juan de Dios nunca nos dijeron que la vida del niño corriese peligro, pero cada vez que hablaban de alguna complicación que se pudiera producir, la posibilidad se hacía real. Entonces no nos preocupaban las secuelas que le pudieran quedar: ni los brazos desproporcionados tipo orangután, ni la cabeza rapada y deforme que recordaba al hijo del faraón de los Diez Mandamientos, ni las piernas llenas de pellejo, sin carne. Nos preocupaba que el niño saliera adelante.

Y salió. Empezamos a verlo claro cuando le dieron un permiso de “fin de semana” durante los días de Navidad: en pocas fechas cambió la cara de padecimiento por una luminosa sonrisa que le iba de oreja a oreja, escupió la sonda gástrica y se agarró a la teta de la vida. Sólo entonces, cuando vimos alejarse el peligro de un desenlace fatal, se me ocurrió pensar que su desarrollo podría no ser normal del todo y le quedasen secuelas permanentes; pronto perdimos el miedo: todos los análisis indicaban que sería un niño sano, que debería, quizás, vigilar su alimentación y ya está; en poco más de tres meses en que los únicos contactos que tuvo con la familia eran los estrictamente necesarios para su alimentación e higiene, y los CANGUROS que en turnos le íbamos haciendo los más allegados, Ángel se agarró a la vida como un náufrago a un madero y cultivó una enorme fortaleza, física y moral, ante la adversidad.

Aun así, no pude evitar seguir pensando en secuelas graves, que, hasta donde sabíamos, no le impedirían desarrollar una vida aceptable, pero inexplicable para un crío de pocos años. Me surgió la pregunta del millón: ¿Cómo se le explica a un niño de dos años que la dificultad que lo hace diferente a los demás y que le impide hacer lo que hacen los otros, no tiene cura y es para siempre? Traté de recordar mi propia experiencia.

Los meses que siguieron a mi enfermedad los pasé en una manta en el suelo, gateando con las manos y arrastrando las piernas; a pesar de eso mi pregunta no era sobre cuándo volvería a andar, sino "cuando podré correr”. Y la respuesta de mis padres era siempre la misma:
- Pronto
Fue ahí cuando empecé a pensar que las personas, al hacerse mayores, perdían la facultad de correr y que ésa era una cualidad que sólo teníamos los chiquillos, porque "si podían correr ¿por qué iban siempre andando a todos lados?"
Tardé tiempo en enterarme que estaba equivocado.
Con el tiempo mis preguntas se fueron ampliando y la contestación de mis padres pasó de “Pronto” a “Cuando estés bien" y de “Cuando estés bien” a “Cuando estés mejor”.
Soy incapaz de determinar cuándo tuve conciencia real de que aquello era para siempre y si lo asumí al momento o me costó tiempo aceptarlo. Quizá empecé a asumirlo cuando dejé de pedir por mí y pedí a Dios por otros que estaban peor que yo. Sé que hubo épocas muy duras y que salvé, en parte por lo menos, gracias a mis amigos, que siempre contaron conmigo como uno más.

En varias ocasiones a lo largo de mi vida, alguien me ha hecho un comentario del estilo: “bueno, pero tú ya estás acostumbrado, ¿no?”. No nos equivoquemos, a esto no se acostumbra uno nunca; aprende a vivir con ello, asume que las cosas son como son y no como nos gustarían que fueran, que ante la adversidad vale más apretar los dientes que lamerse las heridas... pero de acostumbrarse, nanai. Han pasado casi 70 años y todavía sueño que ando; lo de correr hace tiempo que no me lo planteo ni soñando. En el verano, uno de los ejercicios que hago para intentar mantener un cierto tono muscular, es andar en la parte menos honda de la piscina. Apenas me cuesta trabajo levantar la pierna que llamamos “mala”; se pone un poco más complicado echarla hacia adelante y volver a apoyarla. Al dar el paso apoyado sobre la pierna izquierda, Arquímedes me echa una mano y consigo avanzar. Entonces me recorre la corva una rara sensación, como un calambrillo entre desagradable y placentero. Y cuando sueño que ando, noto esa la misma sensación.

Me he desviado. Lo que quería transmitir es que se me removerían los higadillos y se me haría un nudo en las tripas si me viera en el trance de tener que decirle a un niño que lo suyo es para siempre.

domingo, octubre 18, 2020

12 de octubre

Con el mes de octubre vuelve la polémica de Colón, la Hispanidad y la opresión de los amerindios. En diversas ocasiones he expresado mi humilde opinión; digo humilde porque no sé la suficiente historia como para ponerme a discutir un tema en el que ni los expertos se ponen de acuerdo. Sí puedo, sin embargo, contrastar las diversas opiniones que he leído y formular mi propio parecer. Ya lo hice en alguna ocasión en Pies para quiosquero (Día de la raza) y Decúbito Supino (¡Viva Zapata!), donde cuento alguna anécdota al respecto.

Hoy voy con Colón, don Cristóbal. Mucho se ha discutido sobre si el Almirante fue o no fue el primero en llegar a las Indias Occidentales. Unos afirman que primero llegaron los vikingos, concretamente Erik el Rojo y/o su hijo Leif Eriksson, a través de Islandia y Groenlandia; incluso parece que establecieron colonias en la costa este de Canadá. Los chinos afirman haber llegado a América en 1421 (algún autor dice que llegaron unos 1300 a.C., concretamente a Albuquerque, Nuevo Méjico), y los turcos andan diciendo que se adelantaron a Colón en 300 años. En estos días he leído que los auténticos descubridores fueron unas tribus nómadas de Siberia, que cruzaron el estrecho de Bering y se establecieron en Alaska. Mi amigo Ricardo Mansilla, peruano, al 12 de octubre lo llama el Día de la visita de los españoles, porque descubrir, lo que es descubrir, ya lo habían descubierto ellos. Mi amigo Ricardo es mestizo.

Me adelanto en el tiempo. Si como los científicos afirman, Adán y Eva habían aparecido en África Oriental, lo más probable es que sus descendientes hubiesen cruzado los desiertos de Arabia y Mongolia y los hielos de Siberia, entrando en América por Alaska; aunque también podría ser que, dado que otra teoría dice que América del Sur encajaba en África Occidental, los primeros hombres no tendrían que haber cruzado ningún estrecho, sino que habrían pasado a pie al “nuevo” continente. Da lo mismo que vikingos, chinos o turcos llegaran en distintas oleadas. Lo que sí se sabe es que en 1492 ni Europa ni Asia ni África tenían puñetera idea de que los indios hubieran descubierto las Indias. Y si alguno había llegado ya, se había callado cual puta. Así lo atestigua el mapa de Toscanelli.

(Reconstrucción hipotética del mapa de Toscanelli 1898)

DESCUBRIR:
del lat. tardío discooperire.
Part. irreg. descubierto.
1. tr. Manifestar, hacer patente.
2. tr. Destapar lo que está tapado o cubierto.
3. tr. Hallar lo que estaba ignorado o escondido, principalmente tierras o mares desconocidos.

Si nos atenemos al significado de la palabra descubrir, América estaba ignorada y escondida para todo el mundo menos para los americanos, que, además, ignoraban que vivían en América. Colón la descubrió y Américo Vespucio la manifestó a los europeos... o no. El documento donde aparece el nombre de América por primera vez es un mapa creado por el alemán Martin Waldseemüller, y data de 1507; eligió el nombre de América, porque creía que Colón no llegó a pisar el continente. En 1516, cuando ya era público que Colón sí desembarcó en la América continental,m publicó otro mapa donde desaparece la palabra América y llama Terra ignota al nuevo continente y Terra de Cuba a lo que hoy es Estados Unidos, pero...     el nombre de América ya se había extendido por Europa. Ambos mapas se conservan en la Biblioteca del Congreso de los Estados Unidos.

(Mapa de Martin Waldseemüller, 1507)

(Mapa de Martin Waldseemüller, 1516)

Nada que celebrar
Expresión actual de moda. Entendemos que los indígenas puros se lo crean; es posible que su vida actual fuese mejor si los europeos no hubiesen llegado a América en los siglos XV y XVI, pero los mestizos sencillamente no serían. Tampoco los criollos.

Lo que entendemos poco es que los europeos, en especial los españoles, se apliquen el cuento. De no haber llegado Colón (o cualquier navegante posterior) a América…
  · ¿Qué se cultivaría en los invernaderos de El Ejido y Roquetas?
  · ¿Qué envasarían los murcianos en lugar de pimiento morrón?
  · ¿A qué se hubiera destinado el Plan Badajoz?
  · ¿De qué estaría hecho el pisto madrileño?
  · ¿Existiría el pa amb tomàquet catalán?
  · Y, sobre todo, ¿qué haría yo sin chocolate?

Incluyo la lista de países que no tienen nada que celebrar el 12 de octubre y cómo denominan ellos esta efeméride (Wikipedia)

Argentina: Día de la Raza (1916). Día del Respeto a la Diversidad Cultural (2010).
Bahamas: Festivo. Discovery Day.
Belice: Festivo. Pan-American Day.
BoliviaDía de la Descolonización, después de haberse llamado Día de la Liberación, de la Identidad y de la Interculturalidad.
Chile: Festivo. Aniversario del Descubrimiento de América o Día de la Raza (1992). Día del Encuentro de Dos Mundos (2010).
Colombia: Festivo. Día de la Raza y la Hispanidad.
Costa Rica: No festivo. Día del Descubrimiento y la Raza (1968). Día de Encuentro de las Culturas (2010).
Cuba: No se celebra.
República Dominicana: Día de la Identidad y Diversidad Cultural. También Día del Encuentro entre dos Culturas .
Ecuador: Día de la Interculturalidad y la Plurinacionalidad (2011).
España: Festivo. Día de la Raza (1918-1935), Día de la Hispanidad (1935-1940), Día de la Raza (1940-1958), Fiesta de la Hispanidad (1958-1987), Fiesta Nacional de España (1987).
Estados Unidos de América: Columbus Day o Día de la Raza según el estado. Se está cambiando por el Día de los Pueblos Indígenas.
Guatemala: Día de la Hispanidad.
Honduras: Festivo. Día de la Raza.
México: Día de la Raza Iberoamericana (1928).
Nicaragua: Sucesivamente: Día de la Raza, Día de la Hispanidad y Día de la Resistencia Indígena, Negra y Popular.
Panamá: No festivo. Día de la Hispanidad, Día de la Raza o Día del Descubrimiento de América.
Paraguay: No es festivo. Día de la Raza. En trámite el cambio a Día de la diversidad cultural americana.
Perú: No festivo. Día de los Pueblos Originarios y del Diálogo Intercultural (2009).
Puerto Rico: Festivo. Día de la Raza.
El Salvador: Día de la Raza.
Uruguay: Día de las Américas (1915), Día de la Diversidad Cultural.
Venezuela: Día de la Raza (1921). Día de la Resistencia Indígena (2002).

miércoles, octubre 14, 2020

Valeria Valverde

Del perfil de facebook

No soy asiduo a Facebook; entro sólo de vez en cuando a ver qué han escrito mis amigos o a avisarles de que yo he escrito algo en el blog. Hace cosa de tres años empezó a aparecerme el nombre de Paco Valverde entre las sugerencias de amistad, le di una vuelta a mis amigos de antes y de ahora y encontré Pacos y Valverdes, pero ningún Paco Valverde. Hasta que un día vi una fotografía suya y lo recordé:
- ¡Contra, si es Papusito! Pero se llama Francisco José.
Le pedí amistad y desde entonces solemos felicitarnos los santos y cumpleaños… cuando nos acordamos.


En febrero de 2018 se me agarró un dolor muy fuerte en la parte derecha de la barriga y pasé 2 meses y medio de médico en médico y de prueba en prueba sin que ninguno diera con la tecla. Hubo un médico que me aconsejó cortarme un cacho de tripa y quizá así se me pasaría.
- ¿Usted me asegura que es ése mi problema y ésa la solución?
- ¡No, no! Yo aseguro que ése podría ser el problema y ésa podría ser una solución
Total, que dejé mis tripas como estaban y seguí apretando los dientes por el día y caminando pasillo arriba pasillo abajo durante la noche que, al parecer, es el horario preferido por el dolor para dar por saco. Un buen día, ya entrado el mes de abril, dejó de dolerme y hasta ahora; no debería de ser de mucha gravedad.


Entre medias me llegó un mensaje en el que mi amigo Paco Valverde me anunciaba que su hija Valeria había publicado un libro.


Antonio, este libro lo escribió mi hija. Si te interesa lo puedes conseguir a través de Amazon
Por supuesto que me interesaba. Lo que pasa es que, preocupado por la salud, no hice la petición en el momento y el mensaje fue a parar al archivo de cosas pendientes, casi en el olvido; digo casi porque de vez en cuando me acordaba y me prometía a mí mismo encontrar un rato para pedirlo. Lo encontré el pasado mes de septiembre, lo pedí y lo leí.


No voy a entrar en el argumento de la novela puesto que cada lector tiene sus gustos. Este libro está en la línea de la literatura juvenil actual, tipo Crepúsculo o así. Me fijo más en el lenguaje empleado y el desarrollo de las escenas. Valeria usa una prosa aseada y ágil, que se lee fácil. Quizá se precipita un poco al plantear las tramas y resolverlas; en este aspecto está mejor hilvanada la segunda mitad del libro que la primera. Personalmente me aburren un poco los relatos en los que el autor se recrea en la literatura y se suceden páginas y páginas de descripciones de ambientes o personajes sin que suceda nada que haga avanzar la historia. En el Infierno de Victoria Massey cada capítulo, cada página cuenta su trozo de historia y la acerca al desenlace.

Es su primera novela. Le queda mucho camino por recorrer, pero muestra maneras y escribe bien. Imaginación no le falta.


Valeria Valverde es conocida en las redes como Valeria Saeki y publica en la plataforma Wattpad donde pueden encontrarse otros títulos de los que ella es autora. En estos dos años que yo he tardado en decidirme a adquirir y leer "El Infierno de Victoria Massey", ella ha publicado otros títulos como:

  • Hasta que el infierno nos destruya
  • Ángeles despiadados
  • Un peligro para sí mismo
  • Shaddy
  • El caso de Eileen Causey
que habremos de leer para comprobar cómo evoluciona y alegrarnos por ello.

Mi sorpresa ha sido que, buscando la lista de libros publicados, he encontrado una nota de la autora:
- Mi hermana mayor escribe tambien en wattpad
En efecto, Rebeca Valverde ha publicado un libro de poesías, "La octava luna", en el que deja entrever una enorme sensibilidad y un exquisito dominio de las palabras. También lo leeremos.


Claro que… no soy imparcial. Valeria y Rebeca son hijas de Papusito (dicho con el mayor cariño), nieta de Papús y bisnieta de Puspús, los tres paisanos míos y, además, los dos últimos forman parte importante de una época de mi vida. Es probable que ni su abuelo ni su bisabuelo tuvieran una vida ejemplar, pero eso es algo que las debe hacer que se sientan orgullosas de ellas mismas y de sus padres.

Hablaremos de ellos.

domingo, agosto 23, 2020

Póntela, pónsela

A pesar de que lleva varios días circulando por los medios y redes sociales, hasta esta mañana no he visto a D. Fernando Simón pidiendo a los “influencers” que echen una mano (ver vídeo) para convencer a la gente de que el bicho anda suelto y que las mascarillas son un medio necesario, aunque no suficiente (cómo me acuerdo de D. Antonio Rico, mi profesor de Matemáticas de 5º curso), para detenerlo. Campañas en contra circulan varias. 
He recordado la campaña de TVE para intentar parar otro de los males que nos machacó a finales del siglo pasado y que se llevó por delante a un buen montón de jóvenes y no tan jóvenes: el SIDA. Primero pareció ser un bicho que sólo atacaba a drogadictos y homosexuales, hasta que empezaron a darse casos entre gentes que habían recibido una transfusión, se habían hecho un análisis de sangre o, simplemente, habían pasado por el practicante. O habían echado un casquete con la persona inadecuada. 
Dado que las vías más comunes de transmisión de aquel bicho eran la sanguínea y la sexual, todas las profesiones relacionadas sufrieron un cambio enorme en su funcionamiento; sanitarios, putas, putos y hasta deportistas tuvieron que adaptarse a la “nueva normalidad”. La campaña publicitaria a la que hacía referencia antes se gestó en el Ministerio de Asuntos Sociales (creo), toda vez que Javier Solana (dicen) no se atrevía a patrocinar, o elevar a rango médico, un producto tan denostado como el condón. Aun así, “PÓNTELO, PÓNSELO” salió al aire y tuvo éxito (ver video). 
Yo no soy, ni pretendo ser, “influencer”, pero se me ocurre que alguien inteligente y con dotes de publicista podría lanzar algo así como: 



¡Suerte en la vuelta al cole, colegas!

lunes, julio 20, 2020

La Bodega


Están diciendo que hoy va a ser el día de más calor del verano; ojalá estén en lo cierto, porque, desde que me levanté esta mañana, tengo el niqui pegado a la espalda, y de los alerones me sube un tufillo que para sí lo quisiera Anna Gabriel.
Me vienen a la memoria los veranos en los que, de pequeño, mi madre me compraba un bañador en la Bodega, me lo ponía, y ése era el uniforme para todo el verano, aparte de la camisa de Tarzán, por supuesto. Imagino que algún lector se extrañará de que me comprasen un bañador en una bodega, y es que la Bodega no era una bodega al uso. La Bodega la montó Paquito el de la Bodega o Paquito el Chico, como también se lo llamaba para distinguirlo de Paco Navas (Paquito el Grande), que trabajaba de empleado y era ostensiblemente más alto. No sé si empezó vendiendo vinos o qué; hasta donde alcanzan mis recuerdos, en la Bodega se vendía vino, coñá, aguardiente y otras cosas de emborrachar. Y se vendía bacalao seco, arencas, aceite, harina, hilo, agujas, perfumes, regalos de reyes… Vamos, todas esas cosas que uno espera encontrar en un Store de un poblado del Oeste. Con el progreso entró en el negocio de los aparatos eléctricos y también vendió frigoríficos, lavadoras y demás artilugios modernos, que no entran en el propósito de este artículo.
Como no podía ser de otra manera (esta frase, en boca de políticos, me encanta, porque si no podía ser de otra manera ¿dónde está el mérito o para qué lo mencionas?), Paquito tenía sobre el mostrador caramelos; de aquellos que parecían un gajo de naranja o limón, aunque también había de otras clases, entre los que destacaban los almendrones. Me parece recordar que el precio de la unidad era una gorda. Aun así, la mayoría de niños nos limitábamos a mirarlos dentro de su expositor, ya que, salvo en alguna ocasión en que los abuelos venían a visitarnos y tiraban la casa por la ventana gastándose un par de perras gordas, eran fruto prohibido.
No sé que año sería el que nos trajo un mes de agosto infernal, quiero decir que no creo que en el infierno pueda hacer mucho más calor, lo que sí sé es que a las chicharras se les partían hasta las cuerdas de sus violines de tanto cantar. Pero no hay mal que por bien no venga, y a Paquito el Chico se le derritieron los caramelos que tenía almacenados. Entonces no había subvenciones por catástrofes y cada cual resolvía sus dificultades como Dios le diera a entender. Y de perdidos, al río. Paquito quiso recuperar parte de lo perdido y los puso en liquidación, esto es, empezó a venderlos como vendía Garrote el pescado: a duro plato lleno. Bueno, lo del duro es un decir, porque mi madre vino con el delantal recogido por delante, lleno de caramelos derretidos y no creo que fuera tan rumbosa para gastarse más de 2 pesetas en galocherías. La dificultad para comerse los caramelos era quitarles el papel, no obstante, no supuso mayor obstáculo para que mi hermana y yo nos comiéramos en dos o tres días más caramelos de los que habíamos disfrutado en los años que teníamos. No sólo eso, es que rebañábamos los cachos que se habían pegado en el papel hasta dejarlo transparente; por si acaso no se daba nunca más semejante situación.
No se dio.

Todavía recuerdo las frases de mi madre:
- No comáis más caramelos que luego se os pican los dientes.
- Venga, ya está, guardad los que quedan que os van a salir lombrices.
Lo de las lombrices creo que se cumplió; al menos yo me acuerdo de no parar de rascarme el culo. Los dientes picados fue otro cantar: a mis 70 años sólo se me ha picado uno. Debió ser que nos los comíamos tan deprisa que no tenían tiempo ni de atacar el esmalte.

¡Ozú qué caloh!