domingo, noviembre 07, 2021

¿Cómo se le dice a un niño que su dolencia es para siempre?


El 7 de octubre, Pequeño Saltamontes cumplió 25 meses y 2 días; esa era exactamente la edad que yo tenía el 11 de mayo de 1952, la mañana que mi madre me fue a despertar y se dio cuenta de que tenía una fiebre alta y no me sostenía en pie.

Ángel Alejandro empezó a padecer antes de esa edad: cuando cumplió 3 meses ya había pasado por dos operaciones serias. En la primera, le abrieron la barriga, le cortaron 22 cm de íleon y le insertaron una bolsa; en la segunda, le abrieron la barriga, le quitaron la bolsa, le empalmaron la tripa y, ya puestos, le extirparon el apéndice.
Tuvo suerte.
Mamá dio señales de parto prematuro tres meses antes de cumplirse los días, pero dos semanas antes de dar a luz; semanas que los médicos aprovecharon para acelerar la formación de los pulmones y el cerebro del bebé. En San Juan de Dios nunca nos dijeron que la vida del niño corriese peligro, pero cada vez que hablaban de alguna complicación que se pudiera producir, la posibilidad se hacía real. Entonces no nos preocupaban las secuelas que le pudieran quedar: ni los brazos desproporcionados tipo orangután, ni la cabeza rapada y deforme que recordaba al hijo del faraón de los Diez Mandamientos, ni las piernas llenas de pellejo, sin carne. Nos preocupaba que el niño saliera adelante.

Y salió. Empezamos a verlo claro cuando le dieron un permiso de “fin de semana” durante los días de Navidad: en pocas fechas cambió la cara de padecimiento por una luminosa sonrisa que le iba de oreja a oreja, escupió la sonda gástrica y se agarró a la teta de la vida. Sólo entonces, cuando vimos alejarse el peligro de un desenlace fatal, se me ocurrió pensar que su desarrollo podría no ser normal del todo y le quedasen secuelas permanentes; pronto perdimos el miedo: todos los análisis indicaban que sería un niño sano, que debería, quizás, vigilar su alimentación y ya está; en poco más de tres meses en que los únicos contactos que tuvo con la familia eran los estrictamente necesarios para su alimentación e higiene, y los CANGUROS que en turnos le íbamos haciendo los más allegados, Ángel se agarró a la vida como un náufrago a un madero y cultivó una enorme fortaleza, física y moral, ante la adversidad.

Aun así, no pude evitar seguir pensando en secuelas graves, que, hasta donde sabíamos, no le impedirían desarrollar una vida aceptable, pero inexplicable para un crío de pocos años. Me surgió la pregunta del millón: ¿Cómo se le explica a un niño de dos años que la dificultad que lo hace diferente a los demás y que le impide hacer lo que hacen los otros, no tiene cura y es para siempre? Traté de recordar mi propia experiencia.

Los meses que siguieron a mi enfermedad los pasé en una manta en el suelo, gateando con las manos y arrastrando las piernas; a pesar de eso mi pregunta no era sobre cuándo volvería a andar, sino "cuando podré correr”. Y la respuesta de mis padres era siempre la misma:
- Pronto
Fue ahí cuando empecé a pensar que las personas, al hacerse mayores, perdían la facultad de correr y que ésa era una cualidad que sólo teníamos los chiquillos, porque "si podían correr ¿por qué iban siempre andando a todos lados?"
Tardé tiempo en enterarme que estaba equivocado.
Con el tiempo mis preguntas se fueron ampliando y la contestación de mis padres pasó de “Pronto” a “Cuando estés bien" y de “Cuando estés bien” a “Cuando estés mejor”.
Soy incapaz de determinar cuándo tuve conciencia real de que aquello era para siempre y si lo asumí al momento o me costó tiempo aceptarlo. Quizá empecé a asumirlo cuando dejé de pedir por mí y pedí a Dios por otros que estaban peor que yo. Sé que hubo épocas muy duras y que salvé, en parte por lo menos, gracias a mis amigos, que siempre contaron conmigo como uno más.

En varias ocasiones a lo largo de mi vida, alguien me ha hecho un comentario del estilo: “bueno, pero tú ya estás acostumbrado, ¿no?”. No nos equivoquemos, a esto no se acostumbra uno nunca; aprende a vivir con ello, asume que las cosas son como son y no como nos gustarían que fueran, que ante la adversidad vale más apretar los dientes que lamerse las heridas... pero de acostumbrarse, nanai. Han pasado casi 70 años y todavía sueño que ando; lo de correr hace tiempo que no me lo planteo ni soñando. En el verano, uno de los ejercicios que hago para intentar mantener un cierto tono muscular, es andar en la parte menos honda de la piscina. Apenas me cuesta trabajo levantar la pierna que llamamos “mala”; se pone un poco más complicado echarla hacia adelante y volver a apoyarla. Al dar el paso apoyado sobre la pierna izquierda, Arquímedes me echa una mano y consigo avanzar. Entonces me recorre la corva una rara sensación, como un calambrillo entre desagradable y placentero. Y cuando sueño que ando, noto esa la misma sensación.

Me he desviado. Lo que quería transmitir es que se me removerían los higadillos y se me haría un nudo en las tripas si me viera en el trance de tener que decirle a un niño que lo suyo es para siempre.

domingo, octubre 18, 2020

12 de octubre

Con el mes de octubre vuelve la polémica de Colón, la Hispanidad y la opresión de los amerindios. En diversas ocasiones he expresado mi humilde opinión; digo humilde porque no sé la suficiente historia como para ponerme a discutir un tema en el que ni los expertos se ponen de acuerdo. Sí puedo, sin embargo, contrastar las diversas opiniones que he leído y formular mi propio parecer. Ya lo hice en alguna ocasión en Pies para quiosquero (Día de la raza) y Decúbito Supino (¡Viva Zapata!), donde cuento alguna anécdota al respecto.

Hoy voy con Colón, don Cristóbal. Mucho se ha discutido sobre si el Almirante fue o no fue el primero en llegar a las Indias Occidentales. Unos afirman que primero llegaron los vikingos, concretamente Erik el Rojo y/o su hijo Leif Eriksson, a través de Islandia y Groenlandia; incluso parece que establecieron colonias en la costa este de Canadá. Los chinos afirman haber llegado a América en 1421 (algún autor dice que llegaron unos 1300 a.C., concretamente a Albuquerque, Nuevo Méjico), y los turcos andan diciendo que se adelantaron a Colón en 300 años. En estos días he leído que los auténticos descubridores fueron unas tribus nómadas de Siberia, que cruzaron el estrecho de Bering y se establecieron en Alaska. Mi amigo Ricardo Mansilla, peruano, al 12 de octubre lo llama el Día de la visita de los españoles, porque descubrir, lo que es descubrir, ya lo habían descubierto ellos. Mi amigo Ricardo es mestizo.

Me adelanto en el tiempo. Si como los científicos afirman, Adán y Eva habían aparecido en África Oriental, lo más probable es que sus descendientes hubiesen cruzado los desiertos de Arabia y Mongolia y los hielos de Siberia, entrando en América por Alaska; aunque también podría ser que, dado que otra teoría dice que América del Sur encajaba en África Occidental, los primeros hombres no tendrían que haber cruzado ningún estrecho, sino que habrían pasado a pie al “nuevo” continente. Da lo mismo que vikingos, chinos o turcos llegaran en distintas oleadas. Lo que sí se sabe es que en 1492 ni Europa ni Asia ni África tenían puñetera idea de que los indios hubieran descubierto las Indias. Y si alguno había llegado ya, se había callado cual puta. Así lo atestigua el mapa de Toscanelli.

(Reconstrucción hipotética del mapa de Toscanelli 1898)

DESCUBRIR:
del lat. tardío discooperire.
Part. irreg. descubierto.
1. tr. Manifestar, hacer patente.
2. tr. Destapar lo que está tapado o cubierto.
3. tr. Hallar lo que estaba ignorado o escondido, principalmente tierras o mares desconocidos.

Si nos atenemos al significado de la palabra descubrir, América estaba ignorada y escondida para todo el mundo menos para los americanos, que, además, ignoraban que vivían en América. Colón la descubrió y Américo Vespucio la manifestó a los europeos... o no. El documento donde aparece el nombre de América por primera vez es un mapa creado por el alemán Martin Waldseemüller, y data de 1507; eligió el nombre de América, porque creía que Colón no llegó a pisar el continente. En 1516, cuando ya era público que Colón sí desembarcó en la América continental,m publicó otro mapa donde desaparece la palabra América y llama Terra ignota al nuevo continente y Terra de Cuba a lo que hoy es Estados Unidos, pero...     el nombre de América ya se había extendido por Europa. Ambos mapas se conservan en la Biblioteca del Congreso de los Estados Unidos.

(Mapa de Martin Waldseemüller, 1507)

(Mapa de Martin Waldseemüller, 1516)

Nada que celebrar
Expresión actual de moda. Entendemos que los indígenas puros se lo crean; es posible que su vida actual fuese mejor si los europeos no hubiesen llegado a América en los siglos XV y XVI, pero los mestizos sencillamente no serían. Tampoco los criollos.

Lo que entendemos poco es que los europeos, en especial los españoles, se apliquen el cuento. De no haber llegado Colón (o cualquier navegante posterior) a América…
  · ¿Qué se cultivaría en los invernaderos de El Ejido y Roquetas?
  · ¿Qué envasarían los murcianos en lugar de pimiento morrón?
  · ¿A qué se hubiera destinado el Plan Badajoz?
  · ¿De qué estaría hecho el pisto madrileño?
  · ¿Existiría el pa amb tomàquet catalán?
  · Y, sobre todo, ¿qué haría yo sin chocolate?

Incluyo la lista de países que no tienen nada que celebrar el 12 de octubre y cómo denominan ellos esta efeméride (Wikipedia)

Argentina: Día de la Raza (1916). Día del Respeto a la Diversidad Cultural (2010).
Bahamas: Festivo. Discovery Day.
Belice: Festivo. Pan-American Day.
BoliviaDía de la Descolonización, después de haberse llamado Día de la Liberación, de la Identidad y de la Interculturalidad.
Chile: Festivo. Aniversario del Descubrimiento de América o Día de la Raza (1992). Día del Encuentro de Dos Mundos (2010).
Colombia: Festivo. Día de la Raza y la Hispanidad.
Costa Rica: No festivo. Día del Descubrimiento y la Raza (1968). Día de Encuentro de las Culturas (2010).
Cuba: No se celebra.
República Dominicana: Día de la Identidad y Diversidad Cultural. También Día del Encuentro entre dos Culturas .
Ecuador: Día de la Interculturalidad y la Plurinacionalidad (2011).
España: Festivo. Día de la Raza (1918-1935), Día de la Hispanidad (1935-1940), Día de la Raza (1940-1958), Fiesta de la Hispanidad (1958-1987), Fiesta Nacional de España (1987).
Estados Unidos de América: Columbus Day o Día de la Raza según el estado. Se está cambiando por el Día de los Pueblos Indígenas.
Guatemala: Día de la Hispanidad.
Honduras: Festivo. Día de la Raza.
México: Día de la Raza Iberoamericana (1928).
Nicaragua: Sucesivamente: Día de la Raza, Día de la Hispanidad y Día de la Resistencia Indígena, Negra y Popular.
Panamá: No festivo. Día de la Hispanidad, Día de la Raza o Día del Descubrimiento de América.
Paraguay: No es festivo. Día de la Raza. En trámite el cambio a Día de la diversidad cultural americana.
Perú: No festivo. Día de los Pueblos Originarios y del Diálogo Intercultural (2009).
Puerto Rico: Festivo. Día de la Raza.
El Salvador: Día de la Raza.
Uruguay: Día de las Américas (1915), Día de la Diversidad Cultural.
Venezuela: Día de la Raza (1921). Día de la Resistencia Indígena (2002).

miércoles, octubre 14, 2020

Valeria Valverde

Del perfil de facebook

No soy asiduo a Facebook; entro sólo de vez en cuando a ver qué han escrito mis amigos o a avisarles de que yo he escrito algo en el blog. Hace cosa de tres años empezó a aparecerme el nombre de Paco Valverde entre las sugerencias de amistad, le di una vuelta a mis amigos de antes y de ahora y encontré Pacos y Valverdes, pero ningún Paco Valverde. Hasta que un día vi una fotografía suya y lo recordé:
- ¡Contra, si es Papusito! Pero se llama Francisco José.
Le pedí amistad y desde entonces solemos felicitarnos los santos y cumpleaños… cuando nos acordamos.


En febrero de 2018 se me agarró un dolor muy fuerte en la parte derecha de la barriga y pasé 2 meses y medio de médico en médico y de prueba en prueba sin que ninguno diera con la tecla. Hubo un médico que me aconsejó cortarme un cacho de tripa y quizá así se me pasaría.
- ¿Usted me asegura que es ése mi problema y ésa la solución?
- ¡No, no! Yo aseguro que ése podría ser el problema y ésa podría ser una solución
Total, que dejé mis tripas como estaban y seguí apretando los dientes por el día y caminando pasillo arriba pasillo abajo durante la noche que, al parecer, es el horario preferido por el dolor para dar por saco. Un buen día, ya entrado el mes de abril, dejó de dolerme y hasta ahora; no debería de ser de mucha gravedad.


Entre medias me llegó un mensaje en el que mi amigo Paco Valverde me anunciaba que su hija Valeria había publicado un libro.


Antonio, este libro lo escribió mi hija. Si te interesa lo puedes conseguir a través de Amazon
Por supuesto que me interesaba. Lo que pasa es que, preocupado por la salud, no hice la petición en el momento y el mensaje fue a parar al archivo de cosas pendientes, casi en el olvido; digo casi porque de vez en cuando me acordaba y me prometía a mí mismo encontrar un rato para pedirlo. Lo encontré el pasado mes de septiembre, lo pedí y lo leí.


No voy a entrar en el argumento de la novela puesto que cada lector tiene sus gustos. Este libro está en la línea de la literatura juvenil actual, tipo Crepúsculo o así. Me fijo más en el lenguaje empleado y el desarrollo de las escenas. Valeria usa una prosa aseada y ágil, que se lee fácil. Quizá se precipita un poco al plantear las tramas y resolverlas; en este aspecto está mejor hilvanada la segunda mitad del libro que la primera. Personalmente me aburren un poco los relatos en los que el autor se recrea en la literatura y se suceden páginas y páginas de descripciones de ambientes o personajes sin que suceda nada que haga avanzar la historia. En el Infierno de Victoria Massey cada capítulo, cada página cuenta su trozo de historia y la acerca al desenlace.

Es su primera novela. Le queda mucho camino por recorrer, pero muestra maneras y escribe bien. Imaginación no le falta.


Valeria Valverde es conocida en las redes como Valeria Saeki y publica en la plataforma Wattpad donde pueden encontrarse otros títulos de los que ella es autora. En estos dos años que yo he tardado en decidirme a adquirir y leer "El Infierno de Victoria Massey", ella ha publicado otros títulos como:

  • Hasta que el infierno nos destruya
  • Ángeles despiadados
  • Un peligro para sí mismo
  • Shaddy
  • El caso de Eileen Causey
que habremos de leer para comprobar cómo evoluciona y alegrarnos por ello.

Mi sorpresa ha sido que, buscando la lista de libros publicados, he encontrado una nota de la autora:
- Mi hermana mayor escribe tambien en wattpad
En efecto, Rebeca Valverde ha publicado un libro de poesías, "La octava luna", en el que deja entrever una enorme sensibilidad y un exquisito dominio de las palabras. También lo leeremos.


Claro que… no soy imparcial. Valeria y Rebeca son hijas de Papusito (dicho con el mayor cariño), nieta de Papús y bisnieta de Puspús, los tres paisanos míos y, además, los dos últimos forman parte importante de una época de mi vida. Es probable que ni su abuelo ni su bisabuelo tuvieran una vida ejemplar, pero eso es algo que las debe hacer que se sientan orgullosas de ellas mismas y de sus padres.

Hablaremos de ellos.

domingo, agosto 23, 2020

Póntela, pónsela

A pesar de que lleva varios días circulando por los medios y redes sociales, hasta esta mañana no he visto a D. Fernando Simón pidiendo a los “influencers” que echen una mano (ver vídeo) para convencer a la gente de que el bicho anda suelto y que las mascarillas son un medio necesario, aunque no suficiente (cómo me acuerdo de D. Antonio Rico, mi profesor de Matemáticas de 5º curso), para detenerlo. Campañas en contra circulan varias. 
He recordado la campaña de TVE para intentar parar otro de los males que nos machacó a finales del siglo pasado y que se llevó por delante a un buen montón de jóvenes y no tan jóvenes: el SIDA. Primero pareció ser un bicho que sólo atacaba a drogadictos y homosexuales, hasta que empezaron a darse casos entre gentes que habían recibido una transfusión, se habían hecho un análisis de sangre o, simplemente, habían pasado por el practicante. O habían echado un casquete con la persona inadecuada. 
Dado que las vías más comunes de transmisión de aquel bicho eran la sanguínea y la sexual, todas las profesiones relacionadas sufrieron un cambio enorme en su funcionamiento; sanitarios, putas, putos y hasta deportistas tuvieron que adaptarse a la “nueva normalidad”. La campaña publicitaria a la que hacía referencia antes se gestó en el Ministerio de Asuntos Sociales (creo), toda vez que Javier Solana (dicen) no se atrevía a patrocinar, o elevar a rango médico, un producto tan denostado como el condón. Aun así, “PÓNTELO, PÓNSELO” salió al aire y tuvo éxito (ver video). 
Yo no soy, ni pretendo ser, “influencer”, pero se me ocurre que alguien inteligente y con dotes de publicista podría lanzar algo así como: 



¡Suerte en la vuelta al cole, colegas!

lunes, julio 20, 2020

La Bodega


Están diciendo que hoy va a ser el día de más calor del verano; ojalá estén en lo cierto, porque, desde que me levanté esta mañana, tengo el niqui pegado a la espalda, y de los alerones me sube un tufillo que para sí lo quisiera Anna Gabriel.
Me vienen a la memoria los veranos en los que, de pequeño, mi madre me compraba un bañador en la Bodega, me lo ponía, y ése era el uniforme para todo el verano, aparte de la camisa de Tarzán, por supuesto. Imagino que algún lector se extrañará de que me comprasen un bañador en una bodega, y es que la Bodega no era una bodega al uso. La Bodega la montó Paquito el de la Bodega o Paquito el Chico, como también se lo llamaba para distinguirlo de Paco Navas (Paquito el Grande), que trabajaba de empleado y era ostensiblemente más alto. No sé si empezó vendiendo vinos o qué; hasta donde alcanzan mis recuerdos, en la Bodega se vendía vino, coñá, aguardiente y otras cosas de emborrachar. Y se vendía bacalao seco, arencas, aceite, harina, hilo, agujas, perfumes, regalos de reyes… Vamos, todas esas cosas que uno espera encontrar en un Store de un poblado del Oeste. Con el progreso entró en el negocio de los aparatos eléctricos y también vendió frigoríficos, lavadoras y demás artilugios modernos, que no entran en el propósito de este artículo.
Como no podía ser de otra manera (esta frase, en boca de políticos, me encanta, porque si no podía ser de otra manera ¿dónde está el mérito o para qué lo mencionas?), Paquito tenía sobre el mostrador caramelos; de aquellos que parecían un gajo de naranja o limón, aunque también había de otras clases, entre los que destacaban los almendrones. Me parece recordar que el precio de la unidad era una gorda. Aun así, la mayoría de niños nos limitábamos a mirarlos dentro de su expositor, ya que, salvo en alguna ocasión en que los abuelos venían a visitarnos y tiraban la casa por la ventana gastándose un par de perras gordas, eran fruto prohibido.
No sé que año sería el que nos trajo un mes de agosto infernal, quiero decir que no creo que en el infierno pueda hacer mucho más calor, lo que sí sé es que a las chicharras se les partían hasta las cuerdas de sus violines de tanto cantar. Pero no hay mal que por bien no venga, y a Paquito el Chico se le derritieron los caramelos que tenía almacenados. Entonces no había subvenciones por catástrofes y cada cual resolvía sus dificultades como Dios le diera a entender. Y de perdidos, al río. Paquito quiso recuperar parte de lo perdido y los puso en liquidación, esto es, empezó a venderlos como vendía Garrote el pescado: a duro plato lleno. Bueno, lo del duro es un decir, porque mi madre vino con el delantal recogido por delante, lleno de caramelos derretidos y no creo que fuera tan rumbosa para gastarse más de 2 pesetas en galocherías. La dificultad para comerse los caramelos era quitarles el papel, no obstante, no supuso mayor obstáculo para que mi hermana y yo nos comiéramos en dos o tres días más caramelos de los que habíamos disfrutado en los años que teníamos. No sólo eso, es que rebañábamos los cachos que se habían pegado en el papel hasta dejarlo transparente; por si acaso no se daba nunca más semejante situación.
No se dio.

Todavía recuerdo las frases de mi madre:
- No comáis más caramelos que luego se os pican los dientes.
- Venga, ya está, guardad los que quedan que os van a salir lombrices.
Lo de las lombrices creo que se cumplió; al menos yo me acuerdo de no parar de rascarme el culo. Los dientes picados fue otro cantar: a mis 70 años sólo se me ha picado uno. Debió ser que nos los comíamos tan deprisa que no tenían tiempo ni de atacar el esmalte.

¡Ozú qué caloh!

domingo, mayo 17, 2020

Comunistas


Julio
Hace unos cuantos años ya, le preguntaron a Julio Anguita cómo reaccionaría él, que era ateo confeso, si resultara que la existencia de Dios fuera cierta. La respuesta fue sencilla:-Si Dios existe ya lo encontraré cuando me muera y entonces charlaremos (más o menos).
Ayer, Julio salió de dudas. Y tanto si encontró a Dios como si no, descanse en paz un político de los que honran su profesión: se podría estar o no de acuerdo con su verbo, pero no en la forma de transmitirlo, sin insultos ni estridencias. Y quede para la historia la frase que pronunció en el momento más amargo de su vida:
- Malditas las guerras y los canallas que las hacen.

Alberto
En los últimos días, el Ministro de Consumo está recibiendo agrias críticas por algunas de sus declaraciones.
- Hemos comprobado que al no haber eventos deportivos han bajado las apuestas deportivas.
- El turismo es un sector estacional, precario y de bajo valor añadido.

No me gusta hablar ni de política ni de políticos; es como si un forofo del Barça y otro del Real Madrid discutieran sobre el penalty del domingo: para uno, el penalty será claro, y para el otro, un piscinazo o mano involuntaria. Nunca llegarán a un acuerdo; a las manos, tal vez sí.
Alberto Garzón es Máster en Economía Internacional y Desarrollo por la Universidad Complutense de Madrid (Complutense, no Juan Carlos), por lo que hemos de suponer que lo que es saber, de economía sabe.

En la primera frase que se le critica podríamos decir que sobra “hemos comprobado”, ya que no hacía falta la comprobación, pero el resto del silogismo es exquisitamente correcto: 
Premisa mayor: Las apuestas deportivas se hacen sobre eventos deportivos 
Premisa menor: Se han suspendido los eventos deportivos.
Consecuente...: Luego, no puede haber apuestas, es decir, han bajado a cero.

En los últimos años hemos estado 570 días sin gobierno (con gobierno en funciones), concretamente entre 21-12-2015 y 31-10-2016 (M. Rajoy) y entre 29-04-2019 y 8-01-2020 (P. Sánchez), es decir, hemos estado más tiempo desgobernados que gobernados... y ha seguido disminuyendo el paro, mejorando la economía y aumentando la deuda (también). ¿Qué es lo que el gobierno no ha dejado de hacer en ningún momento? Recaudar impuestos. Y eso lo ha hecho, lo hacen todos los gobiernos, muy bien.
A eso se refería Garzón.
Que el turismo es estacional no lo duda ni Hamlet.
Que el trabajo es precario… Hombre durante la temporada turística, tal vez no, pero cuando no hay ni turistas ni viajes del imserso…

Entonces, la discusión ha de estar en el “bajo valor añadido”. Vean y juzguen. El IVA (Impuesto sobre el Valor Añadido) en España está establecido en el 21%. Hay productos que sólo sufren un recargo del 10%, y entre estos están la mayoría de servicios que prestan hoteles, restaurantes y empresas turísticas. O sea, para el estado, el turismo tiene un “bajo impuesto sobre el valor añadido”.

¡Y la que hemos liado por la omisión de una palabra, cuya presencia estaba implícita en la verborrea de cualquier mandamás político!

domingo, marzo 15, 2020

Guía del usuario

Hace unos cuantos años, cincuenta o sesenta, había pocos aparatos que se manejaran con botones o fueran enchufables a la corriente eléctrica y, si uno tenía la suerte de comprar una radio o una maquinilla de afeitar, pongo por caso, el dependiente explicaba para qué servía cada botón y cuándo era necesario apretarlo. A medida que los aparatos se fueron sofisticando, el uso de los botones se complicó y cada compra incluía un prospecto como el que iba en las cajas de medicamentos. Este prospecto se denominó “Manual de instrucciones” o “Guía del usuario” y explicaba cómo funcionaba el cacharro, ahorrando al dependiente dar explicaciones. Pero vinieron los transistores japoneses y todo se complicó: no había muchos nipones que supieran español y las traducciones quedaban bastante confusas. Se pasó entonces a las instrucciones visuales, es decir, a explicar el funcionamiento mediante dibujitos; el problema surgía cuando un modelo cambiaba el diseño y en la caja metían el mismo manual de siempre donde el dibujo ya no coincidía con la nueva versión.
Todo en la vida tiene solución y los fabricantes se inventaron el “funcionamiento intuitivo”. Usted compra un aparato del que no tiene puñetera idea de cómo funciona e, intuitivamente, lo maneja como si lo hubiera inventado usted mismo. Algo de razón tenían. Dice el refrán que “cortando cojones se aprende a capar”, y así era. A base de ir haciendo combinaciones uno conseguía que el trasto funcionara… o lo rompía. La cuestión es que las cajas empezaron a llegar sin instrucciones o con una hojita que te indicaba cómo poner las pilas y, en el mejor de los casos, incluía una dirección web desde la que se podía acceder a un manual de instrucciones más detallado.

Por culpa del coronavirus estoy confinado en casa y me ha dado por poner en orden fotos y películas de viajes. Me ha hecho mucha ilusión tropezar con una foto que hice el año pasado en los lavabos del Hotel Marina Bay Sands de Singapur. Se trata de las instrucciones para uso del cagódromo, y no tiene desperdicio. 


En una traducción libre las instrucciones podrían quedar, más o menos, de la siguiente forma:
-  Always use at position: Úselo siempre tal que así.
Use Toilet Paper ONLY To Tap Dry: Utilice papel higiénico SÓLO para secarse sus partes húmedas.
- Feminine wash: Tire del mando hacia la izquierda para lavarse el chiche.
- Rear wash: Tire del mando hacia la derecha para lavarse el "ciezo" (según grafía de mi pueblo).